Indice
- Precedente - Siguiente
Considerando al sistema de seca-aireaci�n de gran importancia, se ha cre�do necesario dedicarle un capitulo completo en esta obra. Adem�s, si bien existen algunas publicaciones sobre seca-aireaci�n en Estados Unidos y otros paises, en ellas no se encuentra una detallada descripci�n de sus caracter�sticas y de las ventajas y problemas que su aplicaci�n puede originar.
Por otro lado se pretende adaptarlo a las condiciones propias en que se desenvuelven los centros de acopio y almacenamiento de Argentina.
El m�todo de seca-aireaci�n de granos fue creado en Estados Unidos en la d�cada del 60. Se lo denomin� en ingl�s "Dryeration" como una combinaci�n de las palabras "dry" (secar) y "aeration" (aireaci�n). Su creador fue George Foster, profesor del Departamento de Ingenier�a Agr�cola de la Universidad de Purdue, en Lafayette, Indiana.
La denominaci�n "seca-aireaci�n" fue adoptada por la mayor�a de los pa�ses integrantes de la Red Latinoamericana de Cooperaci�n T�cnica en Postcosecha de Granos, que auspicia la FAO.
Las investigaciones que llevaron al desarrollo de este m�todo, nacieron de la necesidad de reducir el deterioro que sufr�a el grano de ma�z en Estados Unidos, debido a que se hab�a difundido el uso de cosechadoras automotrices que permit�an la recolecci�n del grano con elevados contenidos de humedad, procedimiento que hac�a necesario el empleo del secado artificial.
El da�o que experimentaba el grano ocasionaba quejas por parte de los industriales y exportadores, que manifestaban su preocupaci�n por la gran fragilidad del mail y su mediocre calidad para las industrias del almid�n, alimentos para humanos y otros usos.
Al poner a punto el procedimiento, Foster, junto a otros investigadores como B.A. McKenzie y R.A. Thompson, descubri� que permit�a un aumento importante de la capacidad de los equipos de secado y reduc�a los gestos de energ�a. Todos esos factores han contribuido a la difusi�n que ha alcanzado este m�todo de secado.
La difusi�n en el pa�s de origen ha sido amplia y ha tenido aceptaci�n particularmente entre muchos productores, que han adoptado algunas variantes, como el llamado secado combinado, ya explicado. Foster menciona que el m�todo fue aceptado tambi�n ampliamente por empresas exportadoras de granos, porque la mercader�a deb�a ser movida continuamente, lo que produc�a elevados porcentajes de rotura y evidente deterioro de la calidad.
Francia es otro pa�s en donde ha alcanzado gran divulgaci�n, debido a que el ma�z es cosechado con altos porcentajes de humedad (35 a 40%), lo que ocasiona grandes costos para su secado con el m�todo cl�sico o convencional, pudi�ndose deteriorar seriamente la calidad del producto. Suscit� mucho inter�s a partir del a�o 1973, cuando apareci� la crisis del petr�leo. Seg�n Lasseran (1977) en Francia, entre el 20 y el 25% de la cosecha de ma�z se seca con este procedimiento, al cual lo llaman "refroidissement lent diff�r�" (enfriamiento lento diferido).
En Argentina los primeros ensayos se conocieron hacia 1967, pero por falta de experiencia en su manejo se presentaron diversos problemas que motivaron el abandono de la t�cnica. Posteriormente alrededor de 1973 se comenzaron a instalar nuevas plantas con seca-aeraci�n y en la actualidad existe un renovado inter�s por parte de los acopladores y centros de almacenaroientos. En 1984, se calcula que una treintena de plantas de acopio lo estaban aplicando y que exist�an muchas m�s, interesadas en adaptarlo.
Seca-aireaci�n de granos es un m�todo de secado que consiste en detener el proceso en la secadora cuando el grano ha bagado su humedad a 16-18% y pasarlo entonces caliente a silos especiales donde se le deja reposar unas horas; en esos mismos silos se concluye el secado y enfriamiento, mediante el pasaje de aire a temperatura ambiente utilizando equipos de aireaci�n debidamente dise�ados.
