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15. Ventajas del gas

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El reemplazo del gasoil, diluyentes y mezclas de derivados de petr�leo por el gas, tiene tres ventajas incuestionables, adem�s de otras que se mencionan despu�s:

  1. Su menor costo, de suerte que se reducen los gastos de energ�a.
  2. La menor contaminaci�n de los granos, como se ha mencionado.
  3. La modulaci�n infinitamente variable del quemador, a diferencia de la mayor dificultad para hacerlo con los quemadores a combustible diesel.

Una incorrecta regulaci�n del quemador propicia la formaci�n de compuestos que son objetables. Algunos pa�ses, como Suiza, Dan prohibido el empleo de granos secados con combustibles l�quidos como gasoil, fueloil, etc., o si no exigen el uso de intercambiadores de calor para evitar la combusti�n directa (mezcla de los gases de combusti�n con el aire de secado).

Alcohol et�lico 5829 Kcal/kg
Bagazo de ca�a az�car 2200 a 3300 Kcal/kg
Biogas 4100 Kcal/m�
Rastrojo de ma�z 3200 Kcal/kg
Carb�n mineral 5200 a 7750 Kcal/kg
Carb�n vegetal 6600 Kcal/kg
Ciscara de arroz 3900 Kcal/kg
Gasolina (nafta) 10500 Kcal/kg
Querosene 10300 Kcal/kg
Marlo de ma�z (20% hum) 3600 Kcal/kg

Cuadro 7. Poder cal�rico de otros combustibles

Los intercambiadores de calor impiden la contaminaci�n de los granos, pero reducen el rendimiento t�rmico total de la secadora de un 15-20% (ver inciso 25).

Una ventaja adicional del gas es, justamente, encontrarse en estado gaseoso lo que permite una adecuada mezcla con el aire. Por esta raz�n, la regulaci�n es m�s f�cil, r�pida y limpia, decreciendo los problemas de balanceo de cantidad de aire fr�o, de presi�n de combustible y temperatura existentes en los quemadores de gasoil.

Otra ventaja del gas es que no origina compuestos de azufre, como lo hacen los combustibles tipo gasoil, evitando as� la corrosi�n de las partes met�licas de la secadora.

En definitiva, la combusti�n es, entonces, m�s limpia, por lo tanto puede hacerse combusti�n, siempre que los quemadores trabajen bien. Adem�s, el tanque de gas licuado no requiere costosas limpiezas peri�dicas.

Aparte de las facilidades ya mencionadas por el uso del gas, hay que mencionar otra, que es la posibilidad de poder medir el consumo de gas por medio del medidor respectivo.

La dificultad de emplear gas licuado est� dada, como se dijo, por la necesidad de contar con la provisi�n continuada del combustible, lo que significa un deposito apropiado, el instrumental de regulaci�n y control o, en el gas natural, la l�nea o gasoducto desde la l�nea principal. Esta inversi�n debe estar a cargo del propietario de la empresa almacenadora, pero es manifiesto que el costo puede ser amortizado en un tiempo corto.

El gas envasado, o licuado, o comprimido, como tambi�n se lo conoce, se encuentra en estado l�quido pero se puede gasificar con facilidad. Puede entonces alimentar a la secadora en forma l�quida o gaseosa.

La forma l�quida evita los problemas de congelamiento, y la alimentaci�n se hace por la parte inferior del deposito; cuando surge de la parte superior lo hace en forma gaseosa.

La alimentaci�n l�quida requiere una fuente de calor para su gasificaci�n, que es generada por el propio gas en gasificadores del tipo serpentina.

Se debe tener en cuenta que la presencia de gas licuado en forma l�quida en la l�nea es m�s peligroso; una peque�a p�rdida de liquido dejar� escapar una cantidad mucho mayor de ges que cuando se usa ya gasificado. Esto se debe a que el l�quido al gasificarse aumenta de volumen en una proporci�n de 250 a 1.

