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Prologo

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El presente folleto forma parte de la serie "Tecnologia Postcosecha", publicaci�n de la Oficina Regional de la FAO para Am�rica Latina y el Caribe, que trata diversos temas relacionados con las tecnolog�as y los procedimientos utilizados en la cosecha, beneficio y almacenamiento de los granos utilizados en la alimentaci�n humana, as� como de las plagas que los atacan, los m�todos para su control y los factores de calidad que intervienen en su manejo y comercializaci�n.

Su contenido esta escrito en un lenguaje sencillo, pero apoyado en los conocimientos y experiencias de t�cnicas e instituciones que bao encaminado sus esfuerzos para especializarse en alguna de las muchas disciplinas cient�ficas y t�cnicas que intervienen en el manejo de los granos, desde su madurez fisiol�gica en la planta, hasta que es utilizado como alimento.

Con su publicaci�n se busca proporcionar informaci�n de utilidad para todas aquellas personas que tienen bajo su responsabilidad el manejo de los granos, en algunas de sus m�ltiples etapas, especialmente agricultores y personal t�cnico encargado de centros de acopio y almacenamiento, as� como tambi�n a los extensionistas encargados de programas de capacitaci�n en esta �rea. No dudamos que la informaci�n tambi�n ser� de utilidad para profesionales, personal de docencia y estudiantes que tengan inter�s en este campo.

La FAO espera que la informaci�n ayude a mejorar las t�cnicas y los procedimientos actualmente en uso en el manejo y almacenamiento de granos en Latinoam�rica y, con ello, contribuir a disminuir las cuantiosas p�rdidas post-cosecha de los alimentos que son tan necesarios para una poblaci�n cada d�a m�s numerosa que debe satisfacer sus necesidades alimentarias b�sicas.

Severino de Melo Araujo
Subdirector General
Representante Regional para
Amerita Latina y el Caribe

 


Presentacion

La finalidad principal de esta obra es ofrecer a todas las personas relacionadas con el secado de granos informaci�n de utilidad para hacer m�s eficiente dicho proceso, rebajar los costos, reducir los consumos, disminuir las p�rdidas de granos y las mermas, mantener una buena calidad de las mercader�as, facilitar el trabajo de los encargados y operarios de las secadoras y exponer algunos aspectos que permitan mejorar el dise�o de secadoras.

Esta obra es un trabajo dedicado fundamentalmente al desempe�o y mejoramiento de secadoras de granos y a las diferencias entre los distintos m�todos de secado.

No se incluyen en ella la mayor�a de los temas referidos a la teor�a cient�fica del secado, ni aspectos de an�lisis psicrom�tricos muy espec�ficos, ni tampoco sobre c�lculos estructurales de dise�o y construcci�n de secadoras y de otros equipos. Sobre estas materias existen muy buenas obras que pueden ser consultadas por los interesados y que figuran en la bibliograf�a. Solamente se hacen referencias a aquellos temas cuando sea necesario para la mejor comprensi�n de los aspectos y problemas encarados en este libro. Pero creemos que existe un cierto vacio informativo y did�ctico justamente en muchas nociones que se emplean com�nmente con criterio emp�rico que demasiadas voces no coinciden con la t�cnica racional del secado.

No debe olvidarse que para un pa�s como Argentina, que exporta m�s del 60% de su producci�n granaria, mantener bajos costos de producci�n y conservar una buena calidad de sus granos constituyen pilares fundamentales de su econom�a nacional.

El autor est� consciente de que buena parte del contenido de esta obra se refiere a condiciones argentinas, que pueden o no coincidir con las condiciones de otros pa�ses o regiones. Los climas, los suelos, las caracter�sticas de los cultivos, las pr�cticas de los agricultores y del comercio no son concordantes en todas partes, lo que puede ocasionar diferencias en ciertas interpretaciones de los procesos de secado y otras operaciones de la poscosecha. Tambi�n existe amplio material en este libro que es aplicable en muchas partes del mundo, lo que es de grao satisfacci�n para el autor.

 


Introduccion

Como es sabido, el secado artificial de los granos es una practica ampliamente difundida, que al mismo tiempo origina una serie de diversos problemas que afectan los costos y la calidad de los granos.

