Indice
- Precedente - Siguiente
La expresi�n "Capacidad de secado" tiene una importancia fundamental, porque es un par�metro, quiz�s el m�s utilizado en el desempe�o de las secadoras. Interviene en casi todos los c�lculos, en los proyectos y en los costos de secado de granos.
En general, la capacidad de secado se expresa en unidades comunes como toneladas o quintales por hora, ya sea de grano seco o de grano h�medo.
Expresar la capacidad de una secadora solamente en t/hora o q/hora puede llevar a cierta confusi�n, pues en realidad, una secadora no tiene una sola capacidad horaria, sino varias, que dependen de varios factores, como la humedad inicial del grano, la temperatura de secado y otros.
Es m�s l�gico expresar la capacidad en quintales por hora y por punto de humedad, valor que se forma de multiplicar la capacidad en q/hora que indica el fabricante por los puntos de humedad que tambi�n se�ala el mismo. As�, una secadora de 30 t/h (300 q/h) para secar ma�z de 17 a 13,5% (3,5 puntos), tendr� una capacidad de:
300 q/h x 3,5 puntos = 1 050 quintales-punto/hora
Que se abrevia: 1 050 qp/h
Conocido este valor es f�cil calcular la capacidad horaria que tendr� la secadora con diferentes humedades iniciales. Si, por ejemplo, la m�quina anterior debiera secar ma�z de 23% a 13,5% de humedad (9,5 puntos de diferencia), la capacidad ahora ser�a:
1050 qp/h / 9,5 p = 11 q/h = 11,1 t/h
Si la humedad inicial fuera de 28% (14,5 puntos de diferencia), la capacidad ser�a:
1 050 qp/h / 14,5 p = 72q/h = 7,2 t/h
La humedad inicial del grano es entonces, el dete que decide la capacidad horaria de la secadora. Esta informaci�n no suele estar bien aclarada en los folletos o cat�logos de los fabricantes, o a voces se encuentran diferencias entre los valores de unos y otros. Sin embargo, estos datos sao muy importantes para los usuarios por razones obvias.
Esta determinaci�n de la capacidad horaria puede hacerse tambi�n por otro c�lculo algo m�s complejo, pero que nos dar� id�ntico resultado. Se basa en calcular la merma de humedad real.
La merma real en peso que se origina en un ma�z h�medo se calcula con la siguiente f�rmula:
Donde:
Hi: Humedad inicial en %
Hf: Humedad final en %
Ya existen tablas con los c�lculos hechos, que se encontrar�n en el Cuadro 3, Cap�tulo 1.
Entonces, la merma real, para el mismo ejemplo visto arriba y para una reducci�n de humedad de 17 a 13,5%, es de:
Para una extracci�n de humedad de 23 a 13,5, la merma es de:
Sabiendo que la capacidad de f�brica es de 30 t/h, la nueva capacidad horaria se obtiene de la siguiente forma:
Para una extracci�n de humedad de 28 a 13,5% la merma real, aplicando la misma f�rmula, es de 16,76%. Ahora, la capacidad horaria ser� de:
Que son datos coincidentes con los anteriores.
Se habr� observado que la extracci�n de humedad de 17 a 13,5% ha sido asumida como valor promedio para calcular la capacidad nominal de una secadora, que m�s arriba se denominaba "capacidad de f�brica". O sea que, cuando un fabricante indica que su secadora tiene una capacidad determinada, buce referencia a esa extracci�n de humedad, o alguna muy parecida. Algunos fijan valores entre 18 y 14% � 18 y 13,5%, mientras que en algunos pa�ses la capacidad nominal se establece entre 20 y 15%.
La norma ASAE, de Estados Unidos, establece como capacidad nominal de 25,5 a 15,5% � de 20,5 a 15,5%, para ese pa�s (ASAE, 1987).
En el Cuadro 9 se han calculado las diferentes capacidades para distintos tama�os de secadoras, de acuerdo a la humedad inicial del grano. Como se ha expresado ya, el intervalo 17% - 13,5% se ha tomado como base para fijar la capacidad nominal.