Sin embargo, los circuitos usados est�n surtidos de v�lvulas y sistemas de seguridad que reducen considerablemente los riesgos.

Existen en la actualidad empresas fabricantes e instaladoras de estos equipos, y otras suministran el gas.

Uno de los modelos de quemadores de ges m�s utilizado es el que est� ilustrado en la Figura 22; es del tipo mezcla en tobera, y posee control autom�tico de llama, pulsador, filtro, diversas v�lvulas autom�ticas, man�metro, presostatos, etc. Est� provisto de un ventilador centr�fugo accionado por motor trif�sico, cuya potencia var�a de 1/4 a 5,5 CV, dependiendo de la capacidad del quemador.

Figura 22. Quemador a gas (Doc. EQA)

 

16. Le�a

La lena es un combustible barato y muy econ�mico para zonas donde abundan bosques y montes. Tiene un aceptable poder caI�rico y es de f�cil combusti�n. Su manejo no exige mano de obra calificada y tiene bajo tenor de cenizas y azufre.

En Brasil est� prohibido desde 1981 el empleo de combustibles derivados del petr�leo para el secado de granos, lo que oblig� a la utilizaci�n de le�a y de residuos agr�colas.

Para su empleo se necesita un horno grande especial, provisto de una grilla de hierro fundido y revestido de material refractario.

En algunos hornos la leda sufre un presecado y los gases desprendidos son totalmente quemados cuando pasan por la grilla, y se separan hacia una c�mara de mezcla. Se producen altas temperaturas, del orden de 1000�C, y luego de la mezcla pueden llegar a 250�C. La combusti�n es buena con gases libres de part�culas incandescentes. Luego se mezcla con aire fr�o para reducir la temperatura a 80 100�C

Otros hornos deben trabajar con fuego o combusti�n indirecta, para impedir que el aire quede impregnado de holl�n, que transmite a los granos olor y gusto desagradables.

El consumo de le�a, para una secadora de 30 - 40 t/h puede ser de unos 2 m� por hora.

Los inconvenientes que presenta la le�a es el grao volumen de espacio que ocupa y su correspondiente acarreo. Requiere adem�s, un operario para la carga del horno y el control de temperatura.

Adem�s, el abastecimiento puede ser irregular, considerando las grandes cantidades necesarias. Si bien su poder cal�rico es aceptable, resulta inferior al de los combustibles s�lidos.

Por otra parte, pueden existir prohibiciones de explotar bosques naturales, por lo cual se necesita disponer de un programa de reforestaci�n bien encarado y continuo. En Brasil se calcula que para secar 1 000 t de mm se requiere un �rea de reforestaci�n de 7,2 ha para que la unidad almacenadora se haga aut�noma en su necesidad de energ�a.

Se aconseja que la lena sea cortada en tama�os de 1 m para facilitar la carga y el manipuleo en las pilas de deposito.

La mayor�a de estos hornos pueden quemar otras materias vegetales, como c�scara de arroz, paja de cereales, etc.

Teniendo en cuenta que en el futuro el uso de todos estos residuos, como otros m�s (lo cual se conoce como "biomasa") puedan tener un desarrollo espectacular, una medida aconsejable al dise�ar un nuevo centro de acopio, es dejar un espacio previsible para la instalaci�n posible de un horno y dep�sito de biomasa.

 

17. Marlos de ma�z

Ensayos realizados por Keener et al, 1981, bao demostrado que los marlos de ma�z usados como combustible resultan efectivos en reducir las necesidades de energ�a.

El uso del marlo (olote, tusa) del ma�z para secar el grano requiere un sistema completo para recogerlo, transportarlo, almacenarlo, secarlo y quemarlo.

La cosechadora automotriz necesita ser equipada con un dispositivo "marlero" ubicado, generalmente, en la cola de la maquina, para separar los marlos del resto de chala y hojas que tira la cosechadora. Se debe disponer, tambi�n, de un acoplado extra para recibir los marlos y de un dep�sito para almacenarlos. Este proceso puede causar retrasos y complicaciones en la cosecha de ma�z, sobre todo por la necesidad de cambiar los acoplados para los marlos, pues estos se llenan r�pidamente. Otra soluci�n es que la cosechadora arroje los marlos a un costado formando una hilera y que luego sean recogidos por un recolector especial.

