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El Cuadro 11 muestra los datos m�s importantes para la elecci�n y dise�o de los silos de seca-aireaci�n, tomando como base el ma�z. Se establecen los distintos tama�os de silos, sus capacidades y las alturas respectivas de grano. Para tres diferentes caudales unitarios de aire, se fijan los valores de caudales totales, presiones est�ticas, potencias requeridas, y superficies necesarias de conductos para el aire.
El ma�z caliente y h�medo ofrece una mayor resistencia al paso del aire que el ma�z seco, lo que se ha tenido en cuenta al confeccionar el cuadro.
El �rea perforada de los conductos (duc�os) se calcula sobre la base que la velocidad del aire que entra a los granos se mantiene en 9 m por minuto, o menos. El �rea superficial de los conductos (duc�os) se calcula dividiendo el caudal total en m3/min por 9. En conductos (duc�os) circulares, solamente se considera el 80% de dicha �rea cuando los tubos apoyan sobre el suelo o una pared.
Ejemplo: para un silo de seca-aireaci�n de 7,30 m de di�metro y lleno hasta 9 m de altura (382 m� con un caudal unitario de 48 m3/h.m3, se necesitan:
382 m� x 48 m3/h.m3 = 18336 m3/h = 307.5 m3/min
Para un tubo de 0,5 m de di�metro (1,57 m de circunferencia) corresponder� una longitud de:
Calculando el 80% de superficie aprovechada, se necesitar�n 27 m de tubo perforado.
El mencionado silo requerir� una potencia de ventiladores de m�s de 38 CV que, aunque pudiera repartirse en dos o tres ventiladores, significa un alto consumo de energ�a.
Seria preferible un silo m�s ancho, por ejemplo de 10 m de di�metro, y llenando s�lo hasta 6 m (unas 360 t), que solo necesitar� la mitad de la potencia.
De acuerdo al Cuadro 11, este silo deber� tener 42,4 m2 de superficie perforada, 27 m de conductos de 0,50 m de di�metro, y un caudal de aire de 387,6 m3/min.
Obs�rvese en el mismo cuadro que cuando la altura del grano se duplica, para mantener el mismo caudal unitario de aire, la potencia necesaria se multiplica por 10.
Las velocidades del aire en los conductos (duc�os) y tubos no deber�n exceder los 450 m por minuto. Si se divide el caudal total de aire por 450, se obtiene la secci�n de conductos (duc�os) mas apropiada. Los cambios de direcci�n y las aberturas no debieran restringir el caudal de aire.
Desde hace unos a�os se ha desarrollado en Francia (pa�s que est� empleando mucho el sistema de seca-aireaci�n, como ya se ha dicho) un tipo de silo especial que reemplaza a los silos de enfriamiento mencionados hasta ahora.
Estos silos, llamados "enfriadores continuos", como se ilustra en la Figura 81, est�n formados por una c�mara superior que recibe el grano proveniente de la secadora y donde �ste va descendiendo al tiempo que sufre el per�odo de reposo. Luego llega a la zona de enfriamiento que tiene caballetes similares a los de una secadora, por lo que desciende el grano y recibe la corriente de aire en forma de contracorriente (de abajo hacia arriba).
Figura 81. Enfriador continuo (Doc. ITCF)
Los vapores de condensaci�n (vahos) son eliminados a trav�s de una chimenea lateral por medio de ventiladores de potencia adecuada.
Los granos ya fr�os y secos, son descargados en la parte inferior por un sistema de extracci�n del tipo de secadora, u otro similar. La capacidad de este enfriador en toneladas/hora, debe ser por supuesto igual a la capacidad de la secadora.
La gran ventaja de este equipo radica en que hace totalmente continuo el proceso de seca-aireaci�n, trabajando al mismo ritmo de la secadora de manera que el sistema se acelera en forma considerable, y puede ser automatizado en su totalidad.
En la seca-aireaci�n cl�sica, el inconveniente radica en que, al emplear silos de enfriamiento de fondo c�nico, en la descarga sale primero el grano de la parte superior, que est� h�medo y caliente. Esto obliga a esperar a que todo el silo haya sido enfriado y secado para abrir la descarga. Los enfriadores mencionados tienen una descarga pareja, de forma tal que va saliendo el grano inferior, ya seco y fr�o, con lo que se consigue la simultaneidad con el rendimiento de la secadora.
Se necesita un solo enfriador por secadora de una capacidad similar a la misma. Ya que su tama�o y porte es parecido a una secadora, su costo puede ser igual o a�n superior.
Sin embargo, los enfriadores de este tipo pueden ser usados tambi�n como silos de mantenimiento o prealmacenamiento de grano h�medo o como silos secadores con aire natural.
Las experiencias realizadas en Estados Unidos y Europa demuestran que el sistema de seca-aireaci�n ocasiona una sensible econom�a en los consumos de energ�a, entendiendo como tales aquellos referidos a combustibles y electricidad.