En la �ltima columna se ha indicado la cantidad de agua a evaporar por cada t de grano y para distintas extracciones de humedad. Multiplicando esa cantidad por la capacidad real respectiva de la secadora, se determina la cantidad de agua a evaporar, o sea lo que se denomina "poder de evaporaci�n".
Debe aclararse que la capacidad nominal y la real se pueden expresar en t de grano h�medo o de grano seco, y no existe unanimidad entre las indicaciones de los diferentes fabricantes. Por supuesto, la capacidad en t de grano h�medo es siempre mayor que la de grano seco. En la propaganda comercial y en los trabajos t�cnicos debe aclararse de que capacidad se esta tratando.
En el Cuadro 9 los datos de capacidad est�n referidos a grano h�medo; para transformarlos a grano seco se debe aplicar la f�rmula indicada en el Ap�ndice 3.
Cuadro 9. Capacidad nominal y real de secadoras
Una l�nea inferior del Cuadro 9 presenta la capacidad en quintales-punto po hora, para un intervalo de 17 a 13,5% de humedad.
El otro valor que puede afectar la capacidad de secado es la temperatura de aire de secado, aspecto que ser� tratado con mayor abundamiento en el Cap�tulo V2
Las cifras indicadas en el Cuadro 9 se refieren a una temperatura promedi� de 100�C. Si la temperatura se elevara, por ejemplo, a 120�C, esas cifras tendr�a que ser aumentadas un 20%. Si se redujera la temperatura, por ejemplo, a 45�C (como para secar semilla) la reducci�n de la capacidad es muy grande, m�s del 50%
En el Ap�ndice 3 se presentan algunas f�rmulas para calcular el poder d evaporaci�n.
Es un factor tambi�n de incidencia en el secado de granos porque tiene influencia en la eficacia del proceso y la calidad de la mercader�a.
En forma general se puede afirmar que el deterioro que experimenta un grano en la secadora es consecuencia de la relaci�n temperatura-tiempo, es decir, cuanto calor y durante cu�nto tiempo, o sea el calor total aplicado.
Existen hoy secadoras, del tipo concurrente, que trabajan a altas temperaturas de secado, cercanas a 250�C, pero sometiendo el grano a breves per�odos de contacto con las mismas, de forma tal que el dono no es significativo.
Algo similar sucede en una secadora de flujo continuo, cruzado o mixto.
Se menciona que los granos muy h�medos no deben estar expuestos a altas temperaturas, pero esto es valido si el tiempo de permanencia a esas temperaturas es prolongado. En caso de ser breve, por el contrario, los granos h�medos pueden admitir m�s altas temperaturas de aire, pues evaporan gran cantidad de agua y no llegan a calentarse en exceso. Es por ello que las secadoras con temperaturas diferenciales conducen el aire m�s caliente hacia la parte superior de la c�mara de secado, y las menores temperaturas hacia la parte inferior, con lo cual se gana en capacidad y no se electa la calidad del grano.
El tiempo de permanencia est� subordinado, entonces, en primer lugar, al porcentaje de humedad del grano. Cuanto mas h�medo ingrese, mayor ser� el tiempo de permanencia dentro de la secadora, y viceversa.
Un grano h�medo, en las secadoras tipo torre, tiene que descender m�s lentamente que un grano mas seco, por aquellas razones.
El tiempo de residencia se regula modificando la cantidad de vaivenes del descargador basculante de la secadora, o variando el r�gimen de vueltas de los extractores que son los dos procedimientos m�s comunes de descarga de granos en las secadoras actuales.
Si no se modificara la velocidad de descarga para adecuarlo a la humedad inicial, puede suceder que un grano h�medo salga de la secadora con humedad todav�a alta, y que un grano m�s seco salga sobresecado.
