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Este capitulo trata sobre el manejo y funcionamiento de la secadora, que incluye los temas de la elecci�n, la ubicaci�n en la planta de acopio, las operaciones previas al secado, los equipos de movimiento de granos, la puesta en marcha, los principales problemas de manejo, los incendios y otros aspectos afines.
El tama�o o la capacidad de la secadora no debe ser el principal factor de elecci�n, cuando ya se ha seleccionado un tipo o marca determinada. Casi siempre, en las plantas modernas, se opta por secadoras de buena capacidad, por razones obvias.
Se debe tener en cuenta que el precio de la secadora representa alrededor del 50% de una instalaci�n de secado, porque hay que pensar adem�s en la noria elevadora, en el silo de grano h�medo, en la provisi�n de combustible, en los ciclones para polvo, etc.
Pero el costo del secado es un �tem considerable de la planta y hay que meditar seriamente en el consumo de energ�a y la selecci�n de personal capacitado para su manejo.
La opci�n por un tipo u otro de secadora es importante porque existen diferencias entre ellos, con relaci�n a uniformidad de secado, potencia requerida, adaptaci�n a diferentes granos, etc. Por ello, recomendamos la lectura del inciso 2: �Secadoras de columnas o secadoras de caballetes?
Siendo el secado de granos una operaci�n tan trascendente, la adquisici�n de una secadora debe realizarse con un asesoramiento apropiado. El comprador tiene que entender que su personal debe ser entrenado por el vendedor de las secadoras durante un per�odo prudencial. Tan perjudicial como una secadora deficiente, lo es otra buena, manejada por personal incompetente.
Toda secadora nueva debe estar provista de un manual donde est�n indicadas las especificaciones y medidas de la m�quina, seguido (o en manual separado) de las instrucciones para su correcto uso y ajustes.
Los fabricantes de secadoras tienen que ser concientes de la trascendencia de contar con manuales de caracter�sticas de la secadora y su consumo de energ�a, datos que el fabricante debe suministrar para distintos tenores de humedad inicial del grano y para diferentes temperaturas del aire caliente y para varios tipos de granos.
Es as� innecesario comentar la importancia de un buen servicio por parte del fabricante durante la vida de la secadora, porque es bien sabido que las p�rdidas que se ocasionan cuando se detiene una m�quina en plepa temporada por alg�n inconveniente de orden mec�nico, son considerables.
Dentro de las secadoras de flujo continuo, tipo torre, los modelos m�s comunes en las plantas de acopio pertenecen a alguno de estos dos grupos.
Las de columnas predominan en Estados Unidos mientras que las de caballetes prevalecen en Europa, particularmente en Francia. En Argentina tenemos los dos tipos.
La cuesti�n que surge es cu�l resulta m�s ventajosa o superior, o cu�les son las condiciones a las que m�s se adapta cada una.
A continuaci�n se analizan varios [tenis que permitir�n evaluar las caracter�sticas de cada tipo.
a) Uniformidad de secado
Las secadoras de caballetes, al distribuir el grano en diversas capas de menor espesor, permiten un mejor intercambio entre aire y grano; adem�s, por la forma y distribuci�n de los caballetes, los granos son atacados por el aire caliente ya sea por flujo cruzado, por contracorriente y por acci�n concurrente, de manera que se mejora notablemente el contacto grano-aire. Por esta raz�n estas secadoras son conocidas tambi�n como "de flujo mixto".
Esta mejor distribuci�n entre aire y grano permite reducir las diferencias entre las humedades de granos individuales, es decir, mejorar la uniformidad de secado.
Las secadoras de columnas no alcanzan una uniformidad tan satisfactoria pues en las columnas los granos que est�n m�s cercanos en contacto con la pared que recibe el aire caliente, se secan excesivamente, mientras que los que est�n en contacto con la pared del otro lado, no llegan a secarse adecuadamente. Es posible que granos que ingresan a la m�quina con, digamos, 18% de humedad, tengan a la salida una humedad promedio de 14%, pero si se pudiera medir la humedad de granos individuales, muchos tendr�an 17% de humedad y otros est�n sobresecados a 8-9%. Los primeros pueden causar problemas posteriores de conservaci�n, y los segundos habr�n perdido gran parte de sus buenas propiedades.
