Indice
- Precedente - Siguiente
Para lograr una planificaci�n regional eficiente, es necesario transferir a los niveles regional y local ciertas estructuras de poder pol�tico y administrativo, junto con los correspondientes mecanismos de toma de decisiones y de gesti�n. El desarrollo en este �mbito ha sido muy disparejo en los distintos pa�ses, debiendo cuestionarse algunos de los modelos de implementaci�n. Son pocos los pa�ses que han creado organismos regionales dotados de poderes, competencias de planificaci�n y recursos financieros adecuados.16) En algunos casos, las instituciones nacionales asumen gran parte de las funciones de la planificaci�n regional, lo cual conduce a una adaptaci�n inadecuada a las condiciones e intereses regionales. Los esfuerzos de descentralizaci�n fracasan a menudo por los siguientes motivos:
16)Cuando existen subdivisiones pol�ticas (departamentos, distritos, estados, provincias) �stas se aprovechan para la ejecuci�n de la planificaci�n regional.
- temor de entregar el poder;
- volumen de los recursos financieros requeridos (factor de costos) o asignaci�n de fondos insuficientes a los niveles inferiores;
- aumento del volumen de actividades de control a causa de la descentralizaci�n (y deficiencias previsibles de dicho control);
- conflictos derivados de la repartici�n y definici�n de competencias ('dise�o');
- falta de personal t�cnico calificado dispuesto a trabajar en las regiones;
- persistencia de pol�ticas orientadas a la 'metr�poli'.
En vista de ello, deben superarse numerosos obst�culos, especialmente en el �mbito pol�tico-administrativo. Esto supone, entre otras cosas:
- defender intereses regionales (transectoriales) en un ambiente pol�tico-administrativo de orientaci�n sectorial;
- fortalecer los intereses de la descentralizaci�n frente a intereses nacionales que gozan de privilegios estructurales;
- conciliar a nivel regional los intereses de las distintas instituciones infrarregionales (por ejemplo, de los municipios);
- movilizar y promover la autoayuda a nivel local y regional (participaci�n popular, divulgaci�n, etc.).
3.1 Marco general y requisitos
A fin de lograr los anteriores objetivos, ser� necesario fortalecer los organismos de planificaci�n nacionales y regionales y desarrollar procedimientos, estructuras e instrumentos de planificaci�n adecuados. Ello exige la transferencia de habilidades t�cnicas, un aumento de la eficiencia y una ampliaci�n de las posibilidades de toma de influencia en los planes sectoriales y en la pol�tica regional (asesoramiento pol�tico). Los organismos de planificaci�n deben estar en condiciones de elaborar y poner en pr�ctica un plan de ordenaci�n del espacio 'orientado al proceso', es decir que pueda adaptarse continuamente a nuevos conocimientos y necesidades.
Este objetivo solamente puede lograrse a largo plazo, mediante la adaptaci�n progresiva de las condiciones institucionales y organizativas, el mejoramiento paulatino de los recursos humanos e informativos y la optimizaci�n de los correspondientes procesos de interacci�n. Durante la fase preparatoria del proyecto, en el marco de una evaluaci�n de 'factibilidad', ser� necesario examinar los requisitos rese�ados en el cuadro 3 (an�lisis de deficiencias). Con base en la evaluaci�n, podr�n identificarse los puntos de partida m�s adecuados para alcanzar los objetivos de desarrollo y, en caso dado, asignar las correspondientes prioridades. Los conocimientos obtenidos a trav�s del an�lisis de la situaci�n y de las �reas deficitarias son de importancia fundamental para la estructuraci�n del trabajo. En el siguiente cuadro se presenta un posible esquema de trabajo y se se�alan algunos temas prioritarios para la estructuraci�n de los objetivos de desarrollo en el marco de la ordenaci�n del espacio.