El secado constituye un "cuello de botella" para la mayor�a de las plantas de acopio, sobre todo aquellas ubicadas en las regiones en donde la recepci�n del grano se lleva a cabo en un per�odo muy corto. Las dificultades que acarrea se deben a una serie de factores, tales como:

- El costo del secado es alto, por la inversi�n que representa la secadora y los equipos auxiliares, y por los elevados valores de los consumos de combustible y energ�a el�ctrica para su funcionamiento.
- La gran acumulaci�n de granos h�medos que se acopian en los momentos de mayor cosecha, exige un manejo muy cuidadoso de dichas partidas, y obliga a realizar en muchas oportunidades secados r�pidos o violentos, que pueden causar deterioro de la calidad y aumentar las perdidas y mermas.
- Las t�cnicas de secado requieren el conocimiento de personal especializado competente, para reducir al m�nimo aquellos inconvenientes. La experiencia demuestra que una de las fallas m�s importantes observadas en las empresas de acopio es la carencia de una adecuada capacitaci�n de dichos operarios, en la mayor�a de los casos (CTPG, 1985).
- Si bien se ha avanzado mucho en el pa�s en el desarrollo de secadoras mejoradas, todav�a se observan problemas de dise�o y de carencia de algunos perfeccionamientos ya difundidos en pa�ses desarrollados. Las crisis econ�micas que no alcanzamos a superar desde hace muchos a�os son la causa principal que detiene la difusi�n de avances tecnol�gicos en estas actividades, pero que debemos vencer si queremos mantenernos en un mundo competitivo como el actual.

 

Un poco de historia

Hasta avanzada la d�cada del 50, todos los granos de nuestro pa�s se cosechaban casi secos. En el caso del ma�z, como la recolecci�n era en su mayor�a en mazorcas deschaladas, es decir, sin sus cubiertas externas (cosecha manual o por juntadoras), �stas se acumulaban en trojes cil�ndricas, de alambre, o de otros materiales, y all� se terminaban de secar por acci�n del aire ambiente. Los vientos predominantes en nuestras pampas se llevaban la humedad excesiva, en uno dos meses. Posteriormente se realizaba la "desgranada".

La desgranadora entregaba el grano en bolsas (sacos), las cuales se amontonaban en estibas, construidas de tal manera que hubiera una ventilaci�n natural para favorecer la buena conservaci�n de la mercader�a.

Ante el trabajo de mano de obra que representaba el manejo de los granos envasados y los respectivos costos crecientes, hacia el principio de la d�cada del 60 comenz� a generalizarse el manejo a granel de la producci�n de granos, elimin�ndose poco a poco el empleo de sacos.

Ello signific� un cambio fundamental en el manejo de los granos, pues se divulgaron los silos y los equipos de movimiento. A fines de dicha d�cada ya se manejaba a granel la mayor�a de la producci�n.

Desde ya hac�a varios a�os se hab�an popularizado las cosechadoras automotrices, siendo, justamente, nuestro pa�s uno de los primeros creadores de estas maquinas (de Dios, 1984).

Casi simult�neamente, o un poco despu�s, se hicieron las primeras experiencias de cosecha temprana de ma�z , por las ventajas que reportaba esta pr�ctica a los productores. Esa cosecha adelantada significaba menos cantidad de plantas ca�das (por lo tanto menos p�rdidas de granos en el rastrojo), disposici�n del campo m�s tempranamente, posibilidad de mejores precios por disponer de mercader�a en forma anticipada en los mercados, m�s seguridad de cosecha, etc.

Pero ello trata aparejado el problema de granos m�s h�medos, raz�n por la cual surgen, entonces, las secadoras, que se agregan a las instalaciones del acopio.

Al principio se pens� que los mismos agricultores deb�an poseer sus propios silos de almacenamiento. Tan es as� que el gobierno conced�a cr�ditos para instalaci�n de hasta tres silos por productor, con la finalidad de tener dos llenos y el tercero para transitar. En definitiva, en la realidad se llenaron los tres, y empezaron a aparecer entonces los problemas de granos que se echaban a perder por acci�n de insectos y hongos. Estos inconvenientes surgieron principalmente en las �reas maiceras. En las zonas trigueras del sur no fueron importantes pues el trigo se cosechaba seco y ya hab�a una experiencia m�s antigua en la conservaci�n de granos en silos met�licos.

Algo parecido sucedi� con las primeras experiencias de secado artificial. Se fabricaron secadoras en tandas de peque�a capacidad para que fueran usadas por los agricultores, o por los contratistas de cosecha, en los momentos que se efectuaba la recolecci�n. Pero su reducida capacidad horaria provocaba la detenci�n de las cosechadoras, lo que causaba perjuicios de todo tipo.

