7. An�lisis, diagn�stico, ensayo

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Contenido

1. Descripci�n del �mbito de actividad

2. Impacto ambiental y medidas de protecci�n

2.1 Laboratorios en general
2.2 Laboratorios qu�micos
2.2.1 Trabajo con productos qu�micos
2.2.2 Aparatos y equipos
2.2.3 Construcciones
2.2.4 Disposici�n de residuos
2.3 Laboratorios que trabajan con agentes biol�gicos

3. An�lisis y evaluaci�n de impacto ambiental. Fuentes de referencia

4. Relaci�n con otros �mbitos de actividad

5. Evaluaci�n sin�ptica de la relevancia ambiental

6. Bibliograf�a

 

1. Descripci�n del �mbito de actividad

El �mbito de esta actividad comprende los trabajos de laboratorio en los sectores de producci�n vegetal, animal e industrial, investigaci�n, formaci�n y salud, en los que se aplican m�todos de an�lisis, diagn�stico y ensayo.

La finalidad del an�lisis, diagn�stico y ensayo es la de detectar sustancias y organismos, identificar las causas de s�ntomas y la de comprobar hip�tesis de conducta o comportamiento. Los resultados obtenidos contribuyen a la adquisici�n de conocimientos, al desarrollo de productos, a apoyar los procesos de formaci�n y al control de procesos de producci�n y de la calidad. Para ello se utilizan m�todos qu�micos, f�sico-qu�micos o biol�gicos en forma anal�tica, preparatoria o seg�n t�cnicas de aplicaciones.

Los agentes y equipos se utilizan en instalaciones especiales, denominadas laboratorios. Los laboratorios constituyen el objeto principal del presente cap�tulo.

Los laboratorios se instalan en edificios y secciones de edificios, as� como en veh�culos y en barcos. Todos estos lugares ofrecen protecci�n a las instalaciones y materiales utilizados en los laboratorios frente a influencias exteriores tales como condiciones atmosf�ricas, ruidos, polvo, robo, etc.

Para las actividades de laboratorio o laboratorios se necesitan tambi�n salas de almacenamiento, salas para el cultivo de organismos de ensayo, instalaciones sanitarias, oficinas, etc. La denominaci�n espec�fica del laboratorio indica generalmente, dentro del campo de la investigaci�n, la disciplina cient�fica que se aplica preferentemente; en los dem�s campos, el objeto principal de la investigaci�n o el m�todo de trabajo predominante.

Los objetivos t�picos de las actividades de laboratorio son:

- Obtenci�n de conocimientos, desarrollo de productos
- Constituci�n de bases para realizar evaluaciones
- Confirmaci�n de presuntos diagn�sticos cl�nicos
- Control
- Realizaci�n de tests destinados a reducir los riesgos
- Modificaciones gen�ticas de materiales vegetales/animales
- S�ntesis de sustancias b�sicas qu�micas y biol�gicas
- Incremento de las posibilidades de proteger la salud humana, animal y vegetal
- Fomento de la producci�n agr�cola

El m�todo utilizado es un factor decisivo para que los resultados de las investigaciones resulten reproducibles y comparables a nivel internacional. La elecci�n del m�todo est� rigurosamente reglamentada (ver Standard Operation Procedures (SOP) o Gute Labor Praxis (GLP)), especialmente cuando se trata de an�lisis prescritos por las autoridades p�blicas.

Los laboratorios influyen indirectamente y de diversas formas -a trav�s de los resultados de sus trabajos- en los procesos vitales y econ�micos. Las posibilidades de controlar y evitar los da�os ambientales como consecuencia de su actividad dependen, entre otras cosas, de su funcionamiento regulado. Por otro lado, los laboratorios tambi�n pueden ser utilizados para la consecuci�n de objetivos de car�cter agresivo o pernicioso, p. ej. el desarrollo de armas biol�gicas o qu�micas.