Si nos referimos al consumo de combustible, es posible que en algunos casos aumente el gasto por hora, porque se han agrandado los quemadores o se ha agregado un quemador extra. Pero debido al aumento de la capacidad de secado, el consumo por tonelada o quintal, se reduce mucho en comparaci�n con el secado convencional.
En Francia, el consumo de combustible por tonelada ha disminuido con secaaireaci�n entre el 15% y el 37% y �sta es una de las principales razones por las cuales el sistema de seca-aireaci�n se ha divulgado tanto en ese pa�s. La escasez de petr�leo est� obligando a muchas naciones a modificar su pol�tica energ�tica y a favorecer procedimientos que permitan economizar tales combustibles.
La combinaci�n de seca-aireaci�n con recirculaci�n del aire en la secadora, para aprovechar la temperatura que lleva al pasar por los granos, permite reducir a�n m�s el consumo de energ�a.
En Argentina, hasta hace unos a�os el costo del combustible para el secado igualaba aproximadamente el costo de la electricidad. Pero en estos momentos el costo de los primeros casi ha triplicado al de la electricidad y la incidencia del costo total de secado sobre los gastos de comercializaci�n de un productor de ma�z ha aumentado ahora mucho, condici�n que obliga a buscar soluciones para reducir tales perjuicios econ�micos. La econom�a que proporciona en este sentido la seca-aireaci�n resulta significativa.
En otras partes de este trabajo ya se ha mencionado que con la seca-aireaci�n se consigue una mejor calidad de grano. En la bibliograf�a se encuentran muchos trabajos en los que figuran datos comparativos con otros sistemas de secado.
En Canad�, en la Universidad de Guelph, Brown, R.B., Fulford, G.N., Daynard, T.B., Meiering, A.G. y Otten, L. (1979) demostraron que el ma�z secado con secaaireaci�n, analizado con un �ndice de remojo empleado en molienda h�meda, mostr� valores superiores a 200, mejores que muestras provenientes del secado convencional.
Ensayos de Gustafson y Morey (1979) indicaron que la seca-aireaci�n produjo un aumento de 1,2 kg en el peso hectol�trico del ma�z en comparaci�n con el secado convencional y una susceptibilidad a la rotura del grano sensiblemente menor (9,82% contra 18,30%), con temperaturas de aire de secado de 135�C.
Experiencias realizadas en la Estaci�n Experimental Pergamino del INTA, por de Dios, C. y Puig. R.C. (1980) en la campa�a 1979-1980 permitieron comparar secaaireaci�n con el secado convencional en relaci�n a la calidad de grano de ma�z. Los resultados promedios obtenidos se observan en el Cuadro 12.
| Sistema | Granos cuarteados % | Peso hectol�trico g/hl | Poder germinativo % |
| Secado convencional | 61,89 | 74,86 | 28,75 |
| Seca-aireaci�n | 13,03 | 76,11 | 49,11 |
Cuadro 12. Calidad del ma�z en comparaci�n con el sistema de secado
Como se puede observar, la seca-aireaci�n redujo considerablemente el porcentaje de granos cuarteados (61,89 a 13,03%). Se estima que las partidas de grano tratadas con este sistema llegar�n al final del proceso con un porcentaje de rotura mucho menor y por consiguiente, con p�rdidas y mermas m�s restringidas.
El cuarteado o fisurado, las causas que lo originan, y los problemas que ocasiona, han sido descritos en el Capitulo 4.
La otra observaci�n importante fue la ganancia en el peso hectol�trico, de 1,25 kg/hl. En una planta de acopio que procesa vol�menes considerables de ma�z, esta diferencia representa un menor volumen acumulado, o sea un mejor aprovechamiento del espacio. Una planta que maneje 30 000 t anuales con secaaireaci�n ocupar� 658 m� menos de espacio, o sea unos 12 camiones menos de flete anual. Por otra parte un mayor peso hectol�trico siempre es un indicio de mejor calidad de grano, desde el punto de vista industrial y comercial.
En cuanto al poder germinativo, tambi�n fue mayor en los granos provenientes de seca-aireaci�n. Si bien esta diferencia no fue muy grande, es otro �ndice de la calidad superior de los granos.
El hecho de producir un grano m�s sano (con menos fisuras y por consiguiente poco expuesto a la rotura) significa que se tendr� una menor proporci�n de granos quebrados y de polvo de grano, con lo cual las mermas o p�rdidas de mercader�a quedan reducidas. Adem�s la menor proporci�n de polvo representa menor contaminaci�n del aire exterior y por lo tanto se reduce el peligro de explosiones.
Con seca-aireaci�n tambi�n hay un menor riesgo de incendio en las secadoras, pues el m�todo obliga a tener mayor control de la temperatura de salida de los granos y no se alcanzan las altas temperaturas de grano del m�todo convencional.