Todas estas razones impulsaron el desarrollo de los acopladores privados y de las cooperativas agr�colas, provistos de adecuada capacidad de almacenamiento y de secadoras de mayor tama�o.

Hoy en d�a es posible suponer que alrededor del 85 - 90% de los granos producidos en Argentina se acondicionan en acopladores privados, en cooperativas agr�colas y, en menor proporci�n, en dep�sitos de industrias.

Estad�sticas publicadas en 1985 por la Junta Nacional de Granos (JNG), se�alan que la capacidad de almacenaje privado o cooperativo es del 72% de la capacidad total del pa�s.

Esta situaci�n es, en general, opuesta a lo que sucede en otros pa�ses productores de granos, como Estados Unidos, Canad� y otras naciones. En �stas, la mayor proporci�n granaria se almacena en la propia finca del productor. De esta forma, el agricultor no depende de las condiciones que le impone el acopio externo, puede regular la velocidad de su cosecha a sus necesidades, y puede disponer de la mercader�a para su venta en el momento que le parezca oportuno.

La pregunta que surge es cu�l posici�n es la m�s conveniente para los productores y para la econom�a del pa�s.

El autor piensa que el sistema empleado en Argentina es eficiente porque, en general, abarata los costos. El costo de acopio de una planta de granos que maneja anualmente 30.000 t tiene que ser necesariamente menor (hablando de un costo por quintal o por tonelada) que el de un productor que s�lo procesa 2.000 t. Por otra parte, la experiencia demuestra que, en un promedio general, la calidad de la mercader�a de una planta de acopio comercial es superior a la que entregan productores con silos. Debe recordarse que muchos agricultores argentinos no habitan en la propia finca, y esto hace que sea problem�tico un buen control de los granos en los dep�sitos.

Las inversiones para instalar silos, norias, secadoras y otros equipos son elevadas, y escapan, entonces, a las posibilidades financieras de gran parte de los agricultores, habida cuenta de la situaci�n econ�mica del pa�s. S�lo las empresas privadas o las cooperativas podr�an afrontar tales gastos en la actualidad.

 

Algunas estad�sticas

No se conocen en el pa�s datos o estad�sticas actualizadas que informen sobre el parque existente de secadoras, su capacidad promedio, su antig�edad, sus consumos, etc.

Para obtener esa informaci�n, hay que basarse en datos dispersos de algunas publicaciones, en algunos c�lculos poco precisos y en la experiencia personal.

En una encuesta de Dubois, M.E.D. et al (1985) se reportan unas 3 300 secadoras en todo el pa�s, de las cuales existen 1 350 en la provincia de Buenos Aires, 700 en Santa Fe, 580 en C�rdoba, 240 en Entre R�os, 190 en La Pampa, 75 en el Chaco, y el resto en otras provincias.

Datos de la JNG indican que en 1967 habla 274 secadoras inscritas, en 1969 eran 713 y en 1971 llegaron a 1 034. Se deduce que la cantidad de secadoras se triplic� en el per�odo 1971-1985.

El promedio de capacidad se encontraba en unas 24 t/hora, pero en Pergamino llegaba a 30 t/hora, tambi�n en 1985.

Se estimaba un promedio de 1,2 secadoras por firma, de donde se puede inferir que exist�an unas 2 750 plantas de acopio con equipos de secado.

De acuerdo a Marsans et al (1985), desde ta campa�a 1980-1981 a 19831984 se secaron un promedio anual de 20 300 000 t de granos en el pa�s, que representa un 66,7% de la producci�n total granaria. Desglosado por granos, la proporci�n secada es la siguiente:

Trigo 31,4%
Ma�z 79,4%
Sorgo 72,0%
Soja 74,0%
Girasol 33,6%

Es posible que en la actualidad (1991) la proporci�n de granos secados se haya reducido, debido a los altos costos.

Seg�n Quaglia (1989) las p�rdidas que se producen por mal acondicionamiento y manipuleo de los granos en Argentina suman unos US$ 34 000 000 anuales.

Este autor expresa que el promedio de potencia de motores en las secadoras es de casi 80 CV, que significan un consumo de electricidad de 59 KWhora. Esto representa un consumo espec�fico de 0,25 KWh/quintal.

Quaglia tambi�n indica un consumo promedio de 150 l de gas-oil por hora para las secadoras actuales. Para una capacidad promedio de 24 t/h, resulta un consumo espec�fico de 6,25 l/t, o sea, 0,625 l/q. Estos valores dan un consumo total anual del pa�s de 125 000 000 de litros de gas-oil.