Pero el tiempo de residencia depende igualmente de otros factores, como del tipo de grano a secar (hay granos de f�cil secado, como el girasol), de la temperatura del aire de secado, y por supuesto de la humedad final que se pretende.
En una secadora determinada el tiempo de permanencia promedio se calcula dividiendo el volumen total de la misma, traducido a toneladas, por la capacidad horaria en ese momento.
En las secadoras argentinas, tomando la capacidad nominal (secando de 17 a 13,5%) el tiempo de permanencia promedio, para el ma�z, es de una hora.
El tiempo de residencia tambi�n puede ser medido si se conoce la altura de las c�maras de secado y de enfriamiento, y la velocidad de calda del grano en la secadora.
Debe tenerse presente que en caso de secar partidas con poca humedad, que requerir�an tiempos de permanencia muy cortos, se deben alargar esos tiempos porque si no, la m�quina no tendr�a tiempo suficiente para el enfriamiento (tema "Enfriamiento").
El concepto de velocidad de secado es algo diferente al de tiempo de permanencia, pero est� relacionado.
Se entiende por velocidad de secado a los puntos de humedad que se extraen en una unidad de tiempo, generalmente una hora. As� se habla de una extracci�n de humedad, por ejemplo, de cuatro puntos/hora.
Era com�n expresar que no conven�a extraer m�s de 5 puntos/hora en el caso del ma�z, y valores menores para el trigo y otros granos. Si la extracci�n no alcanzaba con 5 puntos/hora (por ejemplo de 22 a 14%) se recomendaba hacer dos pasadas por la secadora, ya que velocidades mayores pod�an afectar la calidad del grano y originar falta de uniformidad en el secado, mayor proporci�n de revenido y otros problemas.
Pero la velocidad de secado es tambi�n dependiente del tipo de grano, pues algunos granos se secan con mayor facilidad, como se ha expresado m�s arriba.
Puede afirmarse que las semillas peque�as pierden su humedad con mayor facilidad que las m�s grandes. Se ha observado que el ma�z, por ejemplo, necesita m�s tiempo para secarse que el trigo.
Es com�n escuchar que los ma�ces dentados se secan con mayor velocidad que los c�rneos duros. Esta aseveraci�n suele comprobarse en el proceso de secado natural a campo, por la mayor precocidad de los dentados, corno se explica m�s abajo. Es posible que hacia fines de febrero ya haya ma�ces dentados con 20% de humedad, mientras que los colorados duros tengan a�n el doble.
Se considera que esa diferencia es debida, en parte, a la distinta proporci�n de endosperma v�treo y de endosperma harinoso que tienen esos dos tipos de ma�ces. Cuanto mayor es la cantidad de endosperma harinoso, m�s f�cil es la p�rdida de humedad, lo que sucede en los ma�ces dentados.
Investigaciones llevadas a cabo por Gustafson(1986) han demostrado que si la velocidad de secado del endosperma c�rneo es de 1, la del endosperma harinoso es de 1,4, y la del germen, 5 veces m�s r�pido.
Sin embargo, las opiniones no son tan coincidentes cuando se refiere al secado artificial. Muchos acopladores y cerealistas manifiestan que se secan m�s r�pido los ma�ces dentados, pero algunos investigadores, como Lasseran (1982) no han encontrado diferencias.
Las diferencias pueden ser debidas tambi�n a la distintas formas de los granos y a la mayor o menor dificultad para el paso del aire caliente.
Se menciona, igualmente, que hay desigualdad en la velocidad de secado entre h�bridos de ma�z, lo cual es posible determinar en laboratorio, pero que no siempre se corresponden con los resultados del secado comercial. Stroshine (1986) dice que ha encontrado diferencias en velocidad de secado entre h�bridos americanos, pero solamente a altas humedades iniciales, pero que a humedades inferiores a 18%, las diferencias desaparecen.
Los cultivares precoces mencionados, hablando de ma�z, pueden, entonces, facilitar en buena parte el secado, por diversos motivos: llegan a la madurez del grano en �pocas tempranas y m�s c�lidas, antes que otros cultivares, espaciando mejor la cosecha, favorecen el trabajo de las secadoras y el manejo de las plantas de acopio.