Los laboratorios deben tener el nivel tecnol�gico necesario para garantizar que sus actividades no impliquen pr�cticamente riesgo alguno. Si las instalaciones, el trabajo o la formaci�n del personal no son adecuados, se incrementa el riesgo de que se produzcan accidentes.

2. Impacto ambiental y medidas de protecci�n

2.1 Laboratorios en general

En relaci�n al impacto ambiental conviene distinguir entre las siguientes categor�as (a modo de ejemplo indicaremos representantes t�picos de cada categor�a):

Laboratorios que trabajan con sustancias peligrosas (laboratorios qu�micos)

- Laboratorio qu�mico agr�cola (suelos, plantas, forrajes)
- Laboratorio de residuos de pesticidas, laboratorio de control de formulaci�n

Laboratorios con agentes biol�gicos:

- Laboratorio de vacunas, de diagn�stico p. ej. microbiol�gico, parasitol�gico
- Laboratorio de medicina veterinaria y humana
- Laboratorio de tecnolog�a gen�tica y biol�gica
- Laboratorio de alimentos para animales (Subsecci�n Digestibilidad in-vitro/toxicolog�a)

Laboratorios con radiaciones ionizantes y radionucleidos:

- Laboratorio radiol�gico
- Laboratorio de is�topos (medicina, agricultura, bot�nica, etc.)

El ultimo subsector se�alado no ser� tratado en el presente cap�tulo debido a su complejidad y a su contenido espec�fico.

El objetivo de las medidas de protecci�n ambiental no es otro que la de evitar o limitar al m�nimo posible los da�os que puedan derivarse en los laboratorios para la salud del personal y de personas circundantes, as� como los prejuicios para el medio ambiente. Por lo que respecta a la construcci�n, instalaci�n y funcionamiento de los laboratorios, dicho objetivo implica la consideraci�n de los peligros que resulten evidentes, elaborando un concepto de seguridad que abarque reglas de conducta y dispositivos de protecci�n. A continuaci�n se presentan los elementos m�s importantes. Desde un punto de vista organizativo, se recomienda formar e integrar en la plantilla de personal a uno/a o varios/as empleados/as responsables de la seguridad y encargados de vigilar la aplicaci�n de las medidas previstas.

Los productos utilizados o fabricados son, con frecuencia, sustancias peligrosas (t�xicas, corrosivas, irritantes, explosivas, inflamables, cancer�genas, terat�genas, mut�genas) y perjudiciales para el medio ambiente (persistentes, que se acumulan en el organismo, etc.). Los agentes biol�gicos poseen, con frecuencia, la capacidad de multiplicarse libremente. Los organismos cultivados y modificados gen�ticamente presentan nuevas propiedades.

El personal de los laboratorios es el primero que se encuentra expuesto a tales peligros por contacto directo o proximidad. Tambi�n se ve afectado el medio ambiente como consecuencia de las emisiones liberadas en la atm�sfera, del vertido de aguas residuales contaminadas y de residuos s�lidos. Cuando las cantidades de contaminantes son peque�as, los efectos suelen ser puntuales. Esta afirmaci�n, sin embargo, no puede aplicarse de forma generalizada. La propagaci�n de sustancias t�xicas en las aguas superficiales constituyen un peligro potencial al igual que, por ejemplo, los agentes pat�genos virulentos y sustancias altamente t�xicas, cuyos efectos son relativamente independientes de su cantidad inicial.

2.2 Laboratorios qu�micos

El principal peligro de los laboratorios qu�micos, por lo que a su impacto ambiental se refiere, se encuentra en la liberaci�n incontrolada de sustancias y en el incremento de su concentraci�n en los lugares de trabajo y en el entorno hasta alcanzar niveles peligrosos para la salud. Esta liberaci�n puede producirse tanto durante el funcionamiento normal del laboratorio como en los casos de irregularidades, accidentes y, sobre todo, de explosiones.