Cuadro 3 - An�lisis de requisitos para la
ordenaci�n del espacio
------------------------------------------
Organizaci�n institucional
------------------------------------------
Objetivo: fomentar/optimizar la estructura jer�rquica (inserci�n
dentro del sistema pol�tico-administrativo) y la organizaci�n
de los procesos de trabajo (capacidad de comunicaci�n y
coordinaci�n con otras entidades ejecutoras y decisoras)
� An�lisis de la estructura jer�rquica (inserci�n horizontal y vertical en el organigrama administrativo):
- nivel y sede de la instituci�n responsable de la ordenaci�n del espacio;
- existencia de otros organismos de planificaci�n cuyas actividades inciden en el medio ambiente;
- definici�n de competencias;
- poderes y competencias en la toma de decisiones;
- existencia de entidades de coordinaci�n y puntos de interacci�n;
- existencia y organizaci�n de entidades y mecanismos de examen, control y aprobaci�n; entidades y mecanismos de control de la ejecuci�n;
- existencia de organizaciones estatales y no estatales ajenas a la administraci�n (especialmente grupos ecologistas y de mujeres), evaluaci�n de las posibilidades de cooperaci�n.
� An�lisis de la organizaci�n de los procesos de ordenaci�n global del territorio
- existencia de disposiciones/procedimientos reglamentarios de planificaci�n;
- an�lisis de alternativas de participaci�n;
- reglamentaci�n de procedimientos para la ejecuci�n de funciones de coordinaci�n (mecanismos de informaci�n, participaci�n, armonizaci�n y aprobaci�n);
- posibilidades de obtener la participaci�n de los grupos afectados (organizaciones, asociaciones, etc.).
------------------------------------------
Recursos informativos
------------------------------------------
Objetivo: Eliminar de forma estrat�gica las deficiencias de
informaci�n, orientando las acciones a problemas concretos:
A largo plazo: establecer un sistema de informaci�n
� Identificaci�n de fuentes de informaci�n (instituciones):
- tipos de datos, vinculaci�n a problemas concretos;
- accesibilidad;
- forma de presentaci�n y grado de elaboraci�n de los datos
------------------------------------------
Recursos humanos
------------------------------------------
Objetivo: Mejorar el nivel de calificaci�n t�cnica del personal
encargado de la ordenaci�n del espacio, especialmente en lo que
concierne a los problemas de protecci�n ambiental y ecolog�a
paisaj�stica; fomentar grupos de trabajo interdisciplinarios
- personal disponible y nivel de formaci�n;
- actividades de formaci�n y perfeccionamiento (v�ase arriba);
- �Qu� actividades se pueden realizar con el personal disponible?
- �Es factible el trabajo en grupos interdisciplinarios?
- �Qui�n puede coordinar y conducir los grupos de trabajo y, ante todo, continuar posteriormente sus actividades?
------------------------------------------
Divulgaci�n
------------------------------------------
- conciencia de problemas ambientales existente en el sector pol�tico y administrativo, as� como entre los grupos afectados (concientizaci�n, percepci�n de los problemas);
- enfoques participativos existentes (p. ej., en el marco de la promoci�n de la mujer);
- intercambio de informaci�n con organizaciones y grupos afectados.
------------------------------------------
Otras condiciones globales que influyen en la aplicaci�n de una pol�tica de ordenaci�n del espacio orientada a la protecci�n ambiental son la participaci�n actual y potencial de la comunidad, la legislaci�n en materia de planificaci�n y derecho administrativo (incluida la reglamentaci�n de los procesos administrativos), as� como el estado de la legislaci�n ambiental nacional y de los programas ambientales de alcance nacional. Para saber si es factible poner en pr�ctica la pol�tica deseada, deben examinarse, entre otros, los siguientes factores:
Cuadro 4 - Marco legal para la aplicaci�n de una
pol�tica de ordenaci�n del espacio orientada a la protecci�n
ambiental
------------------------------------------
Marco legal
------------------------------------------
Objetivo: Identificar actividades requeridas para mejorar las
condiciones globales, especialmente en lo que se refiere a la
aplicaci�n de medidas de contenido ecol�gico destinadas a
complementar las acciones de fortalecimiento institucional.
� Derecho ambiental:
- estado de la legislaci�n ambiental (p. ej., ley de aguas, leyes de protecci�n contra las inmisiones), valores l�mite y orientativos derivados de dicha legislaci�n destinados a controlar las emisiones, as� como niveles m�ximos de inmisiones, sobre todo de sustancias contaminantes que inciden en usos sensibles (p. ej., vivienda, protecci�n de recursos de agua potable y de aguas [corrientes].);
- existencia de normas de calidad m�nima para alimentos y agua potable, as� como de pautas para el manejo de sustancias que representan un riesgo para el agua, el suelo o la salud humana;
- existencia de leyes de planificaci�n t�cnica (p. ej., leyes de gesti�n de residuos s�lidos y de aguas residuales) que organicen las competencias y el tratamiento de sustancias potencialmente contaminantes;
- existencia de convenios de protecci�n internacionales y de normas de protecci�n nacionales.