b) Construcci�n
Las secadoras de columnas son de fabricaci�n m�s simple y, por consiguiente, a igualdad de tama�o, m�s baratas. Por el contrario, las de caballete son m�s complejas. Estas diferencias se refieren �nicamente a la c�mara de secado.
c) Potencia requerida
Como el aire debe cruzar las columnas de secado y atravesar dos chapas perforadas correspondientes a las paredes, las secadoras de columnas absorben mayor potencia que las de caballetes.
d) Capacidad de secado
A igualdad de tama�o, las de columnas pueden tener una capacidad algo mayor, plues el flujo de granos es m�s libre.
e) Caudal de aire
Por las razones expuestas al mencionar la potencia requerida, los caudales necesarios para las m�quinas de columnas son mayores, y pueden llegar a 5000 m3/h y por m� de grano, mientras que las similares de caballetes tienen valores iguales a la mitad de aquellos.
f) Peligro de incendio
Al tener menos obstrucciones en su recorrido, el grano est� menos expuesto al peligro de incendios en las secadoras de columnas que en las de caballetes. Estas �ltimas, si no se dise�an bien los caballetes y su distribuci�n, pueden acumular materiales en algunos puntos, los que se recalientan y pueden iniciar un fuego.
g) Obstrucciones
En las secadoras de columnas pueden taparse los agujeros de las paredes por la basura de los granos si �stos no est�n suficientemente limpios antes de entrar a la m�quina. Esto reduce el rendimiento y obliga a limpiar peri�dicamente.
En los caballetes pueden producirse atascamientos por el mal dise�o de los mismos o por trabajar con granos muy sucios.
h) Adaptaci�n a diferentes granos
Las m�quinas de caballetes se adaptan para procesar granos de diferente poso y tama�o, pero hay que tener la precauci�n de reducir los caudales de aire cuando se trata de semillas livianas o peque�as, por el peligro que las arrastre el aire hacia el exterior.
Las de columnas tambi�n se adaptan para diferentes granos, siempre que las semillas no sean m�s peque�as que los agujeros de las paredes.
i) Temperatura de secado
Como las secadoras de caballetes hacen una m�s completa mezcla de aire caliente y grano, pueden utilizar temperaturas de secado m�s elevadas que las de columnas. En estas �ltimas las temperaturas deben ser algo menores para evitar da�os excesivos a los granos.
j) Eficiencia de secado
Es mayor en las m�quinas de caballetes, por las razones expuestas anteriormente. Ello significa que requieren menos kilocalor�as por cada kg de agua evaporada que las de columnas. Tambi�n pueden tener un menor consumo energ�tico.
k) Contaminaci�n al exterior
Ocasionan menor contaminaci�n las secadoras de columnas porque arrojan una menor cantidad de basura al exterior, pues queda retenida en las paredes de las columnas. Las de caballetes, como no tienen paredes, los caballetes libres impulsan m�s material hacia afuera.
l) Limpieza final del grano
Por los mismos motivos reci�n expuestos al mencionar la contaminaci�n al exterior, las secadoras de caballetes entregan el grano con mayor limpieza que las de columnas.
m) Fisurado del grano
Es posible que las secadoras de columnas originen m�s fisurado de granos que las de caballetes, a causa de que emplean un mayor caudal de aire, que ocasiona al grano tensiones m�s severas.
n) P�rdidas de calor
En las secadoras de caballetes, las p�rdidas pueden ser mayores en el plenum de calor, pues las paredes laterales est�n en contacto con el aire ambiente por el lado externo. En cambio en las secadoras de columnas, las p�rdidas son menores, porque el sentido de circulaci�n del aire caliente es de adentro hacia afuera.
�) Limpieza de la m�quina
Se hace m�s f�cil en secadoras de caballetes, pues no tienen paredes perforadas. Estas paredes perforadas necesitan m�s tiempo para ser limpiadas.
o) Volumen de grano
Las secadoras de caballetes tienen un mayor volumen de grano en su interior que las de columnas de similar tama�o, lo cual les permite un secado m�s lento por medio de una mayor exposici�n al aire de secado.
Vamos a tratar dos casos para calcular la capacidad �ptima que debiera tener una secadora. El primero se refiere a un productor y el segundo, a plantas de acopio.