Los problemas aludidos pueden presentarse en cuatro �mbitos:

- Trabajos con productos qu�micos
- Aparatos y equipos
- Edificios e instalaciones
- Eliminaci�n de residuos

2.2.1 Trabajos con productos qu�micos

Los productos qu�micos constituyen el objeto a investigar, o bien sirven como elementos auxiliares para realizar las investigaciones. Se utilizan como catalizadores para favorecer reacciones, como disolventes o como reactivos.

Los riesgos potenciales son muy variados. Los gases corrosivos e irritantes provocan irritaciones en la piel, las mucosas y los ojos. Las hemotoxinas, las toxinas celulares y las toxinas nerviosas, p. ej. el mon�xido de carbono, el �cido cianh�drico y los gases sofocantes (nitr�geno, arg�n) act�an eliminando el ox�geno del aire.

Los disolventes, aunque no sean t�xicos o cancer�genos, resultan generalmente alucin�genos.

Muchos productos qu�micos desprenden gases t�xicos, combustibles o autoinflamables. En el caso de los l�quidos inflamables ha de tomarse en consideraci�n, adem�s del riesgo de incendio, el peligro de que se produzcan explosiones.

Cuando se trabaja con productos qu�micos habr� de prestarse especial atenci�n al retardo en la ebullici�n que puede darse al calentar l�quidos en reposo y a las violentas reacciones que se provocan al a�adir sustancias. En otras reacciones se liberan sustancias muy t�xicas, p. ej. �cido cianh�drico a partir de cianuros alcalinos y �cidos o vapores cuando se trabaja con mercurio (v�ase al respecto el Tomo III "Cat�logo de Est�ndares Ambientales").

La substituci�n de los productos qu�micos peligrosos por otras sustancias menos peligrosas o inofensivas ser� el camino m�s seguro para evitar los riesgos ligados a la manipulaci�n de sustancias nocivas. En caso de que ello no fuera factible, dichas sustancias deber�n utilizarse en la medida de lo posible dentro de aparatos cerrados. Si la manipulaci�n de estos productos de forma abierta es inevitable, habr� que recurrir a instalaciones de aspiraci�n.

Es preferible que las instalaciones de aspiraci�n est�n colocadas directamente en el punto de salida o de origen de las emisiones. La instalaci�n aspiradora deber� conducir el aire fuera de la zona donde respira el personal. Cuando se desprendan sustancias nocivas en estado gaseoso deber� procederse a ligarlas qu�micamente dentro de una instalaci�n de lavado de gases montada a continuaci�n de la instalaci�n de aspiraci�n.

Los productos qu�micos deber�n guardarse dentro de los recipientes previstos para ello, se�alizando los mismos de acuerdo con su contenido y el grupo de peligrosidad de los productos. Debe evitarse almacenar cantidades innecesarias de productos qu�micos. Para trasvasar las cantidades que hayan de utilizarse deber�n emplearse dispositivos de llenado apropiados.

Para las operaciones que exijan el empleo de �cidos, lej�as u otros productos qu�micos agresivos, deber� disponerse de equipos de protecci�n adecuados (botas de goma, mandiles de pl�stico, guantes, gafas protectoras, mascarillas, etc.). El inventario y balance de los productos qu�micos (cantidades recibidas, cantidades utilizadas, lugar de almacenamiento, registro separado de residuos) y de los aparatos contribuir� substancialmente a mejorar la seguridad en el laboratorio, y constituye una condici�n necesaria para su buen funcionamiento.

Los j�venes y las mujeres embarazadas no deber�n trabajar en zonas peligrosas (p. ej. manipulaci�n de sustancias cancer�genas, mut�genas, altamente t�xicas, etc.).