Otra ventaja la constituye la posibilidad de terminar el proceso de secado cuando el ma�z contiene de 14 a 14,5% de humedad, mientras que en los m�todos convencionales el secado suele terminarse con 13-13,5%. Esta mayor humedad puede permitirse porque al estar el grano m�s sano, su seguridad en el almacenaje resulta superior. En el secado cl�sico debe secarse a 13-13,5% para compensar el revenido, que no existe pr�cticamente en seca-aireaci�n.
Este punto de diferencia puede influir econ�micamente cuando se manejan grandes vol�menes de grano; ya que representa algo m�s del 1% de p�rdida de peso. Por ejemplo, secar a 13% en vez de 14% representa una merma de paso de 1,15%.
Cuando se debe secar un ma�z muy h�medo, por ejemplo con un contenido de humedad de alrededor del 30%, la buena pr�ctica aconseja en el secado convencional, hacer por lo menos dos pasadas consecutivas por la secadora para evitar el deterioro del grano.
Con seca-aireaci�n, es posible efectuar el secado a esas mismas humedades, con s�lo una sola pasada por la secadora, lo que representa una significativa ganancia de tiempo. Solamente se necesitar�n dos pasadas cuando el grano tenga humedades de 35% o m�s.
Del mismo modo resulta ventajoso cuando deben secarse ma�ces con diferentes porcentajes de humedad. En este caso, cuando se emplea el secado convencional, se producir� un sobresecado en los ma�ces que ingresaron con menor humedad. Usando seca-aireaci�n el sobresecado ser� muy moderado, pues los granos son retirados con aproximadamente 16% de humedad, lo que evita una importante p�rdida de peso.
Suelen emplearse algunas variantes de seca-aireaci�n, como el secado combinado, el secado por retorno, el secado con dos secadoras, todos los cuales se encuentran explicados en el Capitulo VI.
Igualmente, cuando se trata del secado de diversos granos en el Capitulo IX se hace referencia a la aplicaci�n de seca-aireaci�n.
Son pocos los inconvenientes o desventajas que puede presentar la secaaireaci�n. Uno de los que m�s se manifiestan se refiere a la necesidad de disponer de varios silos por secadora, equipados con sistemas reforzados de aireaci�n. Se argumenta que no siempre se dispone de los mismos y su construcci�n requiere inversiones elevadas.
Estas razones pueden rebatirse pues el aumento de la capacidad de secado y el ahorro de energ�a compensan en poco tiempo los gastos ocasionados.
Otra objeci�n que suele presentarse es que al no pagarse bonificaci�n por calidad, no se justifica el m�todo por este aspecto. Esto es una realidad, ya mencionada anteriormente. Pero esta situaci�n puede cambiarse en forma substancial si las autoridades modifican las normas y estatutos de comercializaci�n actualmente vigentes. De todas formas, la buena calidad es primordial para la conservaci�n de los granos y para muchas industrias que ya est�n pagando sobreprecios por un mejor producto.
Tambi�n se dice que la seca-aireaci�n no es adecuada cuando se trata de partidas relativamente peque�as que deben ser secadas y despachadas a la brevedad. La duraci�n del proceso de seca-aireaci�n, desde que el grano entra a la secadora, hasta que sale del silo de enfriamiento, listo para el despacho, puede ser de unas 24 horas. Si una partida ingresa h�meda a la planta de acoplo y debe ser despachada en pocas horas, es evidente que s�lo puede emplearse el secado convencional extra. En ciertas secadoras es posible convertirlas con alguna rapidez de seca-aireaci�n al m�todo convencional y viceversa, lo que permite hacer frente a situaciones como la mencionada.
Algunos usuarios manifiestan que aplicar seca-aireaci�n requiere un manejo m�s complicado de la planta, que se debe contar con personal m�s competente para llevar un buen control de temperaturas y humedades, distribuir correctamente los silos y vigilar constantemente la operaci�n del proceso. Es cierto que se impone una mayor atenci�n en el manejo de una planta equipada con seca-aireaci�n, pero el aprendizaje del personal no resulta dif�cil. No hay que olvidar que la operaci�n de un centro de almacenamiento moderno se facilita mucho cuando se cuenta con un buen sistema de termometr�a y se lleva un adecuado registro de temperaturas y humedades del aire.
En el futuro es posible que todas estas operaciones se automaticen, pues ya existen dispositivos y sensores para estas tareas, como ya se ha detallado en otro capitulo.
Tambi�n se expresa que en plantas equipadas con seca-aireaci�n se produce m�s desgaste en algunas partes o piezas, como las correas de las norias que llevan ma�z caliente, debido al exceso de humedad y calor a que est�n sometidas, por lo que su duraci�n es menor.
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