La Figura 66 proporciona una idea m�s clara del proceso. Como se indica, el grano h�medo de ma�z se recibe en la secadora desde los silos respectivos y se calienta a las temperaturas corrientemente usadas hasta obtener el porcentaje de humedad indicado (16-18%). Como la secadora no tiene que enfriar el grano (pues se ha eliminado previamente el per�odo de enfriado en la m�quina), se puede utilizar totalmente su volumen en solo calentar y secar, y de esa manera, aumentar su capacidad en buena proporci�n. La secadora trabaja entonces en "todo calor", como se dice corrientemente.
Figura 66. Proceso esquem�tico de la seca-aireaci�n.
El grano caliente es extra�do de la secadora y sin enfriarlo, transferido a un silo de enfriamiento provisto de equipo de aireaci�n. En �ste permanece el ma�z unas pocas horas (entre 4 y 6) en reposo; luego se pone en funcionamiento el equipo de aireaci�n para que se enfr�e y pierda de 1% a 3% m�s de humedad antes de ser llevado seco y fr�o, a los silos de almacenaje definitivo. Mientras tanto se sigue llenando el silo con grano caliente.
En el silo de enfriamiento, los lotes de grano que est�n calientes se acumulan durante el d�a y se mantienen unas horas para su templado. La aireaci�n se demora hasta que el silo est� lleno o por la mitad o menos a�n, dependiendo de la capacidad del sistema de aireaci�n y se realiza generalmente durante un periodo de 8 a 12 horas.
La temperatura que tiene el grano calienta el aire que ingresa, disminuyendo su humedad relativa, con lo que adquiere una buena capacidad de secado. En esta forma el grano termina de reducir su humedad a 13-15%. Esta tambi�n es una de las razones por las cuales se aumenta el rendimiento del proceso, que puede llegar a ser en total, un 100% mayor que el del secado convencional.
Una descripci�n completa del proceso se encuentra en el trabajo preparado por McKenzie, Foster, Noyes y Thompson (s.f.), que se aconseja consultar. Si se quisiera profundizar sobre los aspectos te�ricos y f�sico-matem�ticos del terna, se recomienda el trabajo de Neves, Fortes, Moreira y Pinheiro Filho (1983).
a) Eficiencia
En la Figura 67 se expresa la relaci�n entre la humedad del grano de mm y el tiempo de secado. Se observa que en una partida de grano con humedad del 24%, las tres cuartas partes del secado ocurren durante la primera mitad del tiempo de su permanencia dentro de la secadora, hasta llegar a un contenido de humedad del 16,5% aproximadamente y que el resto, hasta un 14%, es extra�do en la otra mitad. Significa que por ejemplo, en la primera hora de secado el grano perdi� casi ocho puntos de humedad y en la otra hora s�lo 2,5 puntos. Esto es debido a que la eliminaci�n de la humedad es m�s dif�cil en los �ltimos tramos, porque est� retenida con mayor fuerza por la masa del grano.
Figura 67. R�gimen y tiempo de secado
Si se pudiera evitar esta �ltima parte del secado, ya sea DO haci�ndolo o efectu�ndolo por medio de alg�n otro procedimiento que requiera poca energ�a, se podr�a reducir significativamente el tiempo que el grano necesita permanecer en la secadora, con el consiguiente aumento del rendimiento de esta �ltima y una reducci�n del consumo de combustible. Esto es realmente lo que se hace con el sistema de seca-aireaci�n.
La ventaja energ�tica de detener el secado a 16-18% de humedad se nota mejor en la Figura 68 (Marsans, 1984), en donde se puede observar c�mo la eficiencia del secado, medida en la cantidad de kilocalor�as necesarias para evaporar 1 kg de agua, es mucho m�s alta al principio del proceso de secado que al final del mismo.
