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Bajo esta denominaci�n se engloba a todo aquello que se puede realizar para mejorar el funcionamiento o desempe�o de las secadoras. Este mejoramiento puede ser encarado desde dos aspectos: uno es aprovechar al m�ximo las posibilidades que ofrece la maquina tal cual ha sido fabricada, y el otro es efectuar distintas modificaciones o reformas en su dise�o para modernizarla o perfeccionarla.
El primer aspecto ser� tratado al principio, y se refiere a las posibilidades que ofrece la secadora en su forma original, y que suelen estar indicadas - no siempre en los manuales de instrucciones y manejo provistos por los fabricantes.
Si uno desea aumentar el rendimiento de una secadora, entendiendo como tal el incremento de su capacidad de secado y de su eficiencia, tiene en general dos maneras:
1) Aumentar la temperatura del aire de secado
2) Aumentar el caudal de aire
En general, pueden obtenerse las dos simult�neamente, siempre que se tengan en cuenta las recomendaciones sobre el deterioro de la calidad del grano.
El aumento de la temperatura del aire acelera el proceso de secado, pues reduce la humedad relativa del aire que adquiere, entonces, una gran capacidad secante. Es el argumento m�s empleado por los encargados de secadoras cuando se acumulan grandor, vol�menes de grano h�medo en las recepciones de la planta.
Este aumento se consigue con una mayor inyecci�n de combustible al quemador, tema que se ha tratado m�s ampliamente en el Capitulo III, y con otros procedimientos.
El aire se usa en dos formas en las secadoras. Hay un aire primario, que se emplea para producir la mezcla con el combustible en el quemador y originar, entonces, la combusti�n. Es engendrado por un peque�o ventilador accionado por motor el�ctrico de poce potencia. De este aire no se ocupa este cap�tulo.
El aire secundario es el encargado de secar y enfriar el grano, producido por los grandes ventiladores de aire caliente y de aire fr�o. El aire caliente juega un doble rol, por un lado transporta calor hacia los granos, y por el otro arrastra vapor de agua hacia afuera, es decir, realiza una transferencia de calor y masa.
Seg�n Miller (1984), al aumentar en una secadora de caballetes, la temperatura del aire de secado de 60 a 120�C, se redujo el consumo espec�fico de energ�a de 1 140 kcal/kg a 1 025 kcal/kg, y se aument� la capacidad de secado en 155%, aunque tambi�n aument� la temperatura del grano.
Tambi�n seg�n Miller (1984), el aumento del caudal de aire en tres veces, increment� el consumo espec�fico de energ�a en 31%, pero la capacidad creci� un 130%, aunque este �ltimo aumento fue proporcionalmentemenor que el incremento de energ�a. La eficiencia es menor debido a las p�rdidas de calor en el aire usado cuando el caudal aumenta.
Por el contrario, un caudal m�s d�bil va a reducir el consumo de energ�a, pero se prolonga el tiempo de secado. Esta reducci�n del consumo se debe a una mejor saturaci�n del aire usado. Para compensar la p�rdida de capacidad de secado, adem�s de aumentar la temperatura del aire, se deber�a aumentar el volumen de grano en toda la m�quina.
Nellist (1982) tambi�n afirma que trabajando a altas temperaturas se puede reducir el caudal, lo que disminuye la potencia necesaria en los ventiladores, y a su vez restringe la contaminaci�n exterior.
El mismo autor (Nellist, 1986) presenta un interesante gr�fico (Figura 30) donde se presenta la influencia que tiene la humedad inicial del grano y la temperatura del aire de secado sobre el consumo espec�fico de energ�a y la capacidad de secado, para una secadora de flujo cruzado.
Otra ventaja de las altas temperaturas surge de los trabajos de Isaacs y Muhlbauer (1975), que indicaron que a altas temperaturas poco interesa la saturaci�n parcial del aire usado, pues los consumos espec�ficos de energ�a de esas temperaturas se igualan mucho a pesar de los diferentes porcentajes de saturaci�n. No sucede lo mismo cuando se emplea el secado a baja temperatura o con aire natural.