En los lugares de trabajo se har�n demostraciones de las medidas de protecci�n necesarias (p. ej. botellas con l�quido para el lavado de ojos, maletines de primeros auxilios, extintores), y de las reglas de conducta que deben observarse, y se realizar�n ejercicios con el personal. Deber�n fijarse con claridad los �mbitos de responsabilidad, colocando en lugares apropiados planos de las salidas de emergencia y de rescate. La existencia de duchas y salas comunes separadas es condici�n indispensable para la higiene de las personas que trabajan con productos qu�micos peligrosos para la salud.

2.2.2 Aparatos y equipos

Los accidentes m�s frecuentes que se producen en los laboratorios son las heridas causadas por cortes con fragmentos de vidrio. El vidrio se rompe f�cilmente por efecto de impactos puntuales y de la transmisi�n de fuerzas de palanca (criterio importante para la apreciaci�n del tipo de construcci�n de los aparatos). Las improvisaciones con los aparatos provocan, con frecuencia, reacciones imprevisibles. Sistemas de apoyo y sujeci�n defectuosos provocan tensiones y ca�das de partes del equipo o de la instalaci�n entera. Cuando se producen roturas pueden desprenderse sustancias peligrosas y producirse f�cilmente incendios. Todav�a se siguen utilizando con frecuencia recipientes huecos de vidrio sometidos a riesgos de implosi�n para el aislamiento de medios refrigerantes; para tales fines deber�an utilizarse �nicamente recipientes huecos de acero equipados con una camisa protectora o altamente aislados.

Antes de utilizar aparatos de vidrio deber�a comprobarse si se encuentran en perfecto estado. No deber�n utilizarse componentes inadecuados o improvisados, ni aparatos de vidrio que presenten fisuras. Los equipos deber�n ser estables y no hallarse sometidos a tensiones, debi�ndose montar �nicamente en lugares protegidos de las influencias externas.

Con el fin de evitar sobrepresiones, los equipos deber�n contar con un sistema de compensaci�n de la presi�n con respecto a la presi�n atmosf�rica. Las reacciones a alta presi�n s�lo deben efectuarse dentro de recipientes de presi�n apropiados y en perfecto estado. Si existe peligro de exceder la temperatura o la presi�n de trabajo m�xima admisible, la operaci�n deber� interrumpirse inmediatamente.

Los trabajos en vac�o dentro de aparatos de vidrio deber�n realizarse �nicamente con equipos apropiados. Los aparatos que contengan sustancias inflamables o t�rmicamente inestables no deben calentarse directamente sobre una llama abierta. Los ba�os de calentamiento o enfriamiento han de poderse retirar sin necesidad de desmontar el aparatos.

Los gases suelen ser un factor problem�tico en los trabajos de laboratorio por el hecho de que pueden escaparse de sus recipientes, formando mezclas t�xicas, f�cilmente inflamables. El sistema de aspiraci�n no suele estar dimensionado para la evacuaci�n de grandes cantidades de gases t�xicos y de otro tipo. La mera evacuaci�n lo �nico que hace es trasladar el problema fuera del laboratorio. Cuando se realizan trabajos de destilaci�n y extracci�n de l�quidos inflamables pueden formarse mezclas de gas explosivas, f�cilmente inflamables por descargas electrost�ticas.

Los refrigeradores que no disponen de un sistema de extracci�n de aire resultan inadecuados para guardar l�quidos inflamables. Numerosos disolventes org�nicos forman, en el caso de entrada de aire, per�xidos. Estas sustancias poco concentradas se acumulan en los residuos de la destilaci�n, pudiendo causar fuertes explosiones.

Aquellas sustancias que desprendan gases o vapores al secarse deber�n secarse �nicamente dentro de aparatos secadores protegidos contra explosiones. Los l�quidos inflamables deber�n guardarse por separado dentro de refrigeradores protegidos contra explosiones.

Los accidentes con botellas de gas a presi�n provocan efectos devastadores. Tales accidentes pueden ser ocasionados, p. ej., al montar o manejar defectuosamente los equipos, al abrir violentamente la llave principal atascada, al sobrecalentar o volcar la botella. Los dep�sitos de presi�n pueden reventar; este riesgo se produce especialmente cuando se utilizan dep�sitos sobrecargados, oxidados o da�ados, o cuando se trabaja a temperaturas excesivas.