M�s racional seria utilizar una juntadora-espigadora que s�lo recolecta las mazorcas, que posteriormente tienen que ser desgranadas en una desgranadora de ma�z, estacionaria. Este m�todo encarece, por supuesto, la cosecha de ma�z como grano. En cambio puede ser aprovechado por empresas productoras de semilla de ma�z, que recolectan con juntadoras y acumulan grandes vol�menes de marlos.

En Estados Unidos se ha probado otro sistema (Vence Morey et al, 1987) que reside en variar las regulaciones del cilindro de la cosechadora, disminuir la luz entre cilindro y c�ncavo y abrir m�s las zarandas, de forma tal que los marlos rotos y los granos sean acumulados en la tolva de granos de la cosechadora. La mezcla es transportada, entonces, a la instalaci�n de secado, lo que elimina la necesidad de un acarreo separado para los marlos. All� la mezcla es clasificada, el grano h�medo ingresa a la secadora y los marlos (o los pedazos de marlos) transportados a una secadora de marlos, y posteriormente al quemador para actuar como combustible. Los marlos deben ser secados para poder ser utilizados. El marlo es empleado, tambi�n, para secar los marlos h�medos.

Los marlos secos son quemados en un horno especial, de dos etapas (gasificaci�n y combusti�n), y los gases de esa combusti�n son utilizados para mezclarse con el aire de secado, y alcanzar temperaturas de 90 a 110�C en la secadora de grano.

Los mismos autores indican un consumo espec�fico de energ�a de unas 1 500 kcal/kg de agua evaporada, y una eficiencia de combusti�n entre 80 y 85%.

Una hect�rea de ma�z rindiendo 6 000 kg de grano puede producir 1 t de marlos; como el calor de combusti�n de los marlos secos es de unas 3 600 kcal/kg, la capacidad t�rmica de los marlos ser� de 3 600 000 kcal, suficiente para secar dos o m�s ha de ma�z con 20% de humedad inicial (Cuadro 7).

 

18. Empleo de la electricidad

Ademas del uso de la electricidad para el funcionamiento de los ventiladores y otras aplicaciones, se ha pensado en la electricidad como fuente de calor para calentar el aire en secadoras comerciales.

Se conocen algunas iniciativas para utilizar bombas de calor (Hagan, 1979), en las que se consiguieron econom�as de hasta el 60% en la energ�a el�ctrica consumida en relaci�n al consumo de calentadores a resistencia, pero la duraci�n del secado se alargaba, y los costos de instalar la bomba eran casi iguales al ahorro de energ�a.

Tambi�n se han desarrollado secadoras con la energ�a de microondas, con buenos resultados en cuanto a alta velocidad de secado, falta de ruido y sin contaminaci�n, pero el costo energ�tico fue elevado.

En 1988 se conoci� en Francia un sistema de calentamiento del aire de secadoras comerciales por medio de bater�as de resistencias el�ctricas. Estas bater�as est�n colocadas en la entrada de aire de la parte baja de la secadora, y tienen una potencia instalada de 3 000 kw, alimentadas por l�nea de 660 voltios a partir de un transformador de 20 kv/60 v. Seg�n sus fabricantes la bater�a puede calentar 80 000 kg/hora de aire de 0�C a 120�C.

Han sido instaladas en secadoras ya existentes, en algunos casos reemplazando a los quemadores a gasoil, y en otros, trabajando en paralelo con los quemadores existentes, para usar la electricidad sustituyendo al gasoil fuera de las tarifas especiales de invierno en aquel pa�s.

 

19. Combusti�n y quemadores

Hasta ahora se han estudiado los diversos combustibles que se emplean en el secado de granos. Ahora se analizar� el problema de la combusti�n y los quemadores.