Seg�n Barre et al (1971), las equivalencias entre temperatura del aire de secado y el caudal espec�fico son las siguientes, para obtener la misma eficiencia energ�tica:
| 49�C | 62 | m�/min/ton |
| 71�C | 88 | m�/min/ton |
| 93�C | 118 | m�/min/ton |
| 116�C | 153 | m�/min/ton |
Pasar de 71 �C a 116�C duplica el calor a�adido por unidad de aire (para una temperatura ambiente de 27�C) y casi duplica la cantidad de aire que puede ser usado sin p�rdida de eficiencia; todo lo cual casi cuadruplica la capacidad de secado; pero la severidad del secado tambi�n aumenta, lo que debe ser tenido en cuenta.
Debe aclararse que cuando se habla de temperatura del aire de secado se refiere a la que tiene cuando ingresa a la c�mara de secado. En la mayor�a de las secadoras esta temperatura se mide en el plenum de aire caliente, la cual puede ser mayor que aqu�lla. Es importante referirse a temperatura promedio y no a la de s�lo uno o dos puntos (ver adem�s el Cap�tulo V - 7).
Muchas secadoras de dise�o antiguo tienen caudales de aire caliente bastante altos, pues en general, trabajan con menores temperaturas del aire de secado. Por dicha causa est�n equipadas con grandes ventiladores centr�fugos, que significan un mayor consumo de electricidad, y tambi�n mayores p�rdidas de calor por m�s cantidad de aire usado que se elimina.
Secadoras modernas, de mejor dise�o, utilizan mayores temperaturas de secado con caudales m�s reducidos, ventiladores menos poderosos, y combinando el trabajo por impulsi�n con aspiraci�n del aire.
Adem�s de las indicaciones anteriores, es necesario regular el caudal cuando se secan granos de menor tama�o o m�s livianos, refiri�ndose a las secadoras de caballetes y de cascadas, por el peligro de arrastrar granos con el aire usado. Este problema no existe en las secadoras de columnas, por tener el cereal encerrado entre las dos paredes de chapa perforada.
En las secadoras de caballetes y de cascadas no se puede utilizar el mismo caudal empleado para mail que para trigo y otros cereales finos ni para calza, girasol, etc.
Los sistemas de regulaci�n son de variados tipos: registros o persianas destinadas a obstruir parcialmente la boca de aspiraci�n del ventilador, cambio de las poleas en la transmisi�n del motor al ventilador (si fuera de este tipo), paletas orientables delante de la boca de aspiraci�n del ventilador, variador electr�nico de velocidad a frecuencia variable y peque�as persianas movibles que obturan la entrada de aire caliente a los caballetes.
Los caudales de aire se expresan en m� por minuto y var�an, para las secadoras comerciales, entre 400 y 5 000 m�/min, de acuerdo al tama�o de la m�quina y a la potencia de los ventiladores. Los caudales espec�ficos de aire se expresan en m�/min y por tonelada o por m� de grano, y se obtienen dividiendo los caudales en m�/min por el volumen de grano en proceso; tambi�n se pueden indicar en m�/hora por m� por t.
El motor que acciona un ventilador conviene que tenga una potencia nominal alrededor del 30% superior a la potencia requerida por el ventilador, para que posea una reserva suficiente de potencia.
En pa�ses como Argentina, es com�n que gran parte de las secadoras este formada por m�quinas de una cierta antig�edad y de un dise�o poco satisfactorio. En esta segunda parte se describir�n diversas modificaciones que pueden mejorar ostensiblemente su desempe�o.