� Derecho de planificaci�n y de procedimiento:
- existencia de normas y est�ndares legales para la planificaci�n y la construcci�n;
- estado de la legislaci�n en materia de ordenaci�n del espacio y planificaci�n regional (leyes de ordenaci�n del espacio);
- estado de la legislaci�n que regula los procedimientos de participaci�n, coordinaci�n y aprobaci�n; reglamentaci�n de los deberes de adaptaci�n a la legislaci�n y a las normas vigentes.
� Reglamentaci�n del orden p�blico y derecho penal:
- grado de organizaci�n e institucionalizaci�n de las funciones de control del Estado, en su funci�n como �rgano de ejecuci�n (p. ej., servicio estatal de vigilancia t�cnica, secretar�a de inspecci�n industrial [control de emisiones], oficina de inspecci�n forestal [vigilancia del empleo de recursos forestales]).
------------------------------------------
El estado de las bases legislativas en materia ambiental, administrativa y de derecho de planificaci�n17) depende del grado de descentralizaci�n y de la conciencia de los problemas ambientales que exista en el sector pol�tico. No obstante, el fracaso de la protecci�n ambiental en el marco de la ordenaci�n del espacio no se debe generalmente a la falta de bases legislativas, sino a la falta de mecanismos adecuados para controlar su ejecuci�n. Los problemas de ejecuci�n incluyen especialmente deficiencias institucionales y organizativas, la falta de informaci�n en el sector administrativo, as� como el fraccionamiento de competencias y la insuficiente amplitud de los poderes de control y de toma de decisiones.
17)V�ase al respecto la documentaci�n sobre legislaci�n ambiental internacional, disponible en el Environmental Law Center de Bonn, Rep�blica Federal de Alemania. A falta de una normativa ambiental habr� que recurrir a los datos sobre protecci�n contra emisiones existentes a nivel internacional (por ejemplo, normas de la Organizaci�n Mundial de la Salud - OMS). Tambi�n pueden tomarse como referencia las normas alemanas (por ejemplo, la Ley Federal sobre la Protecci�n contra los Contaminantes Ambientales - Bundes-Immissionsschutzgesetz)), agregando en caso dado un margen de seguridad o tomando como base la contaminaci�n m�xima en caso de accidente (worst case suppositions).
Otro problema central que impide aplicar los esquemas de uso y zoneamiento previstos en la ordenaci�n del territorio es el derecho del suelo (por ejemplo, propiedad colectiva), especialmente en caso de una ampliaci�n incontrolada de asentamientos o la proliferaci�n de barrios marginales. El problema se debe generalmente a la falta de claridad en cuanto a t�tulos de propiedad, posibilidades de intervenci�n y derechos de uso.
Las infracciones de los reglamentos de protecci�n ambiental por parte de la poblaci�n se deben en parte a la falta de informaci�n y en parte a la necesidad. Particularmente en el �mbito rural, se otorga mayor peso a los modelos de comportamiento y a los mecanismos de control social tradicionales que a las normas legales. Por otra parte, los modelos de uso tradicionales ecol�gicamente equilibrados son desplazados en muchos casos por t�cnicas y m�todos modernos (por ejemplo, modernizaci�n de la agricultura). El papel de la planificaci�n, entonces, consiste en analizar la situaci�n existente y promover un desarrollo adecuado para el futuro.
Muchos pa�ses disponen de planes o programas nacionales para la ordenaci�n (o protecci�n) del medio ambiente. Estos se desarrollan seg�n distintos modelos (por ejemplo, planes nacionales de acci�n ambiental, planes quinquenales, etc.). Los planes elaborados por entidades como el ministerio de agricultura, el ministerio de recursos forestales o el de recursos h�dricos suelen limitarse a ciertas regiones (por ejemplo, al �mbito rural) o concentrarse en problemas prioritarios de orden sectorial. En muchos casos, los programas ambientales fracasan por falta de un enfoque metodol�gico adecuado y claramente definido, de una adaptaci�n clara de las medidas a la regi�n o el espacio de planificaci�n o de una estrategia ajustada al sector y a las necesidades ecol�gicas. A fin de lograr una aplicaci�n m�s eficiente de estos programas -y de los esfuerzos de ordenaci�n del espacio en general- ser� necesario modificar muchas de las condiciones b�sicas y llevar a cabo medidas complementarias18) (especialmente en el �mbito socio-econ�mico).