En la Figura 23 se ilustra un tipo com�n de quemador de pulverizaci�n mec�nica. Los quemadores llamados "modulantes" tienen la posibilidad de regular la cantidad de combustible y la potencia t�rmica en una proporci�n de 1 a 3, mientras que el aire para la combusti�n se regula autom�ticamente en funci�n de la cantidad de combustible.

Figura 23. Quemador de pulverizaci�n mec�nica (Doc. ITCF)

 

20. Combusti�n

Para quemar completamente 1 kg de gasoil se requiere un m�nimo de 15 kg de aire, o sea unos 12 m�. Como en un quemador no se puede mezclar bien el aire con el combustible, es necesario aumentar la cantidad de aire. Esto aumenta el volumen de gases de la combusti�n, los cuales, por estar a una temperatura determinada, aumentan las p�rdidas de calor, proporcionales al exceso de aire.

Para medir el exceso de aire, se debe obtener una muestra de los gases y medir en ellos el contenido de anh�drido carb�nico (CO2). En una combusti�n perfecta el contenido de CO2 debe ser el 15,2% en volumen. El exceso de aire ser� por tanto m�s elevado cuando el porcentaje de CO2 es menor. En ensayos en Francia el contenido en CO2 oscila entre 7 y 12%. Existen dispositivos simples para medir el contenido de CO2 con una buena aproximaci�n, que se basan en la absorci�n de este ges en una soluci�n alcalina de potasio.

En el Cuadro 8 est�n indicados los diferentes porcentajes de exceso de aire en la combusti�n.

Por otro lado, si la cantidad de aire (o sea el ox�geno) es insuficiente, upa parte del carbono ser� parcialmente quemado, lo que se traducir� en la formaci�n de holl�n. Entonces, existe la tendencia a aumentar la cantidad de aire al quemador para asegurar una combusti�n lo m�s completa posible, con las consecuencias explicadas. Un exceso de aire produce, en general, una llama de color amarillo cIaro.

Hay entonces UD equilibrio a encontrar entre la ausencia de part�culas carbonosas y un exceso de aire.

La presencia de holl�n se puede comprobar haciendo pasar una cierta cantidad de los gases de la combusti�n, extra�dos por una bomba, a trav�s de un filtro de papel; se compara luego la coloraci�n obtenido con una escala testigo (escala Baccara). La coloraci�n no deber�a superar el �ndice 1 de la escala Baccara para el gasoil, y el �ndice 2 para el fueloil (Lasseran, 1979).

Esto es f�cil hacerlo en las secadoras que tienen intercambiador de calor, en las cuales se aconseja que se lleve a cabo cada 2 a 3 d�as, midiendo la ausencia de holl�n y el contenido de CO2.

Contenido de CO2 y SO2, en vol�men Gas - oil % Diesel - oil %
15,9

-

0
15,2 0 4
14,5 4 9
14,0 8 13
13,0 16 21
12,0 24 30
11,0 36 41
10,0 48 54
9,0 66 73
8,0 83 91
7,0 112 120

Cuadro 8. Exceso de aire, en porcentaje, en funci�n del contenido de CO2 m�s SO2.

Tambi�n se aconseja que estas mediciones se efect�en en forma imperativa cada vez que se modifican las dimensiones del gliceur. El tenor de CO2 que debiera conseguirse no debiera ser menor de 12%.

Las secadoras con intercambiador permiten medir la temperatura de los gases de la combusti�n, la que, como promedio, oscila entre 150 y 200�C a la salida de la chimenea. Si esta aumenta, significa suciedad en forma de capa en el intercambiador. Se considera que una subida de 20�C en esa temperatura, comparada con la misma cuando el intercambiador estaba limpio, es un �ndice de suciedad.

Conocida la temperatura de los gases de la combusti�n y el % de CO2, se pueden calcular las p�rdidas debidas a dichos gases por esta f�rmula:

Donde:

Tg: temperatura de los gases
Ta: temperatura del aire ambiente
% CO2: contenido de C02 en los gases

Estas p�rdidas no debieran ser superiores al 12%. Si lo fueran significar�a que el intercambiador est� mal dise�ado, o que est� muy sucio por dep�sitos de holl�n.