Si bien lo ideal ser�a reemplazar esas secadoras por m�quinas modernas, ello no siempre podr�a ser posible, en parte por el alto costo de las inversiones necesarias y por otra parte, debido a que los nuevos modelos no siempre constituyen un adelanto significativo con respecto a las secadoras existentes.
La optimizaci�n de secadoras es, finalmente, hacer todo lo posible para mejorar su funcionamiento y su rendimiento por medio de reformas que las actualicen.
Eso s�, resulta conveniente calcular el tiempo de amortizaci�n de la inversi�n necesaria para las modificaciones. Si este per�odo es superior a 5 a�os, es preferible el reemplazo de la secadora por una nueva que las tenga incorporadas.
Esta optimizaci�n puede llevarse a cabo, a su vez, de dos maneras. La primera se refiere a valerse de diversos procedimientos de secado, como los conocidos como secaaireaci�n (dryeration), secado en dos pasadas, secado combinado, etc., que son muy recomendados por los beneficios que reportan. Debido a la importancia de estos m�todos de secado se tratan en este libro como cap�tulos separados.
La otra manera, que puede hacerse tambi�n en forma simultanea con los m�todos mencionados, es la aplicaci�n de diversas t�cnicas, las que se describen a continuaci�n.
La mayor�a de las secadoras expulsan hacia el exterior el aire usado que ha atravesado la masa de los granos. Parte de este aire esta caliente (unos 50�C) y poco saturado de humedad. Si fuera recirculado, es decir, si se lo utilizara nuevamente para aprovechar ese calor residual y esa escasa saturaci�n incorpor�ndolo a la corriente de aire que ingresa al ventilador o al quemador, o emple�ndolo para precalentar los granos h�medos, se puede conseguir una apreciable reducci�n del consumo energ�tico, pues se elimina gran parte de la insaturaci�n de humedad del aire, permitiendo que �ste sea expulsado bien saturado. En otras palabras m�s t�cnicas, la secadora se hace m�s eficiente t�rmicamente.
Por ejemplo, una secadora que rinda unas 1 300 kcal por kg de agua evaporada, puede ser reducida a 1 100 kcal/kg, o sea un ahorro de un 15%, empleando recuperaci�n del aire usado, lo que puede significar una reducci�n tambi�n del costo del secado.
Giner (1990), en unas experiencias con modelos matem�ticos, ha encontrado una reducci�n del 35% en el consumo espec�fico de energ�a con reciclado de aire usado, y tambi�n de 35% la disminuci�n del consumo de combustible. En cuanto a la capacidad de secado se redujo un 7%, porque el aire ingresado est� m�s h�medo.
Generalmente, se aprovecha el aire que atraviesa la parte inferior de la secci�n de secado y la parte superior de la secci�n de enfriado, pues es el que esta menos saturado de humedad. En otras secadoras se emplea la mitad inferior de la c�mara de secado y toda la secci�n o c�mara de enfriado.
Observando la Figura 31 se pueden deducir las razones por las cuales se recicla el aire de las partes mencionadas.
La curva "a" expresa c�mo va disminuyendo la saturaci�n del aire a medida que se desciende en la c�mara de secado. En la parte superior el aire sale casi saturado, pero al atravesar la parte inferior (punto B), su saturaci�n es muy escasa, pero est� caliente. Lo contrario sucede con el aire en la secci�n de enfriado. En el punto C el aire sale tambi�n muy poco saturado, pero caliente igualmente. A medida que atraviesa la parte inferior, sale m�s saturado y m�s fr�o.
El aire que abandona la secadora en la regi�n entre D y E es el m�s apto para ser reciclado, pues lleva poca humedad y est� caliente (unos 50�C), es decir tiene todav�a una aceptable capacidad de secado.
Un correcto dise�o de recirculaci�n del aire usado puede significar que un buen porcentaje del agua en el grano se elimina sin gastar combustible.
Se conocen dos tipos de recirculaci�n o reciclaje del aire: parcial y total.