Las botellas con gas a presi�n deber�n guardarse fuera del laboratorio o dentro de armarios ventilados y aislados t�rmicamente. Cuando el laboratorio no ofrezca condiciones t�cnicas para que el suministro al mismo se realice a trav�s de tuber�as a presi�n, las botellas con gases a presi�n solamente estar�n presentes en el lugar de trabajo durante su utilizaci�n.

Durante el transporte y en el lugar de emplazamiento permanente, las botellas de gas a presi�n deben sujetarse con cadenas para impedir que vuelquen. Dentro del laboratorio, s�lo se utilizar�n gases t�xicos y corrosivos envasados en peque�as botellas a presi�n que se colocar�n, mientras se est�n utilizando, debajo mismo de la instalaci�n extractora.

Los elementos m�viles de un equipo pueden agarrar las ropas, las manos y el pelo, y romper aparatos. Las construcciones caseras presentan con frecuencia deficiencias en cuanto a seguridad, especialmente por lo que respecta a los peligros de electrocuci�n a trav�s del aparato y el cable de alimentaci�n.

Los aparatos el�ctricos deber�n encontrarse en perfecto estado t�cnico. Debido a las condiciones de suministro el�ctrico imperantes en muchos pa�ses, es necesario asegurar el suministro de corriente del laboratorio contra oscilaciones y ca�da de la tensi�n. Los procesos anal�ticos complejos, con muchos pasos individuales, est�n siendo sustituidos progresivamente por equipos complejos. Algunos de estos m�todos obedecen a normas reconocidas internacionalmente. Su aplicaci�n exige fuertes inversiones y a menudo resulta dif�cil asegurar el mantenimiento de los aparatos y la adquisici�n de repuestos.

En el caso de aparatos complejos debe garantizarse su revisi�n y mantenimiento permanentes (mantenimiento in situ).

2.2.3 Construcciones

Peque�os focos de fuego pueden afectar tambi�n a materiales de construcci�n f�cilmente inflamables. Muchas veces, los materiales de construcci�n utilizados no son resistentes a los productos qu�micos. Los recubrimientos de suelos o revestimientos de pl�stico son propensos a cargas est�ticas (factor de inflamaci�n).

Por medio de los conductos de evacuaci�n de aire y agua pueden llegar f�cilmente al entorno sustancias peligrosas, especialmente cuando se vierten directamente las aguas residuales en aguas superficiales. Las depuradoras de aguas residuales de construcci�n simple no est�n preparadas para el tratamiento de aguas contaminadas por sustancias especiales.

Mediante una instalaci�n m�s o menos cerrada se conseguir� proteger al mundo exterior de impactos nocivos, dependiendo de la construcci�n de las barreras y de los puntos de salida. En el caso de laboratorios m�viles deber� prestarse especial atenci�n a que los residuos del laboratorio no se viertan en suelos y subsuelos, y las aguas residuales del laboratorio no vayan a parar a las aguas superficiales. No deber�n instalarse laboratorios en zonas destinadas a la captaci�n de agua potable o en n�cleos urbanos. Han de construirse de forma que sean resistentes a los movimientos s�smicos y vibraciones. Por lo que respecta a la protecci�n contra incendios deber�n utilizarse materiales de construcci�n ign�fugos. Tambi�n es necesario contar con una instalaci�n pararrayos.

Las salas de ensayo y almacenamiento de un laboratorio deber�n dise�arse en forma de cubetas transitables (5 hasta 10 cm de profundidad), y no estar conectadas a las canalizaciones normales. Los laboratorios precisan de un sistema especial de recogida y tratamiento de las aguas residuales. Los suelos y superficies de trabajo han de ser resistentes a los hidrocarburos clorados y f�ciles de limpiar. Las tuber�as de suministro deben estar protegidas contra accidentes y se�alizadas con toda claridad. Deben asegurarse de forma especial las instalaciones el�ctricas (chispas).