En las secadoras sin intercambiador posible tolerar tenores de CO2 algo menores, pues ello representa un exceso de aire que favorece una buena combusti�n. En estas secadoras, estas mediciones son dificultosas, pues se deben efectuar entre la c�mara de combusti�n y el parallamas, antes de que los gases se mezclen con el aire de secado.

En las secadoras que tienen chimenea de evacuaci�n de gases de combusti�n se puede taladrar un agujero para extraer las muestras. J.L. Poichotte, t�cnico investigador franc�s (Poichotte, 1979) recomienda utilizar un deshollinador qu�mico el cual, pulverizado en la llama, desintegra las part�culas de holl[n para evitar que se depositen en las paredes; este tratamiento debiera realizarse cada vez que la temperatura de los gases aumente 20�C con respecto al valor que ha sido medido inmediatamente despu�s de un deshollinado.

 

21 . Regulaciones del quemador

Cuando la combusti�n es incompleta, o el combustible no est� correctamente pulverizado, o el quemador est� mal regulado, pueden aparecer tambi�n granos con olor a combustible, o tiznados, y hasta mojados con combustible. Hay que verificar, entonces, el estado y funcionamiento del quemador, o ver si el combustible est� mezclado con suciedades o agua.

En cuanto a las boquilIas o picos del quemador (citando a Frola, 1982) "est�n dise�adas para un rango espec�fico de viscosidad, ya que variaciones de esas viscosidades resultar�n en una pobre atomizaci�n. La atomizaci�n expone una gran parte de la superficie de las part�culas de combustibles para entrar en contacto con el aire de combusti�n, contribuyendo as� a una pronta ignici�n y una r�pida y completa combusti�n. Debido a que la viscosidad puede variar de partida a partida, dependiendo del origen del crudo, ser� necesario realizar ajustes en el atomizador hasta encontrar el punto �ptimo, o lo que es m�s pr�ctico, teniendo un juego para cada tipo de combustible..

Un trabajo muy recomendado para mayores detalles sobre regulaci�n de quemadores es el titulado "Les combustibles et les g�n�rateurs d'air chaud", (Lasseran et al, 1977).

La presi�n de atomizaci�n o pulverizaci�n debe ser vigilada regularmente, la cual tiene que permanecer estabilizada durante el trabajo de la secadora. El control puede efectuarse con un man�metro adaptado tal fin. Poichotte (1979) tambi�n recomienda que nunca se debe regular la potencia del quemador disminuyendo o aumentando la presi�n del combustible, sino haciendo ajustes en el interior del quemador, modificando la posici�n del inyector y difusor, operaci�n delicada que debe estar en manos de especialistas. El desgaste y la obstrucci�n de los inyectores - dice el mismo autor - es una causa frecuente de problemas. Es fundamental contar con filtros de buena capacidad para retener las impurezas superiores a 60 micrones.

En el tipo mec�nico de quemador de gasoil la pulverizaci�n del combustible requiere una presi�n de 8-12 bars; en cambio, al emplear fueloil se necesita una presi�n mayor, y en muchos casos calentar el fluido para disminuir su densidad.

 

22. C�mara de combusti�n

Antiguamente las secadoras ten�an hornos con ladrillos refractarios, los cuales adquir�an una elevada temperatura y permit�an, entonces, una muy buena pulverizaci�n del combustible y por ende una correcta mezcla con el aire, que llevaba en definitiva a una excelente combusti�n. Por lo tanto, no se necesitaba una alta presi�n del combustible. S�lo hac�a falta un tiempo extra para calentar el horno.

Hoy en d�a los hornos han sido reemplazados por c�maras de combusti�n met�licas, las cuales se calientan menos, debiendo por lo tanto, usarse alta presi�n de aire y de combustible. Todo ello obliga a controlar el buen funcionamiento de las bombas de presi�n.