Figura 31. Aire �til para reciclar
La recirculaci�n parcial es m�s simple y consiste en enviar el aire usado bac�a una c�mara de mezclado situada entre la c�mara de combusti�n y la prec�mara o plenum de secado. Si el aire reciclado est� a 50�C y el aire caliente a 130�C, la mezcla puede estar a 110�C. Esta reforma es relativamente sencilla de realizar adapt�ndose mejor para secadoras de combusti�n directa (Figura 32).
Sin embargo, en secadoras antiguas o de dise�o poco racional, la calidad del aire usado puede no ser satisfactoria, pues emerge a menor temperatura (menos de 40�C), lo que no justifica siempre los gestos de inversi�n.
La recirculaci�n total es m�s compleja y est� relacionada con el empleo de temperaturas diferenciales, como se explica a continuaci�n.
Figura 32. Secadora con reciclado parcial (Doc. Margar�a)
Es conveniente emplear mayores temperaturas del aire de secado en la primera parte de la secci�n de secado, donde el grano est� m�s h�medo, y menores temperaturas en la segunda parte, cuando el grano est� m�s seco, refiri�ndose en especial al ma�z.
Cuando el grano est� h�medo puede soportar un aire m�s caliente, pues de esa manera se producir� una p�rdida de humedad m�s r�pida, y el grano no se calentar� demasiado, pues al evaporar agua se produce una absorci�n de calor y por ende un mayor enfriamiento.
En cambio, cuando el grano ha perdido buena parte de su humedad, ya no hay tanta evaporaci�n de agua, y el grano puede calentarse excesivamente con el consiguiente deterioro de su calidad, lo que puede suceder en la parte inferior de la torre de secado.
El uso de esas temperaturas diferenciales otorga tambi�n un mejoramiento del rendimiento t�rmico de la secadora, que puede estar alrededor del 15%.
Sin embargo, es probable encontrar m�quinas antiguas en las que las temperaturas se encuentran en forma opuesta a lo manifestado, es decir, mayores en la parte inferior que en la parte superior. Debido a un dise�o en exceso simplificado, producen temperaturas del aire m�s elevadas en la parte inferior, por estar m�s cercanas a los quemadores. Su consumo energ�tico es mayor y pueden da�ar en demas�a la calidad del grano (Figura 33).
Figura 33. Temperaturas diferenciales incorrectas y correctas
Unos trabajos de investigaci�n realizados en la provincia de Santa Fe (Grupo de Estudios sobre Energ�a, 1988, y DAT, 1988) han demostrado que la distribuci�n de las temperaturas de secado y de los caudales de aire de las secadoras ensayadas se presentaba en forma similar a lo expresado en el p�rrafo anterior. Con algunas reformas en las m�quinas se redujo en forma apreciable el consumo espec�fico de energ�a, y se aument� la capacidad en toneladas/hora.
La Figura 34 ilustra una secadora que combina la recirculaci�n del aire con temperaturas diferenciales, proveniente de la tecnolog�a francesa. El quemador B calienta el aire a 120�C, que impulsado por el ventilador A, atraviesa la maca de grano en la parte inferior de la secadora. El aire usado sale a 50�C, pasa por los filtros de mangueras C y es recalentado a 120�C por el quemador extra D, cruza la parte superior de la masa de granos y sale al exterior por E.
Figura 34. Secadora con temperaturas diferenciales y recirculaci�n de aire (Doc. Roulin)
La secadora de la Figura 34 debe contar con alg�n tipo de filtro (como el que aparece en la Figura 35 para detener las impurezas que arrastra el aire que atraves� la masa de granos, para evitar el peligro que se prendan fuego y puedan causar incendios.
Cuando se emplean filtros de este tipo hay que prever mallas filtrantes adecuadas para evitar que se colmen de impurezas muy seguido, y puedan reducir en forma considerable los caudales de aire: igualmente se debe tener cuidado con la limpieza peri�dica de los filtros y su reemplazo oportuno.