Caso 1�: Productor
Un productor agr�cola que quiera poseer su propia secadora, puede calcular la capacidad necesaria de secado, en base a sus operaciones de cosecha. Con este fin debe aplicar esta f�rmula.
Capacidad = [Capacidad cosechadora (t/h) x horas diarias de cosecha x 1.20] / Horas diarias de secado
Este valor 1,20 permite un 20% de tolerancia por mayor rendimiento del cultivo o de la m�quina.
Ejemplo:
Capacidad cosechadoras: 15 t/hora
Horas diarias de cosecha: 8 horas
Horas diarias de secada: 16 boros
Capacidad secadora = [15 x 8 x 1.20] / 16 = 9 t/h
Ser� suficiente una secadora de 9 t por hora para ir secando, por ejemplo, durante la noche la producci�n diaria. Debe tenerse presente que la capacidad de una secadora est� dada para extraer humedad ente 18 y 13,5% o cifras aproximadas.
Cuando las humedades son mayores, la capacidad de la secadora se resiente bastante.
Caso 2�: Planta de acopio
No puede pretenderse instalar una capacidad de secado igual o mayor que las m�ximas recepciones diarias de grano h�medo, pues significar�a una inversi�n excesiva.
Conviene calcular el promedio de recepci�n diaria de grano h�medo en toda la temporada, y fijar una capacidad de secado mayor a ese dato.
Tambi�n, se puede tomar el promedio de las recepciones diarias de grano h�medo de los tres d�as consecutivos de mayor recepci�n, y fijar una capacidad de secado algo menor.
Ejemplo: Una planta recibe en los tres d�as de m�xima recepci�n un promedio de 15 camiones de 30 t con humedad de ma�z del 24%. Son 450 t diarias y si la secadora trabaja 16 horas, resulta una capacidad de 28 t/h. A esas humedades se requiere una secadora de 50 t/h (datos de f�brica, capacidad nominal), pudi�ndose elegir una m�quina de 40-45 t/h.
Hay que tener presente que hoy en d�a s�lo tres cosechadoras, recolectando ma�z con cabezales de 6 surcos, a 6 km/hora, pueden juntar unas 6 ha por hora, que pueden significar 36 t de ma�z por hora, o sea la capacidad de una secadora de m�s de 50 t/hora (dato de f�brica) para secar ma�z de 22% de humedad.
Basta con echar una mirada a lo que est� sucediendo en los paises desarrollados, que a su vez son grandes productores de granos, para formarse una idea hacia d�nde avanza el manejo postcosecha en aquellas plantas de acopio de granos que procesan vol�menes considerables.
Ya no es suficiente que est�n a cargo de un gerente o encargado general con tres o cuatro ayudantes, entre ellos el operario de la secadora, porque la complejidad de las cuestiones y los problemas que se suscitan, escapan a la capacidad y buena voluntad de aquel personal. Hoy se considera que todo ello debe ser encarado con un equipo m�s completo y perfectamente organizado que act�e sobre todas las cuestiones t�cnicas, econ�micas, organizativas, de mantenimiento, etc.
Un conjunto de esa naturaleza tendr�a que estar constituido por varios niveles, como los que se mencionan a continuaci�n:
- Una gerencia comercial, que realiza las transacciones comerciales, que analiza costos e inversiones, que estudia los clientes y los mercados de granos.
- Una gerencia t�cnica, que se ocupa de las instalaciones y los transportes, que selecciona y monta los equipos de secado, almacenamiento y otros, y que analiza y archiva toda la informaci�n t�cnica. De ella dependen:
- Un jefe de planta, que est� a cargo de todos los procesos, desde la recepci�n de los granos hasta su despacho, y que hace funcionar los equipos;
- Un encargado de las secadoras;
- Un jefe de mantenimiento de toda la planta.
Todo este equipo debiera reunirse peri�dicamente, quiz� todos los d�as en �pocas de recepci�n de granos, bajo la batuta del gerente t�cnico.
En el caso espec�fico del manejo del proceso de secado, a estos niveles, se necesita una persona de amplios conocimientos t�cnicos, ampliamente capacitada, en particular en el campo de los procesos t�rmicos. Cada vez se justifica menos que el encargado de las secadoras sea un operario pr�ctico con poca base t�cnica o cient�fica, teniendo en cuenta los grandes vol�menes procesados y los valiosos capitales que est�n en juego.