Una buena llama del quemador tiene un color amarillento-anaranjado, lo que representa un funcionamiento correcto (para combustibles tipo gasoil). Si se observan llamaradas rojas y lenguas de humo se deduce que la combusti�n tiene un exceso de combustible, por trabajar con la v�lvula de combustible demasiado abierta y no es posible regular la combusti�n porque la entrada de aire ya esta abierta al m�ximo.

La temperatura de una llama se encuentra en torno a los 2 000�C, mientras que los gases de esa combusti�n est�n entre 800 y 1 000�C. Como sabemos la transmisi�n de este calor al aire de secado se hace por simple diluci�n (combusti�n directa) o por intermedio de un intercambiador (combusti�n indirecta) (Figura 24).

Muchos quemadores son del tipo de dos fases o de dos llamas, en los cuales la segunda llama entra en funcionamiento mediante la intervenci�n de un termostato cuando la primera es insuficiente para mantener una temperatura prefijada de aire caliente.

Figura 24. C�mara de combusti�n de calentamiento indirecto (Doc. Svegma)

 

23. P�rdidas de calor

Por las paredes de la c�mara de combusti�n y del generador se producen p�rdidas de calor que en parte pueden ser recuperadas haciendo recircular el aire que las rodea, cuandro est�n instalados en un local cerrado de poco volumen. Cuando los generadores est�n colocados en el exterior pueden ser aislados en buena proporci�n con alg�n aislante bien resistente al calor.

A estas p�rdidas deben agregarse las p�rdidas de energ�a explicadas con anterioridad, por un exceso de aire en el quemador y las que se mencionan en el Cap�tulo V.

En las secadoras con intercambiador de calor se producen, adem�s, p�rdidas debidas a los gases de combusti�n que salen de la m�quina, las cuales son nulas en las secadoras de combusti�n directa.

 

24. Cuidados con el combustible

Un problema com�n de mantenimiento es la presencia de agua en el gasoil o en otro combustible, que se origina por la condensaci�n de la humedad del aire existente en el interior del tanque.

El agua en el combustible aumenta los riesgos de una mala combusti�n. Por esta raz�n el agua debe eliminarse por medio de la apertura de canillas o robinetes en el fondo de los tanques, ya que el agua, por su mayor poso, se ubica en el fondo.

Otra soluci�n ser�a mantener siempre los tanques llenos de combustible, para evitar la presencia de aire, situaci�n que no siempre es factible.

Cuando se pueda es mejor aislar los tanques exteriores (con lana de vidrio, papel alquitranado, etc.) para precaver, en verano, el calentamiento del combustible, que produce evaporaciones de hidrocarburos ligeros, y en invierno, que se puedan provocar cristalizaciones de parafinas que tapan filtros e inyectores.

Es aconsejable disponer los tanques bajo la superficie del suelo, o si no ubicarlos bajo un techo protector, para evitar la acci�n directa del sol.

Un combustible sucio puede obturar la v�lvula de retenci�n que permite que la bomba de combustible quede cargada al detener la m�quina. Si esto sucede la bomba no succionar� combustible al arrancar, lo que obligar� a hacer un cebado de la misma, con las correspondientes perdidas de tiempo.

El tanque de combustible tiene que tener una ca�er�a de ventilaci�n, pues si falta, se produce vac�o dentro del dep�sito, y entonces, la bomba de combustible no funciona.

Algunos filtros de combustible suelen tener una mariposa que sirve para limpiarlos diariamente girando dos o tres vueltas. Cada tres o cuatro meses, se debe desarmar todo el filtro para su total limpieza, en el caso de ser filtros desarmables.

 

25. Intercambiadores de calor

Como ya se ha dicho, tienen por objetivo aislar completamente el circuito de los gases de la combusti�n del circuito del aire de secado.