En las zonas tropicales y subtropicales, la irradiaci�n solar constituye una fuente importante de calor que puede producir trastornos en las personas y el material (autoinflamaci�n en las operaciones de trasvase) si no se dispone de medidas de protecci�n adecuadas. Cuando la irradiaci�n solar es directa, se presentan con frecuencia los efectos invernadero y de lupa. Los espacios peque�os y una mala ventilaci�n obstaculizan la respiraci�n. La ausencia de ventanas, una mala iluminaci�n y puertas cerradas perjudican la capacidad visual y el contacto visual. El trabajo en el laboratorio se ver� perjudicado por la presencia de ruidos y vibraciones. Si se establecen condiciones de este tipo de forma duradera, habr� que tener en cuenta sus repercusiones negativas sobre el estado ps�quico de la persona, al reducirse su capacidad de concentraci�n e incrementarse el riesgo de accidentes.

Los laboratorios situados en zonas tropicales y subtropicales deben estar dotados de sistemas de protecci�n solar, buena ventilaci�n y, en caso necesario, instalaci�n de aire acondicionado.

Deber�n garantizarse los requisitos de tipo general exigidos para los puestos de trabajo (iluminaci�n, regulaci�n de la temperatura, ventilaci�n, salidas de emergencia seguras y libres de obst�culos, etc.). En este sentido deber� concederse m�s importancia a las medidas t�cnicas que a la utilizaci�n de equipos personales de protecci�n. Debe comprobarse regularmente el buen funcionamiento de los dispositivos de seguridad (duchas de emergencia, extintores de CO2, maletines de primeros auxilios).

2.2.4 Disposici�n de residuos

Los residuos de los laboratorios est�n formados por sustancias s�lidas o por l�quidos. Los gases peligrosos de salida se pueden ligar dentro de l�quidos. El polvo del aire de salida se puede retener por medio de filtros (residuos s�lidos y l�quidos).

Por lo que respecta a productos de reacciones, residuos de filtraciones y l�quidos de lavado se trata, en general, de residuos qu�micos peligrosos que han de declararse en Alemania como residuos especiales. Su eliminaci�n est� sujeta a controles especiales. Constituyen una fuente potencial de peligro para el medio ambiente (suelo, aguas, aire) y, por tanto, tambi�n para las personas, los animales y las plantas. Sobre todo en el caso de reacciones incompletas, de almacenamiento inadecuado, y durante el transporte, pueden producirse da�os materiales y para la salud a consecuencia de explosiones, incendios o intoxicaciones. Los residuos l�quidos y los gases pueden tener reacciones imprevistas (desprendimiento de gases, calor, contaminaci�n).

Una gesti�n racional de la compra y empleo de productos qu�micos, as� como el control regular de las existencias, puede reducir a priori la producci�n de residuos en los laboratorios. Todos los residuos deber�n eliminarse de forma pertinente con el fin de evitar da�os personales, materiales y ambientales. Por ello es necesario recolectar los residuos de los laboratorios, evitar las emisiones y reducir en lo posible su producci�n, utilizando reacciones qu�micas adecuadas para su conversi�n en compuestos inocuos. Los �cidos y lej�as deben neutralizarse, mientras los disolventes pueden reciclarse. Es importante evitar sobre todo la evacuaci�n de sustancias t�xicas con las aguas residuales, debiendo ser recolectadas separadamente.

Los residuos org�nicos de disolventes deber�n recogerse en recipientes irrompibles que tengan una capacidad m�xima de 10 l. Las sales de metales pesados, los residuos de la filtraci�n y aspiraci�n, el aceite usado y el �cido sulfocr�mico deber�n recogerse en todos los casos de forma separada. El mercurio usado puede someterse a procesos de tratamiento y recuperaci�n para facilitar su reutilizaci�n.