Francia es hoy en d�a el primer pa�s productor de granos de Europa, y uno de los m�s importantes del mundo. Su producci�n anual se acerca a los 60 000 000 t, de las cuales unas 30 000 000 corresponden al trigo y casi 14 000 000 al ma�z.
Este crecimiento franc�s se ha experimentado en las �ltimas d�cadas, y ha sido causa para que se haya adoptado una tecnolog�a moderna para el manejo postcosecha de los granos.
Esto se verifica principalmente, en las instalaciones de almacenamiento y dentro de ellas, por las eficientes t�cnicas de secado.
El ma�z se cosecha en Francia con elevados contenidos de humedad que, en algunas reglones, puede llegar al 40%. La mayor�a de la producci�n se cosecha entre 30 y 35%. Entonces, el secado constituye una preocupaci�n fundamental para el acopio, por la alta acumulaci�n de partidas h�medas en la apoca de recolecci�n, y por los elevados consumos de energ�a que requiere la operaci�n.
Ante tal circunstancia se bao ingeniado para dise�ar secadoras de elevada eficiencia energ�tica, que pueden procesar grandes vol�menes en poco tiempo y que al mismo tiempo no afectan demasiado la calidad del grano.
Gracias a la acci�n mancomunada de fabricantes de secadoras, de grandes acopladores y cooperativas, y con el apoyo de instituciones de investigaci�n, se ha logrado tener hoy en el mercado franc�s secadoras modernas que ellos llaman de la "nueva generaci�n y que posiblemente, sean las mejores a nivel internacional.
Entre los institutos de investigaci�n que han trabajado en estos aspectos debe destacarse al ITCF (Institu� Technique des C�r�ales et Fourrages), en su Estaci�n Experimental de Boigneville.
Muchas de las innovaciones que se detallan en este libro tienen su origen en aquella experiencia francesa, haci�ndose referencia en cada oportunidad a la fuente respectiva.
Es interesante describir la pol�tica que siguen en Francia muchos acopladores en la �poca de cosecha de ma�z. Como la temporada de cosecha se ha acortado mucho en los �ltimos tiempos en dicho pa�s, la concentraci�n en las plantas de acopio de las partidas de ese grano se ha agudizado en forma considerable. Como la mayor�a del ma�z arriba h�medo, el secado se ha convertido en un cuello de botella para dichas empresas.
A fin de paliar este inconveniente optan por emplear relativamente bajas temperaturas de secado al principio de la temporada, cuando todav�a los arribos son escasos, lo que les permite obtener lotes de ma�z de buena calidad, que destinan, generalmente, a la molienda h�meda.
Pero cuando se presenta el pico de llegadas, aumentan las temperaturas de secado para que se incremente la capacidad de las secadoras, lo cual significa conseguir ma�ces de menor calidad. Estos ma�ces destinados a la industria de alimentos balanceados.
Pasado el periodo de urgencias, cuando se comienza a reducir la cantidad de ingresos a la planta, vuelven a reducir las temperaturas de secado, obteniendo de nuevo mejor calidad de granos. De esta forma pueden disponer, como m�nimo, de dos calidades de ma�ces, con precios diferenciales para determinados consumidores.
Algunos acopladores, para alentar a los productores a entregar su ma�z en �pocas tempranas, o m�s tard�as, fijan una tarifa m�s reducida de secado para esos per�odos, valor que aumenta en los momentos de mayor recepci�n.
Si bien al desarrollar otros temas se menciona la necesidad de colocar la secadora en una posici�n algo alejada del resto de las instalaciones, hace falta agrupar aqu� las razones invocadas, que ser�n de utilidad para quienes tengan que estudiar un proyecto para una nueva planta de acopio.
Se aconseja ubicarlas como m�nimo a unos 5-6 m del resto de los silos, con el fin de conjurar el peligro de los incendios a que est�n expuestas y para evitar que los abundantes vol�menes de vapor de agua que generan puedan afectar a dep�sitos de granos, limpiadoras y otras partes de la planta.