Con ello se consigue evitar la contaminaci�n de los granos por compuestos qu�micos peligrosos, como el benzopireno, de acuerdo a lo expresado. Tambi�n se logra reducir el peligro de incendios debido a part�culas de combustible incandescentes o chispas que puede transportar el aire de secado.

En Francia se usan los intercambiadores de calor DO tanto para precaver la contaminaci�n sino para eliminar el riesgo de los compuestos de azufre que originan los combustibles l�quidos, los cuales act�an produciendo corrosi�n en las partes met�licas de la parte superior de las secadoras, lugar donde existe un exceso de humedad, sobre todo en las condiciones de aquel pa�s.

La Figura 25 ilustra un t�pico intercambiador de calor. La combusti�n calienta la pared met�lica del circuito por radiaci�n de la llama y por convecci�n. El calor atraviesa esta pared por conducci�n y es transmitido al aire de secado del otro costado de la pared. Este modelo, de tipo anular cil�ndrico, es muy simple, pero existen tambi�n de tipo tubular; en �stos, el aire de secado se recalienta en una bater�a de tubos en el interior de los cuales circulan los gases de la combusti�n. En la Figura 26 se observa un intercambiador de este tino.

Figura 25. Intercambiador de calor cil�ndrico

El inconveniente de los intercambiadores es la existencia de p�rdidas inevitables de calor y de carga, que pueden ser de alrededor del 15%, en comparaci�n con la combusti�n directa.

Son muy escasas las secadoras en nuestro pa�s que tengan intercambiador de calor, lo cual significa que puede existir el problema de la contaminaci�n de los granos, a excepci�n que se utilice el gas natural o gas comprimido, cuya combusti�n es mucho m�s limpia.

Figura 26. Intercambiador de calor de bater�a de tubos (Doc. ITCF)

 

26. Ubicaci�n del quemador y c�mara de combusti�n

En las secadoras primitivas los equipos generadores de calor est�n situados en forma horizontal y en la mayor�a de los casos trabajan por impulsi�n del aire.

La tendencia actual es de ubicarlos verticalmente pues de esta manera se reducen las p�rdidas de presi�n por cambios de direcci�n de la corriente de aire caliente. Algunas secadoras de este tipo trabajan por aspiraci�n y otras por impulsi�n.

Ciertas marcas actuales han ubicado estos equipos generadores dentro de la maquina, lo cual es factible en secadoras de columnas (Figura 27). Esta disposici�n tiene la ventaja de reducir considerablemente las p�rdidas de calor y de disminuir el ruido producido por los ventiladores, pues el mismo grano act�a como aislante ac�stico.

Figura 27. C�mara de combusti�n dentro de la secadora (Doc. MGR)

En las secadoras horizontales, de columnas hexagonales, la ubicaci�n del ventilador y quemador, acoplados directamente al plenum de calor (como en la Figura 16) hace que sean casi nulas las perdidas por fricci�n y de presi�n por cambio de direcci�n del aire caliente.

Sin embargo, la colocaci�n de quemadores y c�mara de combusti�n separados del cuerpo principal de la secadora, como en secadoras m�s antiguas, reduce mucho los riesgos de incendio.

Tambi�n, se observa una tendencia a quemadores anchos, es decir, que produzcan una llama ancha en vez de larga. Una llama ancha tiene mas superficie para contacto con el aire, y es m�s corta, lo que la hace m�s segura. Los quemadores de este tipo pueden tener forma de grilla y se usan s�lo para combustibles gaseosos.

 

27. Secadoras sin quemador

Algunas marcas de secadoras utilizan formas de energ�a que provienen de una fuente no perteneciente a la m�quina. Un ejemplo es el empleo de calentadores de aire por medio de serpentinas especiales en las que circula agua caliente, vapor o aceite caliente, originados en calderas de una f�brica o de otra procedencia.

Estas serpentinas tienen una gran superficie de calentamiento y un alto coeficiente de transmisi�n de calor. Adem�s, no contaminan los granos.

En pa�ses fr�os del norte de Europa es com�n encontrar esta ferina de energ�a.

 

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