Los residuos deber�n empaquetarse y se�alizarse en el laboratorio. Deber� llevarse documentaci�n de tales operaciones.

El personal deber� estar informado de las posibilidades de reducir la cantidad de residuos y sobre la forma de manipulaci�n de los mismos. Asimismo, se controlar� el cumplimiento de las normas establecidas.

2.3 Laboratorios que trabajan con agentes biol�gicos

El �ltimo �mbito mencionado no ser� tratado dentro del presente cap�tulo debido a su complejidad y contenido espec�fico.

El trabajo con microorganismos, c�lulas vivas, complejos celulares y genotipos replicables en laboratorios persigue, entre otros, los objetivos siguientes:

- Utilizaci�n o control de microorganismos
- Aislamiento de sustancias biol�gicamente activas
- Realizaci�n de ensayos biol�gicos
- Diagn�stico
- Manipulaci�n gen�tica
- Mejoramiento de las t�cnicas de reproducci�n

A dichos fines sirve la producci�n de sustancias nutritivas y activas, el control de sistemas biol�gicos de desintegraci�n de sustancias, el aprovechamiento de las relaciones rec�procas entre organismos (simbiosis, etc.) y el desarrollo de agentes nocivos y pat�genos con el fin de investigar su comportamiento y las posibilidades de combatirlos.

El principal peligro derivado de la manipulaci�n de agentes biol�gicos en los laboratorios consiste en la posible contaminaci�n del personal del laboratorio y en la infecci�n de personas, animales y plantas fuera del laboratorio. A ello hay que agregar los da�os provocados por la difusi�n de plantas y animales inexistentes en la regi�n (introducci�n de nuevos organismos nocivos).

Las medidas de protecci�n est�n orientadas a impedir la liberaci�n de agentes pat�genos, nocivos y t�xicos, procurando una ejecuci�n correcta de los trabajos y de la eliminaci�n final de los residuos.

Los genotipos replicables, producidos mediante m�todos de tecnolog�a gen�tica, as� como sus vectores y organismos receptores, pueden constituir un peligro potencial particular como consecuencia de sus nuevas propiedades. Todav�a se sabe muy poco sobre las posibilidades de supervivencia de los organismos y otros agentes pat�genos manipulados gen�ticamente dentro del ecosistema natural. Una vez que salen del laboratorio, puede que ya no halla posibilidad alguna de controlarlos o incluso de recuperarlos. Este �mbito de actividad plantea nuevos e imprevisibles peligros para el medio ambiente. Los sistemas de seguridad biol�gicos necesarios para ello todav�a se encuentran en fase de elaboraci�n y experimentaci�n.

Cuando se trabaja con genotipos replicables, reviste gran importancia la selecci�n de los organismos receptores y de los vectores de acuerdo con criterios de seguridad. En determinadas circunstancias, los agentes pat�genos pueden sustituirse por organismos no pat�genos de la misma clase. En el caso de determinados agentes es conveniente vacunar al personal del laboratorio. La toxicidad de los residuos procedentes del laboratorio deber� eliminarse utilizando m�todos de combusti�n o de esterilizaci�n.

La utilizaci�n de vectores para la transferencia de genotipos resulta especialmente cr�tica en aquellos casos en los que dichos genomas se encuentran insuficientemente caracterizados, no se encuentra definida la especificidad del hu�sped o receptor, y los vectores elegidos muestran un sistema de transferencia propio as� como un gran porcentaje de cotransferencia y de movilidad.

Los experimentos con animales deber�n reducirse al m�nimo necesario. Es importante cuidar de que estos animales sean mantenidos en condiciones adecuadas.