Otra advertencia es que se mantenga alejada de lugares donde abundan impurezas en el aire, como en las cercan�as de fosas de recepci�n, de limpiadoras, ciclones, aire usado de otras secadoras, etc., para evitar que sean absorbidas por los ventiladores. Tambi�n hay que tener en cuenta la acci�n de los vientos dominantes.
La secadora no debiera ser ubicada dentro de un edificio o galp�n donde se desarrollen otras actividades, excepto que estuviera construido especialmente para abrigarla, y con las aberturas adecuadas para el ingreso de aire y para eliminar gases y los vapores de humedad.
A fin de no reducir la eficiencia de los ventiladores, las aberturas para el ingreso del aire deber�an tener una superficie de por lo menos 2,5 veces la superficie de las bocas de aspiraci�n de los ventiladores.
En algunos pa�ses las secadoras de granos est�n protegidas por una instalaci�n o estructura que las cubre totalmente y que forma parte de la misma secadora.
Muchas de ellas, vistas desde afuera, aparecen como un bloque compacto, de gran altura (ver Figura 82).
Figura 82. Secadora totalmente cubierta (Doc. Law)
Esta cobertura tiene varios objetivos. Uno de ellos ser�a una protecci�n general de la m�quina contra las inclemencias del tiempo (lluvia, nieve, vientos). Otro tiene por finalidad reducir los niveles de contaminaci�n del aire y de ruido.
En pa�ses europeos existen reglamentaciones que prohiben arrojar al aire los residuos y basura de los granos que transporta el aire usado, los cuales, con esa cobertura pueden ser acumulados, d�ndoles despu�s alg�n uso particular. Tambi�n se disminuyen los niveles de ruido, que son elevados en la mayor�a de las secadoras, producidos por los ventiladores, y que igualmente sufren restricciones reglamentarias, sobre todo en �reas urbanas. Adem�s, proporcionan un mejor aislamiento t�rmico.
En Francia, por ejemplo, se limita el contenido de polvo y basura arrojado por la m�quina a 30 miligramos/m3, para instalaciones contiguas a poblaciones, mientras que para aquellas ubicadas a m�s de 400 m de �stas, se puede admitir hasta 150 mg/m3, siempre que el flujo total de polvo y basuras emitido sea inferior a 10 kg/hora en un promedio de 24 horas (Gauthier et al, 1989).
En las m�quinas con descarga intermitente del grano, se puede producir emisi�n de polvo y part�culas en el momento de las extracciones. Para evitarlo algunas secadoras poseen persianas colocadas sobre los ventiladores que justo se cierran en dicho instante e impiden el paso del aire hacia el interior de la m�quina. Cuando finaliza la descarga, se abren de nuevo para restablecer la circulaci�n del aire. La operaci�n dura pocos segundos, no afectando pr�cticamente el caudal del aire.
Con respecto al nivel de ruido, en ese mismo pa�s se fija un valor base de 45 decibeles corregido por dos �ndices en funci�n de la hora del d�a y del tipo de zona donde est� instalada la secadora. En �reas semiurbanas se pretende no superar un nivel de 50 dB a 50 m de distancia, lo cual no siempre es f�cil.
Un procedimiento pr�ctico para reducir et nivel de ruido emitido por secadoras, es ubicarlas de forma que est�n rodeadas de galpones, celdas o dep�sitos que puedan actuar como barreras del ruido.
Otra ventaja de la cobertura es que en secadoras de caballetes es f�cil saber si el aire est� arrastrando demasiados granos.
Uno de los problemas m�s serios que enfrentan los acopladores es la gran recepci�n de granos h�medos que llegan en el momento m�ximo de la cosecha gruesa. Las secadoras no alcanzan a procesar con velocidad todas esas partidas, e importantes vol�menes de grano quedan almacenados a la espera de su turno, o deben ser rechazados con gran disgusto de los productores. En muchos casos los acopladores est�n obligados a utilizar muy aftas temperaturas de secado, que aumentan la capacidad de la secadora, pero afectan en forma excesiva la calidad final de la mercader�a.
No es econ�micamente factible tener tantas secadoras en una planta de acopio para evitar estos problemas, pues los costos de amortizaci�n se elevar�an en forma considerable.
