Table des mati�res
- Pr�c�dente
La mandioca qu� prioridades de investigaci�n para mejorar
la producci�n en relaci�n con transformaci�n y la
comercializaci�n?
J. P. Raffaillac
Las producciones nacionales de mandioca con relaci�n al n�mero de habitantes subrayan la importancia particular de esta planta de alimentaci�n b�sica en los pa�ses africanos que aseguran el 50% de a producci�n mundial. Las investigaciones sobre la producci�n de mandioca deben tomar en cuenta el conjunto de las ramficaciones para integrar ciertas particularidades de los objetivos de producci�n que var�an seg�n la mandioca sea un cultivo b�sico (el caso m�s frecuente) � un cultivo de renta para la alimentaci�n animal � la industria. Ante el doble juego de los a�os venideros: "producir m�s" y "disponer de un alimento m�s competitivo", la investigaci�n agron�mica se interesar� m�s en el aumento de la producci�n frente a la p�rdida de fertilidad de los suelos, al tiempo que la fertilizaci�n (esencialmente pot�sica) es con frecuencia poco compatible con procesos de transformaci�n y con la calidad final. Algunos ejemplos toma dos en resultados de investigaci�n agron�mica ilustran esta interdependencia entre los factores de producci�n y la transformaci�n o comercializaci�n de la mandioca.
La caracterizaci�n y la evaluaci�n de plantas a ra�ces,
y tub�rculos y de las bananas pl�tano.
V. Lebot
La agricultura de plantas de ra�ces y tub�rculos (Colocasia, Dioscorea, Ipomoea, Manihot, Xanthosoma spp....) y de bananos pl�tanos (Musa spp.) se apoya esencialmente en la multiplicaci�n vegetativa. La mayor�a de los cultivos, por tanto, no se benefician de recombinaciones gen�ticas proporcionadas por la sexualidad. Su potencia, de adaptaci�n es casi nulo con respecto a especies de multiplicaci�n sexual. Por consiguiente, los recursos gen�ticos son de gran valor y se deben conservar y proteger cuidadosamente. La caracterizaci�n y evaluaci�n de cultivos son etapas fundamentales en el proceso de mejora y desarrollo de estos cultivos. Una metodolog�a com�n a estas especies puede ser utilizada; procede por etapas sucesivas en la identificaci�n de morfotipos, zimotipos, quimiotipos, citotipos y genotipos. Tiende esencialmente a establecer concordancias � a revelar discordancias que son utilizadas para explicar la estructura de la variabilidad. Los resultados obtenidos por los ignamos, el toro, las bananas pl�tanos y e? kava son sucintamente expuestos y concuerdan para revelar que, teniendo en cuenta las dificultades con que se encuentra la mejora gen�tica de estas plantas, es urgente caracterizar y evaluar los recursos gen�ticos existentes ya que los cultivos de inter�s potencia� merecen ser seleccionados y multiplicados. El m�todo aqu� descrito es, en nuestra opini�n, el �nico que permite avances r�pidos en la materia.
La producci�n de ignamos en una aldea bariba del Benin
septentrional
R. Dumont
Se ha realizado un estudio en diecis�is explotaciones, de las cuales doce practican cultivos a tracci�n animal. En todos los casos la agricultura del ignamo se basa en un 95% en la especie D. Cayenensis rotundata y en el interior de �sta, cuatro variedades precoces de dos cosechas aseguran la mayor parte de la producci�n. Las obligaciones culturales y la soluci�n aportada al problema de la siembra var�an en funci�n de la importancia del factor de la variedad. Los cultivos a tracci�n animal no determinan una p�rdida de importancia del ignamo en la agricultura y la producci�n de algod�n parece sacar provecho del ignamo.
Identificaci�n de los factores que favorecen la aparici�n
de una putrefacci�n inhabitual en los talos y ra�ces de la
mandioca en Togo. Las pr�cticas culturales en acusaci�n.
B. Boher, A. Ptcholo y B. Tchabana
Un estudio fitopatol�gico ha confirmado la importancia econ�mica de una putrefacci�n de los tallos y de las ra�ces de la mandioca en la zona de la llanura de Danyi en el sudoeste de Togo. El agente causa� ha sido caracterizado, se trata del champi��n Lasiodiplod�a theobromae. Aunque este par�sito, de gran n�mero de hu�spedes, ya hab�a sido observado en la mandioca, nunca se le hab�a atribuido unos da�os de una magnitud comparable a los que afectan a la planta en esta tierra de Togo. Los estudios en condiciones controladas y sobre el terreno han revelado que la incidencia de la enfermedad estaba unida a la sensibilidad de las variedades cultivadas en la llanura, as� como a la pr�ctica de una larga conservaci�n de esquejes que favorece la producci�n de un inoculum importante. la mayor�a de las veces, las variedades comprobadas en la colecci�n de Togo han demostrado ser resistentes a esta putrefacci�n. Estos resultados permiten considerar el reducir r�pidamente la incidencia de la enfermedad combinando una mejor�a de las pr�cticas culturales con el uso de variedades resistentes y adaptadas al agro-ecosistema de la llanura de Danyi.