Un trabajo de Rodr�guez, J.C. (1989) demuestra que para secar el ma�z por hect�rea en un cultivo que rinda 37 q/ha se requiere tanto combustible (gas-o�l) como el consumido para realizar todas las operaciones de campo tales como siembra, trabajos culturales, cosecha y transporte necesarios para las tareas de dicha hect�rea, como se indica en el Cuadro 1.

OPERACION CONSUMO DE

GAS-OIL (litros)

ENERGIA

(kcal)

Arar 13,0  
Rastra de dientes 1,5  
Rastra de discos 5,0  
Rastra de discos con dientes 5,0  
Sembrar 5,0  
Rastra de pro-emergencia 1,5  
Aplicaci�n de herbicidas 1,5  
Escardillar 5,0  
Aporcar 5,0  
Cosechar 9,0  
Transporte 2.0  
SUB-TOTAL 53,5 427 388
Secado (reducci�n de 5,5% de    
humedad, de 20 a 14,5) para un    
rendimiento de 3 700 kg/ha y una    
eficiencia de secado de 1 552 kcal/kg de    
agua extra�da.    
SUB-TOTAL   405 175
TOTAL   832 563

Cuadro 1. Consumo energ�tico por hect�rea de ma�z

 

Bibliograf�a

CTPG. 1985. Campana de concientizaci�n sobre el manejo de los granos. Coordinaci�n: INTA-DINAPE, septiembre. 5 p.

DE DIOS, C.A. 1984. Historia de las Cosechadoras de Granos. In�dito. 10 Cap�tulos.

DUBOIS, M.E.D., MOLINA, E.G. y MARSANS, G.J. 1985. Encuesta sobre t�cnicas de secado. JNG, agosto. Publicaci�n in�dita.

JUNTA NACIONAL DE GRANOS. 1985. Capacidad de Almacenaje, 30 Millones. Gerencia de Fiscalizaci�n, diciembre. s/n de p�ginas.

MARSANS, G.J., YANUCCI, D. y PASCUAL M. 1. 1985. Curso de Manejo y Conservaci�n de Granos. Fac. de Agronom�a de Buenos Aires, octubre. 69 p.

PASCUAL M. J. 1984. An�lisis de la Higroscop�a de los Granos y Termodin�mica del Aire. Jornadas de Secado y Aireaci�n de Granos. Bolsa de Cereales de Buenos Aires, diciembre. 38-80 p.

QUAGLIA, R.P. y JURE, A.R. 1989. Proyecto Nacional para Protecci�n de Nuestros Granos. Centro Gesti�n Empresarial, Buenos Aires. 30 p.

RODRIGUEZ, J.C. 1989. Secado Artificial de Ma�z. Circular T�cnica N�5. CTPG, Buenos Aires. 7 p.

Obras generales

BROOKER, D.B., BAKKER-ARKEMA, F.W., HALL, C.W. 1974. Drying Cereal Grains. The AVI Publishing Company, Inc.. Westport, Connecticut, USA. 265 p.

CHAMP, B.R., HIGHLEY, E. y BANKS, H.J. 1990. Fumigation and Controlled Atmosphere Storage of Grain. Proceedings of an International Conference, Singapore, 14-18 February 1989. ACIAR Proceedings N� 25, Australia. 301 p.

MULTON, J.L. (Coordonnateur) 1982. Conservation et Stockage des Grains et Graines et Produits Deriv�s. Lavoisier, Paris, France. Vol. I y II, 1216 p.

TOFTDAHL-OLESEN, H. 1987. Grain Drying. Innovation Development Engineering, Aasvej 21, 7700 Thisted, Denmark.

 

 


Capitulo I - El problema de la humedad

1. Humedad de los granos y del aire

Los granos, como es bien conocido, no pueden conservarse almacenados si no est�n secos. La cuesti�n es determinar cu�ndo un grano se considera "seco". Como t�rmino general, para los cereales, una humedad del 15% se considera el l�mite para estimarlo como "seco". Pero este valor es relativo, pues depende de diversos factores.

En un pa�s de clima fr�o, un cereal como el trigo puede conservarse a 15% de humedad, pero en un pa�s de clima c�lido, la humedad de conservaci�n deber� ser de 12 - 13%.

Los granos oleaginosos, por razones que se explican en otro cap�tulo, tienen que ser almacenados a humedades a�n menores, 10 a 11%, y todav�a m�s bajas, como en el caso de la calza.