18)Por ejemplo, legislaci�n, pol�tica de precios y de reservas de terreno, derecho de propiedad, pol�tica impositiva, pol�tica econ�mica y de mercado, etc.
Los programas ambientales nacionales existentes pueden facilitar hasta cierto punto la ordenaci�n del espacio seg�n criterios ecol�gicos, en la medida en que proveen un conjunto de objetivos pol�ticos a cumplir. Dichos objetivos deben definirse claramente en funci�n de los problemas, concretarse y 'regionalizarse', aplic�ndolos a una zona determinada.
Como punto de partida importante para mejorar las condiciones iniciales y las perspectivas de implementaci�n, conviene obtener y elaborar datos de inter�s para la planificaci�n, especialmente sobre temas ambientales. En muchos pa�ses se registra un d�ficit considerable de datos, especialmente en lo que respecta a temas de ecolog�a paisaj�stica. En este contexto, los planificadores pueden recurrir a varios sistemas internacionales de informaci�n ambiental, como por ejemplo la base de datos GRID (Global Resource Information) del PNUMA o INFOTERRA (International System of Environmental Information) de PNUMA/ONU.
En muchos casos, existe la necesidad de crear bases de informaci�n durante la 'fase preliminar' del proyecto.19) Los datos deben:
19)V�ase ARSU 1989.
- ofrecer un grado de cobertura adecuado y poderse utilizar como base para una evaluaci�n;
- ser aplicables a un espacio determinado (ser 'regionalizables');
- abarcar los distintos medios (suelo, agua, atm�sfera) que componen el entorno natural;
- permitir la definici�n de indicadores significativos sobre temas ecol�gicos, tomando como referencia problemas concretos;
- poderse emplear en fases posteriores, por ejemplo para la monitor�a ambiental (control del logro de objetivos).
Las informaciones ambientales b�sicas deben recopilarse y evaluarse de acuerdo a los problemas prioritarios de la regi�n. El planificador determina en cada caso el tipo y la amplitud de los datos requeridos y los criterios que deben emplearse para su procesamiento. Lo importante es que los datos reflejen las caracter�sticas esenciales (y las sensibilidades espec�ficas) del espacio, desde el punto de vista de sus recursos naturales.
En ciertas zonas rurales -e incluso en ciertos pa�ses- el uso de sistemas inform�ticos ser� imposible debido a su elevado costo. En algunos casos ser� imposible, asimismo, garantizar a largo plazo la continuidad de las tareas de gesti�n y actualizaci�n de los datos. Adem�s, debe tenerse en cuenta que la tecnolog�a por s� sola no representa necesariamente una soluci�n, pudiendo en cambio dejar de ser un instrumento para convertirse en un fin. Por tanto, es preferible recurrir a sistemas de informaci�n sencillos, como por ejemplo mapas, planos, cuadros sin�pticos, esquemas y representaciones catastrales.
Las im�genes de sat�lite de segunda generaci�n (LANDSAT-5-TM, SPOT, KFA-1000), especialmente, son una base importante de informaci�n para la planificaci�n supralocal (escala > 1 : 50.000). Cuando la inversi�n de recursos financieros y de tiempo lo justifique, podr�n emplearse para los siguientes fines:
- elaboraci�n de mapas (topogr�ficos) de base;
- elaboraci�n de mapas de usos (reales) del suelo;
- realizaci�n de an�lisis seg�n criterios espec�ficos de ecolog�a paisaj�stica,20) como por ejemplo:
- localizaci�n e identificaci�n de poblaciones vegetales y de su composici�n; estimaci�n de su vitalidad (mapas de da�os forestales);
- mapas hidrol�gicos, geol�gicos y pedol�gicos;
- identificaci�n de da�os paisaj�sticos (causados por erosi�n, deforestaci�n, inundaciones, deslizamientos y desmoronamientos en pendientes, degradaci�n de zonas forestales, etc.).