Figura 68. Eficiencia de secado
En efecto, la gr�fica indica que para granos con un 30% de humedad, s�lo se requieren unas 500 a 600 kcal por kg de agua, mientras que cuando esa humedad ha llegado al 15% las necesidades energ�ticas aumentan y pueden acercarse a 700 kcal por kg de agua. Es decir, al principio del secado el consumo de combustible, que es el encargado de suministrar las kcal necesarias, es menor proporcionalmente que hacia el final del proceso.
Entonces ratifica el ahorro de energ�a que presenta el m�todo de seca-aireaci�n en relaci�n al sistema convencional o cl�sico de secado de los granos.
Los consumos expresados en kcal/kg se han obtenido de ensayos de laboratorio, pero en una secadora real en trabajo, por distintas p�rdidas de calor que se producen durante el proceso, el consumo de kcal por kg de agua evaporada se duplica f�cilmente (ver Cap�tulo III).
Pero desde el punto de vista t�rmico, la gran ventaja del sistema consiste en aprovechar la buena temperatura que tiene el grano al salir de la secadora; en el sistema convencional, en el per�odo de enfriamiento, el aire, fuertemente impulsado, arroja al exterior gran parte de ese calor sensible acumulado en el grano.
Recu�rdese que en el Cap�tulo III se expresaba que las p�rdidas por calentamiento del grano durante el secado se calculaban en unas 70-80 kcal/kg. Ahora este calor sensible es parcialmente recuperado como energ�a de evaporaci�n durante el enfriamiento en silo.
b) Mayor capacidad de secado
El aumento de la capacidad de secado en seca-aireaci�n proviene de una combinaci�n de factores que son: 1) eliminaci�n del enfriamiento en la secadora, lo que aumenta la c�mara de calentamiento, gan�ndose entonces un 50% de volumen (para nuestras secadoras); 2) menos humedad removida en la secadora; 3) empleo de mayores temperaturas del aire de secado (10 a 20�C m�s); 4) una mayor eficiencia durante el enfriamiento pues se aprovecha el propio calor de los granos para que el aire natural se caliente y extraiga humedad y calor de los mismos.
El aire que ha atravesado los granos en el silo, est� saturado de humedad y a una temperatura igual a la del grano caliente. Para conseguir una condici�n similar del aire en un sistema de secado en un silo con tal espesor del grano fr�o, el aire deber�a entrar al grano a casi 260�C. Esto significa, dice Foster: "que la capacidad de acumular humedad del aire es aumentada en la misma forma que si fuera calentada a 260�C.
Con seca-aireaci�n no es dif�cil conseguir un aumento de la capacidad de secado del 60%, existiendo muchos casos en que pueda llegar al 100%, siempre que se hagan ciertas modificaciones que se indican m�s adelante.
El hecho que las secadoras argentinas tengan en su mayor�a 1/3 de enfriamiento contra 2/3 de calor, conduce, -como se dijo- a un aumento del 50% de la capacidad "todo calor" de la m�quina.
Esto contrasta con casi todas las secadoras, las francesas en particular, en las cuales la zona de enfriamiento suele tener solamente 1/10 del total de la m�quina. De todo esto se deduce que nuestros equipos tienen una gran ventaja en cuanto a la ganancia de capacidad en este aspecto, lo que demuestra la conveniencia de adoptar seca-aireaci�n.
Hay que preguntarse porqu� las secadoras francesas tienen tao escasa zona de enfriamiento. La primera respuesta que surge es que en Francia, en la �poca de cosecha de ma�z, la temperatura exterior es muy baja, muchos d�as bajo cero, por lo cual no se requiere mucho tiempo de enfriamiento.
Esto es una buena raz�n, pero sin embargo, en otros paises tan fr�os o m�s fr�os que Francia, como Estados Unidos, la zona de enfriamiento en promedio es bastante mayor, 25% m�s del total del volumen.
La verdadera causa puede estar en la humedad inicial del grano que ingresa a la secadora. En Francia es com�n secar ma�z con 35% de humedad y a veces 40%.