Simplifican la tarea de las cosechadoras, pues hay menos plantas ca�das, se encuentran pisos m�s firmes, y la duraci�n de la jornada es m�s larga por haber m�s horas de luz.
Al utilizar estos h�bridos precoces debe tenerse presente que su rendimiento por ha puede ser menor que los h�bridos normales, por lo cual su elecci�n tiene que hacerse en forma cuidadosa.
Hay dos magnitudes que son importantes en las dimensiones de esta c�mara: la altura y la profundidad. En las secadoras de columnas continuas o en tandas, se agrega una tercera, el espesor de la columna (Figura 28).
Altura y profundidad influyen en la capacidad de secado. La profundidad, siempre que haya uniformidad en toda su longitud en cuanto a temperatura del aire de secado y al caudal de aire.
El espesor de las columnas suele tener diferentes variaciones en las distintas marcas, pues en general tiene un promedio de unos 30 cm.
Tambi�n interesa conocer el volumen de esta c�mara, en m�, que permite calcular el caudal espec�fico de aire caliente, entre otros datos.
La temperatura del grano durante el proceso del secado es factor primordial por su relaci�n, no solamente por la calidad del grano (como se explica en el Cap�tulo X) sino tambi�n por su influencia en el enfriamiento posterior en la maquina, y por su gravitaci�n en otros m�todos, como la seca-aireaci�n y el secado combinado.
En general, puede afirmarse que la temperatura del grano es tanto mas baja cuanto m�s elevada sea la humedad inicial; una raz�n es la mayor evaporaci�n que se produce, que absorbe calor, y la otra es que, al ser mayor el tiempo de permanencia del grano en la secadora, existe m�s tiempo disponible para el enfriamiento.
Giner (1990) ha presentado un gr�fico donde se se�alan las temperaturas que puede alcanzar el grano (Figura 29) al final del secado, de acuerdo a la humedad inicial. Si bien estos resultados han sido obtenidos por un modelo matem�tico y no siempre coinciden con los datos reales, muestran una tendencia de lo que sucede con el enfrentamiento posterior.
Por el contrario, los granos sobresecados salen de la secadora con mayor temperatura, en relaci�n a los granos con humedad final normal. Al sobresecar los granos, �stos se calentar�n siempre de m�s, pues de otra forma no se puede retirar una humedad fuertemente retenida por el endosperma del grano.
Figura 28. Medidas de una c�mara de secado h: altura; p: profundidad; e: espesor de la columna
Figura 29. Temperatura de los granos luego del enfriamiento (Doc. Giner)
Los granos que salen de la secadora con mayor humedad, por ejemplo, 16%, lo hacen menos calientes que los que salen m�s secos.
Agness e Isaacs (1967) expresan que la temperatura del aire usado - y por consiguiente la del grano - disminuye alrededor de 0,5 a 0,6�C por cada punto mas que tenga la humedad inicial del grano. Por ejemplo, un grano con humedad inicial de 2096 que sale de la c�mara de aire caliente a 50�C, si ingresara a la secadora con 34% de humedad, saldr�a con una temperatura aproximada de 42�C.
Es dif�cil que el grano adquiera la temperatura del aire de secado en las secadoras continuas tipo torre. En secadoras comunes los granos normalmente salen con 40 a 60�C de la zona de secado, aun con temperaturas del aire entre 100 y 120�C. Pero en secadoras antiguas, o de dise�o poco satisfactorio, los granos pueden llegar a muy altas temperaturas, sobre todo en algunas partes de la m�quina.
Por otra parte, cuando el grano es descargado de la maquina a altas temperaturas, mayores que las consideradas normales, significa una p�rdida directa de calor, y un consumo extra de energ�a en la aireaci�n posterior para enfriarlo. Esta p�rdida no existe cuando se aplica seca-aireaci�n o secado combinado.