Figura 35. Filtro de aire usado (Doc. ITCF)
Entrada aire sucio; Salida aire limpio; Mangas de tela filtrante; Recepci�n del polvo
La Figura 36 ilustra otro sistema de recirculaci�n del aire. Del aire fresco exterior (1) que ingresa, una parte atraviesa la zona de enfriamiento y el resto es calentado por el quemador B y atraviesa la masa de granos a partir de arriba. El aire usado (3) de la parte inferior y del enfriamiento es mezclado con aire caliente (2), por medio del ventilador V. El aire saturado (4) es expulsado al exterior por el ventilador V2.
Otra posibilidad ventajosa que ofrecen las temperaturas diferenciales es la de poder aumentar el caudal de aire en la parte superior, y reducirlo en la parte inferior, a fin de saturar mejor el aire.
Figura 36. Otro sistema de recirculaci�n de aire (Doc. LAW)
Foster (1982) dice que la eficiencia ganada por la recirculaci�n del aire lo es parcialmente a expensas de la capacidad de secado, porque dicho aire est� ya algo esturado de humedad y su capacidad de secado, entonces, se reduce. Para mantener la capacidad - dice - deber�a aumentarse la potencia de los ventiladores o el volumen de la secadora. Pero combinando estos sistemas de recuperaci�n de calor con seca-aireaci�n se puede conseguir, adem�s, un aumento importante de la capacidad de secado.
Bakker-Arkema (1982) llev� a cabo diversas experiencias en la Universidad de Michigan y concluy� que la recirculaci�n del aire, en secadoras de flujo cruzado, produjo mejoras en la eficiencia t�rmica entre 35 a 45%, pero con una reducci�n entre 10 y 15% de la capacidad de secado.
Hay que reiterar que las temperaturas del aire indicadas en algunos p�rrafos anteriores se refieren a condiciones imperantes en Francia para ma�z y para dise�os modernos de secadoras. En Argentina, estas temperaturas ser�an excesivas, sobre todo para granos como soja, trigo y girasol.
Tambi�n debe advertirse que en el caso particular de ma�z destinado a molienda seca o molienda h�meda, si su humedad inicial es superior a 30%, la temperatura del aire en la parte superior no debiera ser mayor de 100�C. Para otros granos se recomienda leer la parte correspondiente al secado de cada cultivo (Cap�tulo IX) y tambi�n el Cap�tulo X - 11.
Al hablar de temperaturas diferenciales, debe hacerse notar que si bien en una secci�n dada de la secadora puede convenir una temperatura menor que en otra secci�n, es fundamental que en un plano horizontal las temperaturas sean uniformes.
En secadoras convencionales, de un dise�o no muy racional, se encuentran lugares donde la temperatura puede llegar a 90�C, mientras que otros muy cercanos, en sentido horizontal, alcanzan a 140�C; sin embargo esa secadora puede tener un term�metro que indica una temperatura "promedio" de 100�C.
Hay que decir, tambi�n, que existen secadoras que tienen varios quemadores a distintas alturas de la torre de secado, y que cada uno suministra una temperatura determinada y uniforme, que van descendiendo desde arriba hacia abajo (Figura 37), situaci�n que favorece una mejor eficiencia de la m�quina.
En definitiva, en una secadora continua, tipo torre, bien dise�ada, debe haber uniformidad horizontal, pero puede tener temperaturas diferenciales de arriba hacia abajo.
Pero igualmente es trascendente que haya una estabilidad en el tiempo de todas esas temperaturas, estabilidad en el per�odo de todo el ciclo de secado. Suele suceder que luego de una extracci�n, cuando en algunas m�quinas las tapas est�n cerradas, se pueden producir elevaciones peligrosas de temperatura con respecto a las prefijadas, con el consiguiente efecto sobre la calidad del grano.