20)Esta posibilidad la ofrecen las im�genes del LANDSAT Thematic Mapper, as� como las im�genes obtenidas con ayuda de un scanner t�rmico.
Otras fuentes importantes de informaci�n -cuando las hay disponibles- son los planes de protecci�n ambiental y los planes t�cnicos sectoriales (especialmente planes para los �mbitos agr�cola y forestal, as� como para la gesti�n de recursos h�dricos). Los planes sectoriales disponen ya de cierta 'tradici�n', por lo que pueden ofrecer datos de calidad aceptable en forma de mapas de suelos, datos climatol�gicos e incluso datos hidrol�gicos. Sin embargo, el grado de procesamiento de estos datos en muchos casos es insuficiente.
El procesamiento de los datos se realiza a fin de obtener una descripci�n cartogr�fica de las zonas afectadas y de los conflictos. Los mapas deben ordenarse por temas, es decir de acuerdo a los recursos naturales21) u otros contenidos (por ejemplo, emisiones contaminantes y recursos naturales afectados; extensi�n y consecuencias de la erosi�n, etc.). Las zonas afectadas y las �reas conflictivas pueden identificarse m�s claramente superponiendo los distintos mapas.
21)V�ase ARL 1990: Karten des Naturraumpotentials.
A medida que se elabora y concentra la informaci�n obtenida en el transcurso de la planificaci�n, los propios documentos y resultados de la planificaci�n se convierten en un instrumento de informaci�n. Este, a su vez, pasa a ser un elemento clave del conjunto de instrumentos de coordinaci�n y ordenaci�n disponibles para la planificaci�n.
Por tanto, los 'programas de ordenaci�n territorial' y los 'planes regionales' deben considerarse como instrumentos de informaci�n; es decir, deben dise�arse para que sean f�cilmente accesibles a los dem�s organismos de planificaci�n y de toma de decisiones (uso de im�genes en blanco y negro, mapas tem�ticos generales, representaci�n de datos en tablas y cuadros, registro catastral de datos).
3.2 Integraci�n/aplicaci�n de elementos de planificaci�n ecol�gica
En pa�ses que disponen de concepciones de ordenaci�n del espacio o en los cuales la planificaci�n regional ha alcanzado un nivel adecuado de consolidaci�n, la selecci�n de emplazamientos podr� llevarse a cabo primordialmente seg�n criterios funcionales (por ejemplo, dotaci�n de infraestructura b�sica, suelos urbanizables, accesibilidad de las instalaciones de abastecimiento y saneamiento, disponibilidad de materias primas y de mano de obra, etc.). Dichos criterios, sin embargo, deben ser aplicados conjuntamente con criterios de exclusi�n o prohibici�n para cada tipo de proyecto (por ejemplo, prohibici�n de actividades determinadas en zonas de inundaciones, junto a barrios residenciales, etc.) y la definici�n de 'zonas22) prohibidas' para intervenciones con efectos ambientales importantes.23) La delimitaci�n de �stas se llevar� a cabo seg�n criterios de protecci�n y seg�n la carga ambiental (sensibilidad de los recursos naturales y de los actuales modelos de uso). Deben declararse categ�ricamente como 'zonas prohibidas' las zonas protegidas de importancia nacional e internacional con funciones de preservaci�n de especies y h�bitats. Adem�s, deben declararse como tales los parques nacionales, los espacios naturales protegidos y otras zonas que merecen o est�n en v�as de ser incluidas en estas categor�as o en categor�as similares.
22) V�anse al respecto las listas de verificaci�n (sectoriales) propuestas en los diversos lineamientos ambientales que se rese�an en la bibliograf�a (ADB 1987, ADB 1988a y 1988b, MORGAN/NG 1990, BANCO MUNDIAL 1988).
23)V�ase ADB 1989: Ecologically Sensitive Areas.