La lucha contra la cochinilla de la mandioca en Africa
P. A. Calatayud B. Le R�
Va mandioca, cultivo alimenticio de base de cerca de 500 millones de habitantes sufre desde hace poco el ataque de la cochinilla farinosa Pheracoccus manihoti. Este insecto, olig�fago, se reproduce por Partenog�nesis thelytoque y se alimenta de la savia elaborada por la mandioca. La lucha biol�gica y variada, en particular la introducci�n en �frica de un himer�ptero endopar�sito Epidinocars�s lopzi, permiten disminuir puntualmente los da�os.
Caracterizaci�n de la agro-industria de producci�n de
almid�n agrio de mandioca en el departamento del Cauca,
Colombia.
V. Gottret, G. Henry, D. Dufour
La agroindustria de producci�n a peque�a escala de almid�n agrio del valle del Cauca abarca la concentraci�n m�s importante de productores de almid�n agrio, cuyo rendimiento de dicho producto es el m�s elevado de Colombia. El estudio de este art�culo tiene como objetivos inmediatos el de describir la industria y el de caracterizar sus principales aspectos t�cnico' y socioecon�micos. De igual modo tiende a evaluar la adopci�n y el impacto de una tecnolog�a y, a la vista de esta evaluaci�n, establecer un programa de investigaci�n y de desarrollo futuros implicando a todos los niveles de este sector de mercado.
Los niveles de tecnolog�a est�n estrechamente un dos al tama�o de la explotaci�n, a la producci�n del producto y a la distancia que separa la explotaci�n de la carretera principal. Los peque�os productores, m�s alejados de la carretera y a mayor altitud en las monta�as, han presentado los niveles m�s bajos de utilizaci�n de la tecnolog�a de rendimiento, de eficacia, de utilizaci�n de cr�ditos y de asistencia t�cnica. Entre los cinco niveles de tecnolog�a designados y observados entre estos productores, los dos niveles m�s bajos han demostrado la vuelta a inversiones negativas. En lo relativo a la adopci�n de tecnolog�a, la industria en general es din�mica, ya que las m�s peque�as explotaciones con un d�bil nivel tecnol�gico son sustituidas por unidades de alta tecnolog�a m�s grandes.
Estudio previo a la concepci�n de un equipamiento de
extracci�n de almid�n de Canna edulis en Colombie
S. Degr�s. H. Garcia Bernal
Las propiedades funcionales del almid�n de Canna edulis permiten utilizaciones particulares apreciadas por los ]dores (galletas, pastas frescas... pero el problema de su extracci�n limita la producci�n. El estudio estructura� de las t�cnicas permite identificar los inconvenientes unidos a la extracci�n del almid�n en Colombia y definir un equipamiento de primera prioridad para los agricultores-productores.
Importancia de la utilizaci�n de ra�ces, tub�rculos y
bananas de cocinar en alimentaci�n humana en el mundo.
S.Tr�che
Las ra�ces, tub�rculos y bananas de cocinar (RTB) solo
constituyen el 5,4% de la disponibilidad energ�tica alimentar�a
total a escala mundial, pero, teniendo en cuenta su desigual
reparto, su importancia en ciertas regiones del mundo
puede ser considerable. Tres especies (patata, mandioca y patata
dulce) representan el 86% de la energ�a alimentaria disponible a
partir del conjunto de los RTB, pero otras especes (pl�tano,
ignamos especies secundarias) tambi�n puenden ser la fuente
energ�tica principal de cientos pa�ses. Los pa�ses en los que
las cantidades de RTB disponibles para la alimentaci�n humana
son lo suficientemente importantes como para corresponder a un
juego econ�mico notable raramente coinciden con los pa�ses en
los que constituyen la principal fuente energ�tica de los
reg�menes alimenticios. La orientaci�n ay que dar a las
investigaciones relativas a la utilizaci�n de los RTB no debe
ignorar los estudios necesarios a la adaptaci�n de sus circuitos
de transformaci�n y comercializaci�n, a las evoluciones de los
modos de vida y las preferencias alimenticias en los pa�ses
donde constituyen fuentes indispensables para la seguridad
alimenticio.