En ciertas secadoras sucede el siguiente problema: el aire exterior, cuando se encuentra con los gases muy calientes de la combusti�n, no tiene suficiente tiempo ni espacio para mezclarse uniformemente con dichos gases, de manera que al penetrar en la masa de granos, esa mezcla tendr� diferentes temperaturas en distintos lugares, lo cual, por supuesto, no origina un secado parejo. Esta situaci�n puede mejorarse instalando un c�mara mayor de homogeneizaci�n que a su vez puede servir para conducir el aire caliente hacia la parte superior, como se aconseja. Esta soluci�n se ha aplicado a una secadora argentina, como se observa en las Figuras 38 y 39.
Del mismo modo, las velocidades d�biles del aire no son capaces de crear las necesarias turbulencias para asegurar una r�pida mezcla de los filetes de aire a diferentes temperaturas, estado que se crea por fallas en el dise�o de la secadora.
Figura 38. Esquema original de la secadora (Doc. UTN Rosario)
Figura 39. Esquema de la reforma realizada (1)oc. UNT Rosario)
El aire usado es, en definitiva, ura mezcla de gases, de aire caliente con una cierta cantidad de vapor de agua. Cuando se recicla el aire usado s�lo se aprovecha el calor que lleva, pero no se utiliza el calor latente que porta el vapor de agua. Debe recordarse que el calor necesario para la evaporaci�n del agua constituye el rubro de mayor consumo en el requerimiento energ�tico.
Este calor latente s�lo puede ser recuperado por una condensaci�n, es decir, licuarlo para obtener calor que pueda emplearse para calentar aire exterior antes de ingresar a la secadora. Para ello se requiere una bater�a de condensaci�n, o el empleo de arma bomba de calor, m�todos que, sin embargo, no son todav�a econ�micamente convenientes.
Otra forma de recuperaci�n de calor es el precalentamiento del grano antes de entrar a la secadora, o el precalentamiento del aire exterior antes de entrar al quemador.
Precalentar el grano es conveniente porque se necesita una buena cantidad de energ�a para UD calentamiento inicial del grano en la propia secadora. Si el grano ya llega algo caliente a la secadora, se acorta esa etapa primera y la m�quina empezar� a secar m�s pronto.
El grano puede estar sobre la parte superior de la m�quina, en un predep�sito especial, para ello debe conducirse el aire usado a trav�s de conductos apropiados hacia los lugares donde est� el grano, y atravesar la masa de �ste. Pero el aire no debiera estar muy saturado ni el grano muy fr�o, porque si lo estuvieran, se condensar� la humedad sobre el grano, lo que requerir� energ�a para extraer la humedad agregada. En esta situaci�n se ganar� muy poca eficiencia.
Toftdahl Olesen (1987) expresa que el precalentamiento del grano h�medo es conveniente para mejorar la eficiencia del proceso. Esto se debe a que el grano precalentado favorece la igualizaci�n de humedades dentro del grano, ayudando as� a una m�s r�pida evaporaci�n de la humedad. Dice que se consigue mayor eficacia cuando el precalentamiento se produce por un flujo concurrente de aire caliente y grano fr�o en la parte superior de la secadora.
La otra forma consiste en precalentar el aire exterior, que puede hacerse de dos maneras: una, haciendo entrar el aire exterior por la parte alta de la secadora, donde existe una elevada temperatura, a fin de que aqu�l se caliente algo. Para evitar un aumento de las p�rdidas de carga, las superficies necesarias para esa entrada de aire deber�n ser de tales dimensiones que la velocidad del aire DO exceda de 2 m por segundo. En la pr�ctica se toma como secci�n de entrada que corresponde a la superficie total de las bocas de aspiraci�n de los ventiladores multiplicada por 6.
El otro sistema utiliza un intercambiador, ubicado antes del generador de aire caliente, donde el aire usado caliente a unos 50�C sirve para calentar el aire fr�o exterior (Figura 40). Es posible elevar as� unos 20�C la temperatura del aire exterior.