M�s l�gico es contar con silos de almacenamiento de ma�z: h�medo, equipados con bien dise�ados equipos de aireaci�n y de control de temperatura, que permitir�n mantener, por cortos per�odos, los granos suficientemente frescos y aireados para reducir los peligros de calentamiento, ataque de hongos, etc.
No s�lo disminuir�n posibles p�rdidas por aquellas causas, sino que permitir�n mantener una aceptable calidad. Igualmente, una aireaci�n previa al secado puede reducir en alg�n punto la humedad inicial, y al mismo tiempo uniformar las humedades de partidas con diferentes porcentajes, todo lo cual favorece por supuesto el trabajo de la secadora.
Un correcto prealmacenamiento impide el desarrollo de micotoxinas por causa de aparici�n de hongos, ya que dicho periodo es el momento m�s peligroso, pues la producci�n de dichos productos t�xicos encuentra las mejores condiciones de crecimiento. Mantener los granos fr�os y eliminar los focos de calor pueden evitar estos inconvenientes.
Vale la pena aclarar que no se recomienda almacenar partidas de granos que tengan m�s de 4-5 puntos de diferencia de humedad entre si, sobre todo para conseguir un secado m�s uniforme y mejor calidad de grano.
Lo ideal seria contar con varios silos de prealmacenamiento donde se depositar�an granos con humedades m�s aproximadas entre si. Esta posibilidad va a facultar una mejor regulaci�n de la secadora. Una medida recomendable es mantener prealmacenados los granos con bajo contenido de humedad, hasta tener una cierta cantidad, y luego pasarlos por la secadora todos de una vez. Esto permitir�a secar enseguida los granos h�medos.
No est� dem�s recordar que la aireaci�n requerida en estas condiciones tiene que tener valores de caudales de aire superiores a los de una aireaci�n com�n, y un dise�o muy racional de los conductos perforados, para que toda la masa reciba similares cantidades de aire.
Mientras que para grano seco es suficiente un caudal de 6,5 m3 por hora y por t de grano, para granos con 20% de humedad se requieren caudales de 25 m3/hora/t y con 30% de humedad, m�s de 50 m3/hora/t.
Pero debe insistirse en que cuanto m�s h�medo est� un ma�z, mayor ser� el peligro del r�pido deterioro que puede sufrir, por lo que los per�odos de prealmacenamiento en estos casos deber�an ser muy cortos.
Tampoco se recomienda que la altura del grano en el silo supere los 10-12 m. Es evidente que estas instalaciones son costosas, pero un buen administrador debe sopesar las ventajas y desventajas de cada sistema. Una aireaci�n de m�s de 50 m3/hora/t puede necesitar una potencia el�ctrica unas 200 voces superior a la aireaci�n cl�sica.
Es posible que una aireaci�n como la se�alada origine una p�rdida de poso en la mercader�a porque provoca una mayor respiraci�n de los granos pues aumenta la provisi�n de oxigeno; esta p�rdida es ocasionada por la elevada producci�n de anh�drido carb�nico, pero ser� casi inadvertida en aireaciones cortas, aunque es m�s evidente si el proceso se prolonga. Para ma�ces con m�s de 30% de humedad, un lote almacenado durante 7 d�as puede sufrir una p�rdida del 2% de materia seca.
Tambi�n hay que recordar que cuando se llena un silo con ma�z h�medo, el primer ma�z cargado ser� en general el �ltimo en salir, en silos de descarga inferior. Conviene que el silo se descargue completamente antes de volver a ser llenado. En caso contrario, gran parte de ese primer grano saldr� reci�n al terminar la campana, con el peligro que se arruine y cause serios problemas.
Un ma�z almacenado h�medo (m�s de 25%) sin aireaci�n, sufre tambi�n una considerable p�rdida de su calidad industrial en la molienda h�meda, luego de mas de 24 horas, pues el �ndice de recuperaci�n de almid�n puede registrar una ca�da de cinco puntos, adem�s de una reducci�n de las buenas propiedades de ese almid�n. El monto de esta p�rdida depender� en definitiva de la temperatura a la que se mantenga el grano.
Le Bras (1984) dice, refiri�ndose a la calidad para molienda h�meda, que un ma�z h�medo puede soportar hasta 3 semanas de prealmacenamiento con una buena aireaci�n reforzada, por lo menos con un caudal de 50 m3 de aire por hora y por t de grano.