La capacidad de enfriamiento de una secadora tiene importancia, pues hay que tener presente que durante el periodo de enfriado los granos contin�an sec�ndose, aunque en menor proporci�n. Se calcula que puede evaporarse entre un 0,5 a 0,8% de humedad en esta zona. Esta cantidad es mayor cuanto mayor sea la temperatura del grano y menor sea el caudal de aire de enfriado.
Las reglamentaciones vigentes exigen que la temperatura del grano que sale de la secadora no supere en 5�C la temperatura del aire ambiente, aunque este valor es relativo.
En casos que la humedad inicial del grano sea muy baja, el tiempo de permanencia es corto (o sea que el grano escurre con mayor velocidad) y puede suceder que no haya suficiente tiempo para el enfriamiento, de suerte tal que el grano saldr� demasiado caliente de la secadora.
Se precisan por lo menos unos 30 a 40 minutos en ciertas secadoras en la secci�n de enfriamiento para enfriar el grano; si el secado dura menos, entonces el enfriamiento ser� insuficiente.
En algunas secadoras se podr� cambiar, ante esta situaci�n, la posici�n de las compuertas o divisores de distribuci�n del aire caliente y del aire fr�o, d�ndole mas volumen a este �ltimo. En otros casos se deber� reducir la velocidad del proceso disminuyendo la descarga, pero al mismo tiempo habr� que disminuir la temperatura del aire de secado regulando el quemador.
Otra soluci�n consiste en derivar ese grano demasiado caliente a un silo con aireaci�n para enfriarlo aprovechando las horas nocturnas, o si no volverlo a pasar por la secadora con los quemadores apagados. Al principio se producir� una cierta condensaci�n de humedad, que deber� ser eliminada convenientemente.
As� como hay que aumentar el tama�o de la zona de enfriamiento en los casos mencionados, en ciertas oportunidades habr� que hacer la operaci�n contraria, es decir, reducir dicha zona. Esto es aplicable en casos de secar granos con alto porcentaje de humedad, en que la velocidad de descarga se reduce apreciablemente, y entonces puede suceder que el per�odo de enfriamiento se alargue en forma excesiva, lo cual puede ocasionar una reabsorci�n de humedad por parte del grano.
Entonces, para un correcto enfriamiento, la secadora deber�a permitir un buen per�odo de permanencia del grano, lo cual facilitar�a el enfriado y a su vez un mejor secado complementario. Para que esto sea posible, la velocidad del grano en la c�mara de enfriamiento deber�a ser menor, ya sea ensanchando all� las columnas en las secadoras de columnas, o aumentando el tama�o de la c�mara de enfriamiento.
Algunas secadoras modernas, construidas por m�dulos individuales, uno arriba del otro, cada uno con su propio quemador, permiten con facilidad aumentar o disminuir la c�mara de enfriamiento, apagando o encendiendo los respectivos quemadores.
Otro detalle a tener presente es que la temperatura del grano que sale de la secadora es mayor durante las horas m�s c�lidas del d�a que durante las horas nocturnas.
Una secadora trabajando en las horas de calor con una temperatura exterior de 30�C, por ejemplo, puede dejar el grano con 35�C a la salida, pero en las horas de la noche, el grano puede salir a 20�C - 25�C. En el primer caso, se deber� tena mucho cuidado en el almacenamiento, y deber� ser enfriado con aireaci�n nocturna.
Sin embargo, el rendimiento de la secadora sera bastante superior en las horas de calor comparado con las horas nocturnas, pues el aire tiene m�s temperatura y menos humedad relativa.
Del mismo modo, una secadora trabajando en zonas de clima c�lido tendr� mayor rendimiento que la misma m�quina en zonas de clima fr�o.
Si la temperatura es muy c�lida, no se pueda enfriar bien el grano, por lo cual, dentro de lo posible, convendr� realizar el secado durante la noche.