 

2. Humedad en base h�meda y en base seca

Sabemos que la medici�n de la humedad del grano se fija sobre la llamada "base h�meda", es decir, la cantidad de agua que tiene el grano en total, o sea, sobre su peso de materia seca mas agua. Es el dato que dan los humed�metros comunes usados en el comercio.

Pero en ciertas operaciones, sobre todo para trabajos cient�ficos, es preferible usar la humedad en "base seca", que es la cantidad de agua que tiene el grano en relaci�n solamente a la cantidad de materia seca. Esta humedad ser� siempre mayor que la anterior.

Las relaciones entre ambas expresiones son las siguientes:

En donde:

Hh: humedad en base h�meda, %
Hs: humedad en base seca, %

Por ejemplo, un ma�z con 24% de humedad en base h�meda, tendr� 31,6% de humedad en base seca. (Cuadro 2).

Todas las transacciones comerciales se efect�an sobre base h�meda, pero sin embargo, hay muchas opiniones relativas a que la comercializaci�n de los granos debiera hacerse sobre materia seca. Tomando algunos ejemplos, se podr� deducir la certeza de aquellos juicios. Por cada quintal (100 kg) de grano entregado por diferentes productores sucede lo siguiente:

Hh Hs Hh Hs Hh Hs
7 7,5 20 25,0 33 49,3
8 8,7 21 26,6 34 51,5
9 9,9 22 28,2 35 53,8
10 11,1 23 29,9 36 56,2
11 11,4 24 31,6 37 58,7
12 13,6 25 33,3 38 61,3
13 14,9 26 35,1 39 63,9
14 16,3 27 37,0 40 66,7
15 17,6 28 38,9 41 69,5
16 19,0 29 40,8 42 72,4
17 20,5 30 42,9 43 75,4
18 21,9 31 44,9 44 78,6
19 23,5 32 47,1 45 81,8

Cuadro 2. Equivalencias entre humedad en base h�meda (Hh) y humedad en base seca (Hs)

EJEMPLOS:

Productor A. Entrega grano con 24% de humedad, que tiene:

76 kg de materia seca (por quintal)
24 kg de agua

Productor B. Entrega grano con 16% de humedad, que tiene:

84 kg de materia seca
16 kg de agua

Productor C. Entrega grano con 14% de humedad, que tiene:

86 kg de materia seca
14 kg de agua

El productor C esta entregando m�s materia seca que los restantes y menos agua. En realidad, deber�a recibir una bonificaci�n por entregar una mercaderla mas seca y de mejor conservaci�n, aun cuando sea beneficiado por la escasa merma de humedad y por los bajos costos de secado artificial.

 

3. Medici�n de la humedad de los granos

No es necesario mencionar la importancia que tiene la correcta medici�n de la humedad de los granos, por la gran influencia en la comercializaci�n, en el proceso de secado, en la conservaci�n de los granos, etc.

Es por ello que los aparatos medidores de humedad llamados "humed�metros", empleados durante el acopio de granos, deben estar correctamente regulados.

Estos humed�metros, que trabajan por capacitancia el�ctrica, pueden dar origen a varios errores, como:

A) El humed�metro no esta adecuadamente calibrado; si el aparato, por ejemplo, se�ala 14% de humedad a la salida de la secadora, cuando en realidad el grano tiene 13%, significa que se est� perdiendo un punto, que representa muchos quintales de menos por un exceso de sobresecado y un desperdicio de energ�a.

Como �sta es una perdida bastante com�n, un ejemplo ser� suficiente para comprender su importancia. Supongamos que se deben secar 10.000 q. de ma�z, en una secadora que tiene un consumo espec�fico de energ�a de 1.200 kcal/kg de agua.

En el primer caso se seca de 22 a 14,5% y en el segundo se seca de 22 a 13% (sobresecado). El gasoil a utilizar tiene un poder cal�rico de 10.000 kcal/kg.