En estas condiciones la evaporaci�n de humedad es muy elevada, fen�meno que requiere, como es sabido, una gran absorci�n de calor. Este calor, entonces, se acumula muy poco en el grano, que se mantiene m�s fresco que aquel que ingresa con menor humedad. De aqu�, cuando el grano llega al final de la c�mara de secado no se encuentra muy caliente, no necesitando de esta forma un enfriamiento intenso.
Esta opini�n es coincidente con los comentarios del Cap�tulo IV-6, donde se hace menci�n a experiencias llevadas a cabo por Giner (1990).
Pero las secadoras francesas tienen otras caracter�sticas que compensan aquella desventaja. La base de comercializaci�n del ma�z en aquel pa�s es de 15,5% de contenido de humedad, situaci�n que les permite extraer el ma�z de la secadora "todo calor" con 18% y por ende tener un mejor comportamiento en los silos de enfriamiento.
c) Mantenimiento de la calidad del grano
Es conocido el hecho de que muchos cuerpos que son calentados a altas temperaturas y luego enfriados bruscamente, est�n expuestos a elevadas tensiones internas que producen roturas o fisuras en su masa. Esta situaci�n es la que sucede con los granos en la secadora convencional: est�n sometidos a altas temperaturas en la torre o secci�n de calentamiento y luego sufren las bajas temperaturas del aire en la secci�n de enfriamiento; por consiguiente, se fisuran y luego se rompen en buena proporci�n.
En el sistema de seca-aireaci�n, el enfriamiento no se realiza en la secadora sino en un silo separado y luego que el grano ha sufrido un per�odo de reposo. Adem�s, el enfriamiento es mucho m�s lento. Entonces, las tensiones se reducen considerablemente, la calidad del grano se altera poco y el porcentaje de quebrados posterior, es reducido. Por ende la producci�n de polvo tan com�n en el secado convencional, disminuye en buena medida, de manera que las mermas son menores.
Por otra parte debe mencionarse que cuando hay una evaporaci�n intensa de humedad, como sucede en seca-aireaci�n, la temperatura a que llega el grano no suele superar los 60�C, porque la evaporaci�n del agua absorbe el calor. Esta temperatura no altera pr�cticamente la calidad de los granos.
Por el contrario, en el secado convencional, cuando el grano se encuentra ya al final del proceso en la secadora, la temperatura que adquiere el grano puede ser mayor, hecho que produce un deterioro importante. Este da�o se manifiesta luego en la decoloraci�n y reducci�n del brillo en el caso del ma�z (aparte del fisurado mencionado antes), una reducci�n considerable en el rendimiento industrial (almid�n, aceite, aricares, etc.) y una p�rdida de valor nutritivo (AIANBA, 1975).
Con respecto al trigo, tales temperaturas en el secado convencional ocasionan graves problemas a la industria molinera y panadera (AIANBA, 1983).
En el caso de la soja, si bien las altas temperaturas no afectan mayormente el rendimiento industrial, causan un sobresecado que origina importantes p�rdidas de peso y da�o mec�nico (Figuras 69 y 70).
En el secado convencional, la mejor forma de evitar la alteraci�n de la calidad del grano, consiste en reducir la temperatura del aire de secado, de manera tal que el grano no alcance a superar los 60�C al final del proceso. Esta pr�ctica trae aparejada la necesidad de hacer varias pasadas del grano por la secadora, lo que produce una reducci�n importante de la capacidad de secado de la maquina.
Surge, entonces, la evidencia que calidad de grano y rendimiento de la secadora son dos factores contrapuestos en el secado. Si se quiere reducir el deterioro al grano, hay que reducir la temperatura, lo que da lugar a la disminuci�n de la capacidad de secado. Viceversa, si se pretende un mayor rendimiento, se debe aumentar la temperatura, situaci�n que afecta la calidad del grano.