Una precauci�n a tener en cuenta es que la alimentaci�n de aire del ventilador de enfriamiento se efect�e directamente del exterior, evitando que ingrese aire m�s caliente por influencia de los quemadores, o debido a que la secadora se encuentra en el interior de edificios o estructuras donde hay aire a mayor temperatura.
Por el contrario, en regiones donde priman temperaturas exteriores muy fr�as, en las que exista el peligro de congelamiento de los granos, hay que permitir un leve calentamiento del aire al ingresar en la c�mara de enfriamiento.
En ciertas m�quinas es posible aumentar el caudal de aire fr�o casi hasta el doble y de esta forma reducir el tama�o de la zona de enfriamiento y aumentar consecuentemente la zona de secado.
Se ha comprobado que una corriente de aire en contracorriente, es decir, hacia arriba mientras el grano va descendiendo, es mucho m�s efectiva para enfriar el grano que una corriente cruzada. Desde el punto de vista de eficiencia todas las secadoras debieran enfriar por contracorriente, pero el problema es de orden practico para instalar un sistema de esta naturaleza en una secadora de columnas o de caballetes.
Adem�s la altura de la c�mara de enfriamiento podr�a reducirse en una cierta proporci�n si se aplica esta t�cnica.
En general, en nuestras secadoras el volumen de enfriamiento es de alrededor de un tercio del volumen total de las c�maras de la m�quina, o sea que los dos tercios restantes corresponden a la c�mara de aire caliente. Sin embargo, estos valores son variables seg�n las marcas, existiendo m�quinas que permiten modificar la proporci�n entre arabas c�maras. En algunos modelos es posible suprimir la zona de enfriamiento y convertir la m�quina "toda caliente".
Las secadoras europeas, sobre todo las francesas, se caracterizan por tener una zona de enfriado bastante menor, por ejemplo en muchas m�quinas de aquel origen la c�mara de enfriamiento solo tiene un 10% del total del volumen (Figura 34).
Las razones que explican este menor tama�o hay que encontrarlas - como se dijo en un tema anterior - en la elevada humedad inicial del ma�z. La gran evaporaci�n de agua que se produce en estos casos, no permite que el grano se caliente en exceso y pueda ser enfriado con mayor facilidad. T�ngese en cuenta que en Francia las humedades iniciales para el secado se encuentran entre 35 y 40%.
Por otra parte, debe tenerse presente que las temperaturas ambiente en aquellos pa�ses son m�s fr�as, lo que favorece el proceso.
Esta disposici�n, con c�maras de secado proporcionalmente mayores, mejora la capacidad de la secadora, a fin de adaptarla a diferentes humedades iniciales del grano.
Como una forma de mejorar el proceso, se recomienda que el aire fr�o del exterior atraviese la columna de grano por la pared externa de la misma, pues as� el grano m�s caliente y sobresecado de la parte interna del plenum es enfriado a un ritmo menos severo que si el aire fr�o entrara por el lado interno. La proporci�n de fisurado o cuarteado de grano se reduce de esta forma.
La proporci�n del enfriamiento en relaci�n al calentamiento se puede calcular, conociendo los vol�menes de ambas c�maras, de la siguiente forma:
Donde:
N es el volumen de la c�mara de enfriamiento
M es el volumen de la c�mara de calentamiento
Siendo de tal importancia las temperaturas m�ximas que puede soportar un grano determinado, se recomienda tener muy en cuenta los valores respectivos, que Figuran, adem�s, en el cap�tulo donde se bata del secado de cada especie agr�cola.
Nellist (1986) aconseja las siguientes m�ximas temperaturas de grano.
| Humedad inicial % | Temperatura m�xima �C | |
| Grano para semilla, | 18 | 67 |
| cebada cervecera y | 20 | 65 |
| trigo para molienda | 22 | 63 |
| 24 | 61 | |
| 26 | 59 | |
| 28 | 57 | |
| 30 | 55 | |
| Granos para forraje | 82 - 104 |
Para ma�z destinado a molienda h�meda en Estados Unidos no debieran superarse los 60�C, pero en Francia admiten 80-90�C para secadoras de caballetes, de dise�o moderno.