Pueden definirse como 'zonas prohibidas' las siguientes �reas:
- �reas protegidas reservadas para usos espec�ficos del entorno natural (zonas de protecci�n de aguas -por ejemplo, captaci�n de agua potable-, zonas de recreaci�n cercanas a los asentamientos, etc.);
- zonas con funciones especiales de protecci�n, amortiguaci�n y regeneraci�n; por ejemplo,
- �reas de inundaci�n o de retenci�n de aguas que contribuyen a regular y a regenerar los recursos h�dricos;
- superficies que contribuyen a la protecci�n contra las inmisiones y a la regeneraci�n clim�tica (especialmente en el �mbito urbano);
- zonas en las que la cubierta vegetal cumple una funci�n protectora del clima, contra las inmisiones y la erosi�n.- �reas con una fuerte carga ambiental, zonas que merecen protecci�n y zonas especialmente sensibles, como por ejemplo:
- zonas protegidas catalogadas en los planes de protecci�n ambiental (zonas de protecci�n del aire/zonas de alta contaminaci�n atmosf�rica), y zonas en las que se vienen aplicando normas relativas a la reducci�n de ruidos, la desconcentraci�n de fuentes emisoras de calor, la disposici�n de residuos y aguas residuales, etc.
- zonas altamente susceptibles a la erosi�n.
La representaci�n cartogr�fica de las 'zonas prohibidas' estar� encaminada a garantizar ciertos usos y funciones de protecci�n del r�gimen natural, excluyendo usos con posibles efectos negativos (prevenci�n de conflictos). La eficacia de este instrumento aumenta a la par con los poderes pol�ticos que se otorguen a la ordenaci�n global del territorio frente a los planes sectoriales.
3.3 Enfoques sectoriales y suprasectoriales
En pa�ses donde no se ha establecido a�n una ordenaci�n global del territorio o donde no se dispone de instrumentos eficaces para su aplicaci�n, conviene -por motivos pragm�ticos- aplicar una planificaci�n ecol�gica basada en la 'ecologizaci�n de los planes sectoriales', pudi�ndose promover igualmente los enfoques de planificaci�n integrados (por ejemplo, desarrollo rural integrado). Los planes sectoriales pueden contribuir al cumplimiento de objetivos ecol�gicos, debido especialmente a su capacidad de implementaci�n a nivel pol�tico. En este caso, ser� necesario elaborar bases y criterios para la 'ecologizaci�n de la planificaci�n sectorial', o bien ampliar la planificaci�n para incluir aspectos ambientales.24)
24)DOOLETTE/MAGRATH 1990 presentan un enfoque de este tipo aplicado a la gesti�n de recursos h�dricos, el cual puede tomarse como ejemplo.
1 Excluimos la utilizaci�n de la energ�a nuclear de las siguientes consideraciones, por un lado porque su impacto ambiental sigue siendo un tema controvertido en los pa�ses industrializados y no es posible hacer una evaluaci�n definitiva (especialmente a causa de los problemas que plantea el almacenamiento final de los residuos radioactivos) y, por otro, porque su utilizaci�n o consideraci�n se restringe �nicamente a algunos pa�ses en v�as de industrializaci�n (debido sobre todo a las elevadas exigencias en cuanto a explotaci�n y a que las inversiones exigen una cantidad considerable de medios financieros.
Adem�s, podr�n elaborarse criterios para un aprovechamiento sostenible adaptado al lugar, los cuales podr�n integrarse posteriormente en los objetivos de los planes sectoriales. Tales criterios estar�n destinados a limitar la intensidad de la utilizaci�n.
El problema principal en este contexto consiste en determinar la 'tolerancia ecol�gica' de un emplazamiento determinado, a partir de la cual se producen s�ntomas de degradaci�n y da�os ecol�gicos. En vista de que estos s�ntomas son causados generalmente por la explotaci�n agr�cola o ganadera de superficies inadecuadas, el primer paso de la planificaci�n ser� formular criterios aplicables al ecosistema, destinados a identificar tales superficies y prohibir la explotaci�n agr�cola y ganadera en ellas. Al determinar el potencial productivo de un sistema natural, el 'grado de aprovechamiento admisible' se mide en t�rminos de mantener indefinidamente la capacidad de regeneraci�n cuantitativa y cualitativa del mismo. A fin de asegurar el suministro de alimentos, podr�n proponerse, en caso dado, formas de aprovechamiento alternativas (por ejemplo, explotaci�n agroforestal). Existen ya diversos enfoques de 'ecodesarrollo', especialmente sistemas de agricultura y silvicultura adaptadas al lugar, a los cuales se puede recurrir en este contexto. Tambi�n se puede promover el uso de tecnolog�as apropiadas.