En los per�odos de mayor actividad de la cosecha, en las plantas de acoplo se acumulan los camiones y acoplados transportando grano h�medo del campo y esas partidas no pueden esperar mucho tiempo para ser secadas. Ante tal urgencia una soluci�n no recomendada, pero practicada, consiste en aumentar las temperaturas de secado para acelerar los procesos; por consiguiente los granos se deterioran.
Todo esto acumula presiones en las plantas de acopio de granos que los obliga aumentar de cualquier forma la capacidad de sus equipos de secado.
Seca-aireaci�n tiene la ventaja que permite aumentar esa capacidad sin la calidad y superar entonces esa antinomia entre los dos factores. Estas razones son las que impulsan a favorecer su difusi�n entre los usuarios.
La aplicaci�n de seca-aireaci�n puede hacerse de dos modos. El primero se refiere a plantas de acoplo que se van a construir, las cuales ya se proyectan e instalan con la infraestructura propia del sistema. La otra alude a plantas de acopio ya existentes, con secado convencional, que es el caso m�s frecuente. Esta �ltima alternativa exige diversas modificaciones e inversiones en los equipos que se tienen, que se pasan a describir (Figura 71).
En las secadoras de flujo continuo tipo torre se puede suprimir la parte de enfriamiento pues como se dijo, el enfriamiento se realiza en un silo aparte. Para ello en la mayor�a de las secadoras basta eliminar la separaci�n entre las partes calientes y fr�as.
En muchas m�quinas modernas esta modificaci�n se efect�a con facilidad pues ya vienen preparadas para esta operaci�n; la t�cnica var�a de acuerdo al dise�o de cada secadora.
Sin embargo, en algunos casos no es aconsejable eliminar la separaci�n entre las partes caliente y fr�a de la m�quina, si es que se consigue una fuente de calor para la c�mara de enfriado, que puede ser un quemador extra en la misma o una conexi�n o conducto que provenga de la entrada de aire caliente.
Con este procedimiento se puede trabajar con dos zonas de secado, modulando las temperaturas de acuerdo a lo recomendado en el Cap�tulo V - 6.
Figura 71. Modificaciones o aspectos a ser tenidas en cuenta
La secadora de la Figura 37 del Capitulo V constituye un dise�o f�cil de transformarla en "todo calor". Basta para ello eliminar la separaci�n entre las secciones 4 y 5, si fuera suficiente la generaci�n de calor de los quemadores existentes. En caso que no lo fuera, se puede agregar un quemador extra al ventilador inferior, sin necesidad entonces de eliminar la separaci�n entre las secciones mencionadas.
En muchas secadoras, al aumentar el volumen de aire caliente, hay que aumentar tambi�n la generaci�n de calor para que la temperatura del aire no se reduzca.
El generador de aire caliente debe poseer una reserva de potencia t�rmica para mantener una temperatura adecuada del aire, pues en caso contrario, �sta puede caer en forma apreciable y perder eficiencia la m�quina. Esa mayor generaci�n de calor puede conseguirse modificando o cambiando los inyectores (picos) del quemador, pero este trabajo puede ser perjudicial para la duraci�n de todo el dispositivo y peligroso por razones de seguridad, por lo que conviene asesorarse adecuadamente con el fabricante de la secadora o del quemador.
La soluci�n m�s racional es agregar un quemador extra al ventilador de aire fr�o, que se encargar� de calentar a la temperatura correcta el volumen de aire fr�o. El agregar este quemador extra simplifica adem�s cambiar la secadora de seca-aireaci�n a operaci�n convencional y viceversa, pues no se necesita siempre eliminar la separaci�n entre las partes fr�a y caliente.
Algunas secadoras actuales ya traen incorporado un quemador en la c�mara de enfriado, que puede mantenerse apagado para trabajar convencionalmente.
En algunos tipos de secadora es posible unir los plenums o salidas de aire de ambos ventiladores con alguna conexi�n de suficiente tama�o, de manera que parte del aire caliente generado pueda ser derivado hacia el ventilador de aire fr�o. Para ello la secadora deber� contar tambi�n con la suficiente reserva de potencia t�rmica.