En estos sistemas siempre debe tenerse en cuenta un balance rentable, o sea que la econom�a de energ�a compense los sobrecostos de inversi�n.
Figura 40. Recalentamiento del aire exterior (Doc. ITCF)
Dentro de las causas que originan p�rdidas de calor en las secadoras s encuentran los fen�menos de convecci�n y radiaci�n a trav�s de las paredes.
Este problema se presenta con mayor virulencia en pa�ses de clima fr�o, lo cuales, ea su mayor�a, producen secadoras con capas aislantes en las partes m� expuestas.
En Argentina, el caso no es tan seno, pero como la mayor�a de las m�quina no tienen buena aislaci�n, las p�rdidas de calor evidentemente existen.
Experiencias realizadas en el DAT (1988) se�alan una p�rdida total del orde del 6%. En ese trabajo se presenta una f�rmula para calcular dichas p�rdidas tambi�n se presenta un gr�fico en que, conociendo la temperatura de la chapa de la pared, la temperatura exterior y la velocidad del viento, se pueden calcular esas p�rdidas de calor, expresadas en litros de gasoil por hora.
La velocidad del viento tiene buena importancia en estos valores, pero hay que tener en cuenta que no todas las caras de la m�quina est�n expuestas al efecto viento en forma similar.
Los materiales aislantes que pueden usarse son varios: capas de lana de vidrio, de 3 a 6 cm de espesor, espuma de poliuretano, amianto, capa de aire est�tico, etc. En las pruebas del DAT se emplearon placas r�gidas de lapa mineral aglomerada con resinas termoendurentes de densidad 100 y espesor de 3,8 cm, protegidas exteriormente a su vez con chapa galvanizada N�24.
Las partes aisladas fueron las c�maras de alimentaci�n y homogeneizaci�n del aire caliente y los autores manifestaron que la inversi�n se pod�a recuperar en 900 horas de trabajo de la secadora.
Es factible que en secadoras antiguas se obtenga un mayor beneficio econ�mico realizando la aislaci�n de las paredes que adapt�ndolas para hacer recirculaci�n del aire usado
En el tema "Regulaci�n de quemadores" se hace referencia a la aislaci�n de las c�maras de combusti�n.
Algunos modelos de secadoras, por particularidad de un dise�o moderno, tienen muy escasas p�rdidas por radiaci�n o convecci�n hacia el exterior. En la Figura 41 se observa una secadora de columnas, cayos generadores de calor y ventiladores se encuentran dentro de la m�quina, de manera que las corrientes de aire caliente no est�n rozando paredes en contacto con el aire exterior.
Como es sabido, el aire caliente o fr�o puede ser movido por ventiladores funcionando en presi�n o en depresi�n. Los primeros impulsan el aire por presi�n para atravesar la masa de grano, y est�n ubicados delante o antes de las c�maras de secado y enfriamiento. Los segundos aspiran el aire y est�n casi siempre ubicados despu�s de las c�maras.
Los ventiladores del primer grupo fueron los primeros en ser utilizados en secadoras, y eran, generalmente, de gran potencia y del tipo centr�fugo. En la actualidad tambi�n existen ventiladores axiales trabajando en impulsi�n de aire, por ejemplo, a diversas alturas de la torre de secado (Figura 37).
Los ventiladores que trabajan en aspiraci�n son, en general, de menor potencia y pueden estar colocados en toda la altura de la torre de secado. Su montaje es tambi�n m�s simple y, por ende, son m�s econ�micos (Figura 42).
Estos ventiladores o turbinas en aspiraci�n pueden reducir las p�rdidas o fugas de aire por filtraciones que suelen producirse en las m�quinas trabajando a presi�n. Por otra parte, adecuadamente distribuidos en toda la torre de secado, permiten mantener una mejor distribuci�n de las temperaturas del aire, lo cual es fundamental en una secadora eficiente.