La elaboraci�n de propuestas de actividades y de requisitos para el nivel sectorial no puede llevarse a cabo a menos que exista ya un conjunto de objetivos transectoriales para el desarrollo ecol�gico del territorio en su totalidad. Dichos objetivos podr�n tomarse entonces como norma para medir y evaluar los objetivos de la planificaci�n sectorial (control normativo).
La introducci�n a posteriori de restricciones y estipulaciones de uso se considera como un instrumento poco efectivo para influir en la planificaci�n sectorial, puesto que no garantiza el control del cumplimiento ni la imposici�n de sanciones en caso de infracci�n.
Los enfoques de planificaci�n integrados, especialmente los de desarrollo rural, generan efectos positivos desde el punto de vista ecol�gico, pues exigen coordinaci�n y ayudan a armonizar los objetivos de desarrollo y las medidas previstas en la planificaci�n de los distintos sectores (agricultura, silvicultura y gesti�n de recursos h�dricos). Sin embargo, en la mayor�a de los enfoques, la gran complejidad de las actividades de coordinaci�n limita los objetivos de desarrollo alcanzables.
El desarrollo socioecon�mico de un pa�s depende del aprovechamiento pleno de sus recursos. La 'tolerancia ecol�gica' se ve superada cuando la explotaci�n excesiva y la emisi�n incontrolada de sustancias contaminantes producen una degradaci�n irreversible de los ecosistemas. Las consecuencias son: reducci�n de la productividad, contaminaci�n de los recursos alimentarios b�sicos y peligros inmediatos para la salud humana. En el marco de la ordenaci�n global del territorio debe procurarse atenuar esta situaci�n, aprovechando los instrumentos disponibles para crear condiciones globales propicias en los �mbitos socioecon�mico y ecol�gico. Desde el punto de vista ecol�gico, esto es posible mediante:
- presentaci�n de concepciones que promuevan la evoluci�n de un esquema de aprovechamiento ecol�gicamente aceptable, en el que se tengan en cuenta la sensibilidad y las necesidades de protecci�n de los ecosistemas;
- elaboraci�n de concepciones de saneamiento encaminadas a mejorar la calidad ambiental en zonas altamente contaminadas;
- presentaci�n de concepciones de protecci�n y recuperaci�n destinadas a evitar el aumento de las cargas ambientales y a restablecer la capacidad de rendimiento de los recursos naturales;
- elaboraci�n y difusi�n de bases de datos ambientales, como recurso imprescindible para la integraci�n de intereses ecol�gicos en la planificaci�n.
A continuaci�n se presenta un resumen de los principios rectores de una ordenaci�n global del territorio seg�n principios ecol�gicos:
(1) Cualquier intento de transferir un enfoque de desarrollo de un pa�s a otro debe cuestionarse. Las concepciones de ordenaci�n del espacio y de planificaci�n regional, al igual que los instrumentos y m�todos de implementaci�n, deben adaptarse a los problemas locales y a la capacidad de ejecuci�n disponible localmente (dimensiones y medios apropiados).
(2) Vista como proceso, la ordenaci�n del espacio requiere garant�as de estabilidad a largo plazo (apoyo sostenido y condiciones b�sicas estables).
(3) A fin de prevenir el deterioro ambiental, es necesario incorporar los aspectos ecol�gicos en una fase temprana de la planificaci�n. Por lo tanto, los esfuerzos iniciales muchas veces est�n dirigidos a la obtenci�n y presentaci�n de datos pertinentes. La asignaci�n de usos no debe crear nuevas cargas. En lugar de separar claramente las funciones de una zona, conviene buscar la manera de combinarlas, observando siempre las correspondientes restricciones de uso, as� como los niveles de concentraci�n (emisi�n) m�xima admisible. Al desarrollar los objetivos y las actividades, debe ponerse un mayor �nfasis en la prevenci�n del deterioro ambiental.
(4) La planificaci�n ecol�gica intenta conservar la capacidad de rendimiento de los ecosistemas y garantizar el aprovechamiento sostenido de los recursos naturales. Este objetivo debe incorporarse tanto en la planificaci�n global como en la planificaci�n sectorial.
En vista de las restricciones que afronta la ordenaci�n territorial en muchos pa�ses, el objetivo primordial en muchos casos consiste en crear o mejorar las bases de implementaci�n, especialmente en materia de informaci�n, recursos humanos, instituciones y organizaci�n.