Otra soluci�n empleada es aumentar el caudal del aire impulsado por los ventiladores, ya sea agregando, por ejemplo, un ventilador adicional, trabajando quiz�s en aspiraci�n, o aumentando el n�mero de revoluciones de los ventiladores, si ello fuera factible.
Si estas modificaciones significan un aumento de la capacidad de la secadora, hay que tener en cuenta que la capacidad de descarga original de la m�quina est� en concordancia con dicho aumento, lo que a veces puede no suceder. La mayor velocidad de descarga se necesita para igualar la mayor velocidad del grano en la secadora.
Las secadoras continuas con un solo ventilador para el aire caliente y el aire fr�o son m�s dif�ciles de convertir.
Estas secadoras se adaptan muy bien para seca-aireaci�n, pues directamente se suprime el tiempo de enfriamiento en la secadora. Para dejar el grano con 16 o 18% de humedad, s�lo es necesario acortar el tiempo de calentamiento. No se necesita hacer modificaciones en la secadora. En ellas se puede doblar con facilidad su capacidad de secado.
Son apropiadas para peque�os productores porque suelen tener menores capacidades.
La noria (elevador de granos de cangilones) encargada de transportar el grano caliente y h�medo al silo de enfriamiento debe tener una capacidad por hora alrededor del doble de la capacidad original de la secadora, para mover r�pidamente el grano y evitar que se enfrie durante el recorrido. Lo mismo puede decirse de otros tipos de transportadores y dem�s equipo, que deben adecuarse a esa capacidad extra que se gana con este sistema.
Para trabajar en forma continua las 24 horas del d�a y con varios silos por secadora, hay que tener presente que se requieren tres norias: una para alimentar la secadora, otra para llenar los silos de enfriamiento y una tercera para llevar el grano de estos �ltimos al almacenaje definitivo, o para su despacho.
En el caso de utilizar un silo o varios, para guardar ma�z h�medo hasta que pueda ser secado, es posible que se precise otra noria para llenarlos.
En algunas circunstancias, en plantas o bodegas de menor envergadura, las norias pueden ser reemplazadas por otros sistemas de transporte (tornillos, cintas transportadoras, roscas, etc.).
En la Figura 72 se muestra un esquema de una planta de acopio con secaaireaci�n para un proceso continuo de secado durante las 24 horas del d�a y con cuatro silos de enfriamiento.
Este esquema solo incluye las instalaciones imprescindibles para un proceso como el indicado, pero no debe considerarse como un proyecto de dise�o.
Si se emplean transportadores de tornillo, hay que tener presente que su capacidad se reduce tambi�n cuando se mueve grano h�medo y caliente, en comparaci�n con grano seco y fr�o. Asimismo debe recordarse que los �ngulos de los tubos de bajada deber�n tener como m�nimo 45� para asegurar una corriente r�pida. Se recomienda igualmente que se consulte al fabricante de la secadora sobre las modificaciones a realizar. Adem�s de estas modificaciones, existen otras que deben efectuarse en los silos de enfriamiento, que se se�alan m�s adelante.
Otro equipo que puede causar un cuello de botella cuando se aumenta mucho la capacidad de secado es la limpiadora o clasificadora, la que tendr� que ser cambiada o modificada para adaptarla a la nueva situaci�n.
Figura 72. Esquema de una planta de acopio con seca-aireaci�n y proceso continuo las 24 horas.
Junto con la secadora, es un elemento fundamental en seca aireaci�n. Gran parte del �xito de este m�todo reside en un correcto dise�o de este silo, con el fin de que el proceso dure el tiempo suficiente para tratar adecuadamente el grano y no se demore excesivamente el trabajo de la planta de acopio.
En esta publicaci�n se dan los principios primordiales que deben tenerse en cuenta para el buen funcionamiento de los silos de enfriamiento y algunos detalles importantes te su construcci�n, pero el dise�o final del silo debe estar a cargo de profesionales especializados, ya que el mismo exige una serie de c�lculos espec�ficos como toda obra de ingenier�a de este tipo.