Pero si el caudal es mucho menor la aireaci�n puede ser todav�a peor que sin aireaci�n, pues aporta oxigeno que alimenta la respiraci�n sin evacuar el calor, lo que contribuye a aumentar la velocidad de deterioro.
El mismo autor recomienda que para ma�ces muy h�medos (35 - 40%), muy comunes en Francia, el prealmacenamiento no debiera superar las 48 horas, ano con una aireaci�n reforzada.
La mayor�a de las recomendaciones indicadas para el ma�z pueden ser aplicadas a otros granos. Algunos cerealistas en Argentina no se preocupan mucho porque ciertos granos, como el girasol o el sorgo, incrementen su temperatura durante ese periodo, porque saben que esa elevaci�n favorece el trabajo posterior de la secadora aumentando su eficiencia. Sin embargo, esta pr�ctica debe ser manejada con suma prudencia para evitar da�os posteriores irreparables.
Esta t�cnica es la m�s apropiada para mantener almacenados granos h�medos. Es costosa actualmente, pero es muy posible que sea un procedimiento com�n en un futuro no muy lejano.
El m�todo reside en emplear silos o dep�sitos perfectamente herm�ticos que se llenan de granos, al cual se le introduce un gas inerte que desplace al oxigeno, gas que puede ser anh�drido carb�nico o nitr�geno. De esta manera, se eliminan casi totalmente los ataques de hongos e insectos, y se reducen al m�nimo los procesos biol�gicos de respiraci�n y fermentaci�n (Figura 83).
Se han observado algunos problemas con esta t�cnica, por ejemplo, ciertas fermentaciones que pueden modificar el olor y producir un oscurecimiento de los granos, pero ello s�lo durante per�odos muy prolongados (varios meses y aun a�os) y en granos secos.
Se recomienda muy especialmente la tecnolog�a australiana sobre este tema (ACIAR, 1989).
Figura 83. Equipo generador de gases inertes para atm�sfera controlada (Doc. Gas Atmospheres)
Otra t�cnica para conservar granos h�medos es la aplicaci�n de algunos �cidos org�nicos, como el �cido propi�nico y el ac�tico, que act�an como antis�pticos para impedir el desarrollo de hongos y bacterias.
La aplicaci�n de esta t�cnica ha tenido poca difusi�n porque en varios pa�ses se prohibe para granos destinados a la alimentaci�n humana, y s�lo se admite para uso forrajero. Por otra parte, se consigua que los �cidos pueden atacar las partes met�licas de silos, excepto que est�n recubiertos interiormente con pinturas resistentes. Tambi�n se sabe que pueden ser nocivos para la piel y los ojos, salvo que se empleen guantes y gafas protectoras.
Sin embargo, su efectividad como preservativo ha sido demostrada en muchas ocasiones, tanto es as� que se fabrican equipos especiales para su aplicaci�n en forma de aspersi�n a una corriente de granos (Figura 84).
Figura 84. Aplicador de �cidos org�nicos (Doc. BP Chemicals)
Se entiende por "prelimpieza" la limpieza de los granos enseguida de su recepci�n, o mejor, antes de su secado.
Esta operaci�n puede llevarse a cabo con m�quinas especiales, llamadas justamente "prelimpiadoras", de las que existen varios modelos. Las m�s usadas son del tipo de aspiraci�n o neum�ticas, pues se procura que en ese momento se eliminen los materiales livianos (hojas, c�scaras, basura, pedazos de marlos, etc.), ya que estos cuerpos son los que afectan m�s el proceso de secado. Tambi�n son recomendadas las limpiadoras con zarandas y aspiraci�n, como la ilustrada en la Figura 85. Las m�quinas provistas de cernidores rotativos de grillas (Figura 86) tambi�n son utilizadas, pero deben ser objeto de mayor atenci�n pues son propensas a quedar bloqueadas por los residuos.
Figura 86. Limpiadora rotativa (Doc. Margar�a)
He aqu� una lista de beneficios que acarrea la prelimpieza:
Son tan evidentes las ventajas de la prelimpieza que uno debe preguntarse como es que no est� difundida todav�a en todas las plantas de acopio.