La aspiraci�n puede proporcionar otras ventajas, como reducir la presi�n est�tica dentro de la m�quina, y eliminar con m�s seguridad el aire h�medo usado, lo cual disminuye mucho las condensaciones de humedad en el interior de la secadora.
Las p�rdidas por filtraciones arriba mencionadas se originan en los conductos de entrada y c�maras de aire caliente de la secadora. En las m�quinas cayos ventiladores trabajan por impulsi�n, algo de aire caliente escapa por dichas filtraciones, disminuyendo de esta forma el caudal de aire caliente que debe atravesar los granos.
Sin embargo, las secadoras en aspiraci�n, seg�n Su�er (1988), tambi�n pueden tener problemas con filtraciones: si �stas se producen antes de la c�mara de secado, originan una disminuci�n de la temperatura de los gases. Las que se producen despu�s de la c�mara de secado contribuyen a disminuir el caudal de gases calientes que pasa por esta c�mara.
La soluci�n est� en obturar todas esas aberturas o fugas por donde se producen las p�rdidas, atenci�n que debe ser tenida en cuenta en un mantenimiento normal.
Pero las secadoras trabajando en aspiraci�n tambi�n pueden tener otros inconvenientes, como que no mezclen bien el aire caliente y fr�o, situaci�n que puede ocasionar UD secado m�s desuniforme. Esto tiene soluci�n con una correcta distribuci�n de los ventiladores o turbinas en la torre de la maquina.
Otro problema es que los ventiladores pueden tener dificultades de mantenimiento pues est�n succionando aire caliente y h�medo.
Algunos fabricantes emplean los dos sistemas, impulsi�n para el aire caliente y aspiraci�n para el aire usado (Figura 36).
Un sistema funcional se observa en la Figura 43. Se refiere a un equipo combinado de ventilador y extractor de polvo, que puede usarse como turbina de aspiraci�n para las secadoras.
El aire usado, que ha atravesado los granos, ingresa por la boca (1), luego pasa al ventilador (2), donde se incrementa la presi�n est�tica del aire, y �ste es sometido a rotaci�n. La rotaci�n es, entonces, acelerada por las paletas de gu�a (3).
La fuerza centr�fuga originada por esta fuerte rotaci�n impulsa las part�culas de polvo hacia la periferia del equipo, separ�ndolas de la corriente principal de aire. Las part�culas separadas de polvo pasan por un separador espiral (4) y despu�s a un peque�o cicl�n (5). En este �ltimo el polvo es separado de un poco de aire secundario que resta, aire que a trav�s de un conducto de recirculaci�n (6) vuelve a la boca de entrada.
El polvo cae a trav�s del fondo (7) del cicl�n hacia cualquier recipiente adaptado para almacenar polvo y basuras.
El aire limpio sale al exterior por el otro extremo del equipo.
Figura 43. Ventilador o turbina de aspiraci�n y extractor de polvo (Doc. Svegma)
Una innovaci�n tecnol�gica que se ha desarrollado en m�quinas actuales, es la construcci�n de m�dulos independientes, de igual tama�o, que se pueden colocar uno encima del otro, para aumentar el volumen de la m�quina y, en consecuencia, su capacidad horaria.
En la Figura 44 se observa una secadora formada por la acumulaci�n de tres m�dulos; en realidad cada modulo es una secadora individual, con sus propios quemadores y ventiladores.
Figura 44. Secadora de tres m�dulos superpuestos (Doc. Farm Fans)
Pero tambi�n puede existir otro tipo de combinaci�n de m�dulos o secadoras, como se ve en la Figura 45, donde se han acumulado tres secadoras en forma lateral en un mismo gran cuerpo, con lo que consigue una gran capacidad de trabajo.
Figura 45. Tres secadoras en un solo cuerpo (Doc. Berico-Behlen)