Es oportuno establecer que si bien a mayor humedad inicial del grano, las temperaturas m�ximas que puede soportar el grano deben ser menores, esto no significa que tambi�n deben serlo las temperaturas del aire de secado.
Por ejemplo, al secar trigo con 30% de humedad inicial, destinado a la molienda, no se debe calentar el grano a m�s de 50�C, aunque es posible secarlo con aire a 80�C.
Sin embargo, para secar trigo con 18% de humedad, el grano puede soportar una temperatura de 67�C, pero el aire de secado no deber� exceder los 70�C, debido a lo expresado en el inciso 6 de este cap�tulo.
Para medir correctamente la temperatura de los granos, a la salida de la secadora, debe hacerse con un recipiente t�rmico, es decir, aislado suficientemente del exterior. Para ello, el recipiente se llena con el grano que sale de la secadora y se deja que se caliente durante un minuto. Se vuelca esa muestra y se vuelve a llenar con el grano que sale de la secadora. Se tapa con una tapa provista de UD term�metro y se mide la temperatura. En el comercio pueden conseguirse termos especiales para esta operaci�n.
Las sondas para medir la temperatura dentro de la secadora, deber�an estar ubicadas en toda la altura de la torre. La m�s importante es la que se coloca en la zona baja, justo antes de la c�mara de enfriamiento.
Esta es una operaci�n fundamental en todas las secadoras continuas, particularmente en las m�quinas verticales.
Como se ha expresado, esta parte de la secadora es la encargada de regular la velocidad del grano dentro de la misma, en funci�n de la humedad inicial.
Pero adem�s, interesa en forma primordial que la descarga se haga en forma pareja, de suerte que todos los granos fluyan uniformemente.
Son varios los sistemas empleados con estos fines. Uno es el sistema basculante, que tiene la posibilidad de variar la amplitud de las oscilaciones. Otro es el de roscas helicoidales, ubicadas debajo de las columnas de granos, cuya velocidad de rotaci�n es regulable. Otras maquinas poseen rodillos con paletas en cada una de las peque�as tolvas en que se divide toda la superficie horizontal de la descarga.
Siendo una secci�n tan importante es aconsejable que posea aberturas que se puedan abrir para inspecci�n, las que tambi�n sirven para tomar muestras de granos.
En m�quinas modernas la descarga es intermitente, es decir que cuando se acciona el mecanismo que abre las portadas o esclusas inferiores, por un tiempo breve que dura dicha descarga (a veces 1-2 segundos) se cierra el paso del aire de los ventiladores por alg�n sistema especial. Esto se efect�a para evitar la producci�n de una gran cantidad de polvo y de materias livianas.
ASAE. 1987. Construction and rating of equipment for drying farm crops. ASAE Standard: ASAE S 248.3
AGNESS. J.B. y ISAACS, G.W. 1967. Grain-drier control based on exhaust temperatura sensing. Transactions of the ASAE: 110 - 113. St. Joseph, Michigan, U.S.A.
GINER, S.A. 1990. Modelo matem�tico aplicable a dise�o de secadoras. Jornada sobre dise�o y optimizaci�n de secadoras de granos. APOSGRAN, Rosario, mayo. 22 p.
GUSTAFSON, R. 1986. Heat and mass transfer properties of grain. Grain Quality Newsletter, Vol 8, N�2, Sept. 19-23. Ohio State University, U.S.A.
LASSERAN, J.C. 1982. New developments in energy preservation for maize drying. Maize, Recent Progress in Chemistry and Technology, Academic Press Inc. 53
NELLIST, M.E. 1986. Secado de trigo en Gran Breta�a. I Congreso Nacional de Trigo, Pergamino, octubre. capitulo V: 33 -68
STROSHINE, et al 1986. Differences in grain quality among selected coro hybrids. Cereal Foods World, Vol 31, N�4: 311-316. April