Desde el punto de vista de la instalaci�n, la prelimpiadora debe tener una capacidad de trabajo ligeramente superior a la m�xima capacidad de la secadora par' no afectar el trabajo de esta �ltima. Pero en el caso de que los granos llegaras limpios, tiene que haber un mecanismo de desviaci�n para evitar el paso por la limpiadora.
La ubicaci�n m�s adecuada ser�a directamente encima de la secadora, por la que se deber�a tener en cuenta la estabilidad de la estructura destinada a sostenerla.
Tambi�n pueden emplearse limpiadoras convencionales para esta operaci�n, recordando que los materiales h�medos reducen la capacidad de los equipos de transporte como norias, tubos, etc.
La ubicaci�n de aspiradoras y ciclones en la cabeza de la noria elevadora que alimenta la secadora puede ser suficiente para una prelimpieza, siempre que est�n correctamente dimensionados y construidos y para granos no excesivamente sucios.
No est� de m�s recordar que el material removido puede ser recogido y vendido para algunos usos especiales. En algunos pa�ses los residuos de la limpieza no pueden ser arrojados al aire libre, sino obligatoriamente almacenados en dep�sitos apropiados.
El caudal o capacidad horaria de los equipos de movimiento y procesamiento de granos que se encuentran antes y despu�s de la secadora debe ser tenido en cuenta para no entorpecer el sistema. Si se produce una disminuci�n del caudal de grano que llega a la secadora, por comenzar el secado, por ejemplo, de un cultivo diferente, m�s liviano, se debe reducir la temperatura de secado, para que la capacidad de la secadora disminuya y coincida con la del equipo de transporte del grano.
Del mismo modo, al secar granos con poca humedad inicial, se va a producir un aumento del caudal de granos en la m�quina, situaci�n que tiene que preverse para que los equipos de movimiento de granos que alimentan y reciben el grano de la secadora puedan manejar tales mayores vol�menes. Por lo menos dichos equipos deben tener el doble de la capacidad nominal de la secadora.
Existen buenas norias elevadoras a dos velocidades para paliar aquellas situaciones, lo que tambi�n permite conservar un consumo el�ctrico m�s econ�mico.
Otra forma de aumentar la capacidad de las norias es cambiar los cangilones por otros m�s grandes o agregando m�s, siempre que la estructura y el mando de la noria lo permitan.
Trabajando con una secadora continua, se necesitan como m�nimo dos norias, una para llenar la secadora y la otra para transportar el grano seco al almacenamiento. La primera puede ser de mayor capacidad y la segunda, de una capacidad algo menor.
En todo caso es aconsejable contar con un sistema de derrame en la parte superior de la noria alimentadora de la secadora, que act�a como derivador de exceso de grano hacia un silo de grano h�medo (Figura 87).
Figura 87. Ubicaci�n del derrame o rebase para carga de secadora (Doc. Toftdahl Olesen)
Si la recepci�n de grano h�medo fuera muy abundante, se requerir�a gu�z�s una tercera noria, para transportar el grano h�medo hacia los silos de prealmacenamiento. Esta noria podr�a no ser necesaria si se instalara un silo o dep�sito de prealmacenamiento encima de la secadora, con la suficiente capacidad para no detener la recepci�n de los granos.
Con secadoras en tandas es posible arreglarse con una sola nona; tambi�n puede emplearse un elevador inclinado para llenar esta secadora y dejar la noria para la descarga y transporte a los silos de almacenamiento.
Estas secadoras en tandas o las secadoras horizontales de columnas hexagonales tienen la ventaja de necesitar bajas alturas de elevaci�n de grano, pues la m�quina en si no es alta, por lo cual hay un menor costo de movimiento de grano.
Sin embargo, estas secadoras, como la ilustrada en la Figura 16, deben disponer de un transportador (generalmente de rosca) en la tolva superior para desparramar y nivelar correctamente la carga de grano.
Cuando una secadora ha sido fabricada en paises de clima fr�o, y va a ser usada en zonas c�lidas, su capacidad de secado puede aumentar apreciablemente sobre la capacidad fijada por el fabricante, por lo que conviene tener en cuenta este aspecto en la elecci�n de los equipos de movimiento de granos.