Como la aireaci�n es el principal componente de este silo, hay que manifestar en primer lugar que su dise�o debe ser tal que toda la masa del grano se encuentre ventilada, para que DO queden lugares sin ventilar en donde puedan producirse focos de deterioro.
En Estados Unidos se utilizan mucho los silos de fondo plano perforado porque la aireaci�n resulta mas pareja, sin embargo tienen el problema de la dificultad de su descarga que es m�s lenta, o resulta m�s costosa la inversi�n porque necesitan descargadores y barredores de tornillo sinf�n (Figura 73).
Figura 73. Silo de fondo plano
Los silos de fondo plano suelen tener una boca central de descarga, y un procedimiento simple de vaciado para dejar que se forme un cono del mismo grano, por donde fluir� el resto del material. Algunos cerealistas consiguen este efecto llenando primero el fondo del silo con grano seco, limpio y en buen estado, y luego descargando para que se forme el cono. Entonces, puede ser llenado con grano caliente y h�medo de la secadora. Para silos de menos de 9 m de altura el cono puede reducir la capacidad del silo entre 15 y 20%.
Los silos con fondo de tolva canica son tambi�n apropiados, pero se requiere equiparlos con un eficiente sistema de aireaci�n a base de tubos perforados. Estos silos tienen la ventaja de su gran rapidez de descarga, factor muy importante en seca-aireaci�n.
Como de estos silos surge una gran cantidad de vapor, es conveniente que no se encuentren cercanos a silos de almacenamiento de la misma planta, o si no aislados de ellos por tabiques o paredes.
Los franceses han proyectado un silo de enfriamiento como el que aparece en la Figura 74. Tiene un fondo plano totalmente perforado, pero inclinado, de manera que la descarga pueda hacerse por gravedad hacia un costado. La boca de carga superior del silo est� desplazada, de tal forma que al caer el grano asuma la forma de su talud natural, para que la superficie del grano quede aproximadamente paralela al fondo del suelo. As� las distancias del recorrido del aire ser�n muy parecidas entre s{, factor fundamental para una buena aireaci�n.
Figura 74. Silo de enfriamiento
No son adecuados para seca-aireaci�n los dep�sitos tipo celda, galp�n o bodega de fondo plano, por las dificultades para dise�ar un buen sistema de aireaci�n y para un r�pido manipuleo del grano. Su uso queda reservado como dep�sitos de almacenamiento para granos que ya han sido secados y enfriados.
Si bien no son imprescindibles, los distribuidores de granos en la boca de carga del silo resultan muy �tiles para distribuir uniformemente el material en todo el silo. Tienden a compensar la acumulaci�n de impurezas (borra) y suciedad en la parte central de los silos durante su llenado, impidiendo formar bloques que pueden endurecerse y que causan problemas al resto de la masa de granos durante la descarga.
La impureza (borra) del ma�z caliente y h�medo es pegajosa y propensa a acumularse y compactarse en mayor escala que cuando el grano est� seco y fr�o.
El tama�o o capacidad del silo debe estar adecuado a la capacidad de la secadora. Se recomienda que tenga una capacidad igual a ocho o diez horas de funcionamiento de la secadora. Por ejemplo, si la secadora tiene una capacidad de 40 toneladas por hora (debido a la seca-aireaci�n), el silo deber� tener entre 320 y 400 toneladas.
Se pueden emplear silos algo m�s grandes, pero con la condici�n de que la altura del grano no supere los 8 6 9 m, pues a mayores alturas se requieren potencias muy elevadas, debido a la contrapresi�n originada.
Un silo de 8 m de di�metro, lleno hasta una altura de 8 m, tiene una capacidad de unas 300 toneladas, tama�o conveniente para unas 10 horas de trabajo de una secadora rindiendo 30 toneladas por hora.