En el caso de que no se disponga de suficientes equipos de protecci�n personal y de dispositivos que garanticen la seguridad del laboratorio, habr� que contar con riesgos especiales cuando se trabaje con organismos nocivos. Existe peligro de que los organismos nocivos sean transportados por el personal del laboratorio y, dentro del laboratorio, se vean arrastrados con las aguas residuales, los residuos y el aire de salida. En tales casos pueden resultar insuficientes las medidas de protecci�n previstas y las zonas de descontaminaci�n.

Cuando se trabaje con agentes biol�gicos nocivos para la salud y para el medio ambiente deber� preverse las instalaci�n de esclusas f�sicas o qu�micas efectivas. Deber� disponerse, adem�s, de equipos de protecci�n adecuados tales como mandiles, guantes, gafas protectoras, mascarillas (especialmente cuando se trabaje con agentes esporulantes). Estas medidas resultar�n efectivas si van unidas a la implantaci�n y seguimiento de reglas de conducta. Entre ellas cabe mencionar la separaci�n de los lugares donde se guarden las ropas de trabajo y profesionales, as� como la utilizaci�n de elementos auxiliares de trabajo. De cara a la seguridad general en los laboratorios ser� necesario el establecimiento o delimitaci�n de zonas o �reas especiales, as� como la instalaci�n de barreras f�sicas (puertas cerradas, ventanas, dispositivos de depuraci�n del aire de salida).

3. An�lisis y evaluaci�n de impacto ambiental. Fuentes de referencia

El an�lisis y la evaluaci�n del impacto ambiental se concentra en los procesos que se desarrollan dentro del laboratorio y en las repercusiones que �stos comportan para el entorno exterior. Dicha clasificaci�n distingue entre

- efectos perjudiciales sobre procesos vitales (salud de las personas, animales y plantas) y
- modificaci�n de la composici�n biol�gica en el entorno terrestre y acu�tico.

Para muchos de los productos qu�micos de laboratorio y organismos utilizados se dispone de clasificaciones de riesgos (v�ase Bibliograf�a). Los cambios se manifiestan en forma de acontecimientos aislados o accidentes y en forma de acontecimientos continuos. Por lo que respecta al cambio que se produce resulta importante el grado de reversibilidad de los procesos.

Para hacer una valoraci�n de sustancias concretas las normas de relevancia ambiental incluidas en el volumen III ofrecen informaciones de utilidad. Por lo que respecta a las cargas en el lugar de trabajo se aplican en Alemania criterios tales como, p. ej. concentraciones m�ximas en el lugar de trabajo, concentraci�n m�xima de inmisiones, tolerancias a productos biol�gicos de trabajo y concentraciones t�cnicas orientativas. Tambi�n pueden encontrarse otras indicaciones en el reglamento alem�n de sustancias peligrosas publicado en 1988 as� como en las correspondientes publicaciones de la Uni�n Europea (UE) y de la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS). Tambi�n han de tomarse en consideraci�n los informes publicados por la Agencia de Protecci�n Ambiental y la Agencia de Salud y Seguridad en el Trabajo de Estados Unidos, dependiente del Instituto Nacional de Salud.

Con respecto a la seguridad en el trabajo tienen especial relevancia los aspectos siguientes:

- fiabilidad del centro que lo realiza as� como del personal directivo y responsable,

- especializaci�n del personal directivo y de los empleados encargados de la seguridad,

- control del cumplimiento de las obligaciones generales de actuaci�n cuidadosa y de registro, as� como de las relativas a la prevenci�n de riesgos,

- garant�a de las medidas de seguridad de acuerdo con el nivel de la ciencia y la t�cnica, excluyendo as�, en gran medida, la posibilidad de riesgos,

- observancia de los Acuerdos Internacionales en lo que respecta a las prohibiciones de investigaci�n y difusi�n de armas qu�micas y biol�gicas,

- observancia de las normas p�blicas generales de seguridad y medio ambiente del pa�s correspondiente relativas al funcionamiento de instalaciones de laboratorios, as� como las recomendaciones m�s amplias publicadas al respecto (comparaci�n con las normas internacionales).


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