1er. Caso 2� Caso
Merma de secado: 8,77% Merma de secado: 10,34%
8,77% de 10 000 q = 87 700 kg de agua 10,34% de 10 000 q = 103 400 kg de agua
Energ�a Consumida: Energ�a consumida:
87 700 kg x 1 200 kcal/kg =105 240 000 kcal 103 400 kg x 1 200 kcal/kg =124 080 00 kcal
Consumo de gasoil: Consumo de gasoil:
105 240 000 / 10 000 = 10 524 kg = 13 155

l gasoil

124 080 00 / 10 000 = 12 408 kg = 15 510

l gasoil

Peso de grano seco: Peso de grano seco:
10 000 q - 877 q = 9 123 q 10 000 q - 1 034 q = 8 966 q

DIFERENCIA

P�rdida de peso: 9 123 q - 8 966 q = 157 q (1,72%)

Exceso de combustible: 15 510 - 13 155 = 2 355 litros (17,9%)

Por supuesto, que si el medidor registra una humedad superior a la real, en el momento de la recepci�n, se estar� castigando al productor pues se le har� un descuento mayor por exceso de humedad y se le cobrar� una tarifa tambi�n mayor por el secado.

Si, por el contrario, el aparato indica una humedad inferior a la real en la recepci�n, las p�rdidas recaer�n en el acoplador. Ejemplo: un acoplador recibe 1000 t de ma�z a 22% de humedad, pero su medidor registra 20% �Cu�l es la p�rdida?

a. Secar de 20 a 14% significa eliminar 698 q de agua 10 000 q - 698 q = 9 302 q a liquidar al productor 9 302 q a $ 11 el q $102 322

b. Secar de 22 a 14% significa eliminar 930 q de agua 10 000 - 930 q = 9 070 q a liquidar 9 070 q a $ 11 el q $99 770

Diferencia: $102 322 -$99 770 = $2 552 que es la p�rdida por liquidaci�n al productor.

B) No efectuar las correcciones por temperatura de los granos. Si un grano est� caliente, y DO se corrige por temperatura, el valor que indica el humed�metro puede ser hasta un punto mayor que la realidad. Igual que como se explic� antes, esto puede significar una p�rdida importante.

Por el contrario, si el grano est� fr�o, puede indicar un punto menor que la humedad real del grano.

Afortunadamente existen hoy en el mercado nuevos medidores de humedad, m�s precisos y que hacen autom�ticamente la correcci�n por temperatura.

C) No tener en cuenta el revenido del grano. Este t�rmino "revenido" se aplica a un proceso que se produce en los granos que han sido secados artificialmente, y que es tanto m�s notable cuanto m�s severo haya sido dicho secado. Se manifiesta el revenido por un aumento de la humedad del grano despu�s de varias horas de haber pasado por la secadora. Es posible entonces que un grano, al salir de la secadora, y al medir su humedad, se encuentre en un 13,5%, pero al transcurrir unas horas, �sta se incrementa hasta un 14,5% .

Este fen�meno se debe a que los humed�metros corrientemente empleados en el acopio de granos miden m�s la humedad superficial de la semilla que la interna. Cuando se hace un secado r�pido, lo que se pierde con mayor velocidad es la humedad de las capas externas, mientras que las internas todav�a conservan una humedad mayor (Figura 75).

Con el transcurso del tiempo esa humedad interna migra hacia el exterior, y ello se refleja en la nueva medici�n del humed�metro.

Lo ideal ser�a que la medici�n de la humedad, al salir de la secadora, se llevara a cabo moliendo una muestra de granos y haciendo la determinaci�n en una estufa de humedad. Por supuesto, esta t�cnica es m�s compleja y prolongada, pues puede requerir 24 horas de estufa.

Lo que se aconseja es guardar la muestra en un recipiente herm�tico (por ejemplo, un frasco de vidrio bien lleno y cerrado) y medir la humedad no menos de 5 horas despu�s, acci�n que permitir� hacer las liquidaciones definitivas con el nuevo valor.

El humed�metro puede calibrarse en una forma aproximada preparando una tabla con la diferencia entre las dos mediciones (a la salida de la secadora y 10 horas despu�s). Esta tabla sera v�lida s�lo cuando los procesos de secado sean similares entre s�, con variaciones menores entre las temperaturas del aire de secado y de humedades iniciales no muy dispares.

El aumento de la humedad de una masa de granos s�lo se producir� si se fuerza el aire a atravesar el grano, como sucede con la aireaci�n, pero solamente si el aire tiene un alto porcentaje de humedad relativa y si est� s�lo un poco m�s caliente que el grano; en este caso no ser�a un revenido, sino directamente un rehumedecimiento.

El revenido puede evitarse secando con aire a menor temperatura o haciendo dos pasadas por la secadora con un per�odo de descanso o "tempering", o empleando el sistema de seca-aireaci�n (dryeration).

En el acopio no es conveniente despachar inmediatamente una partida de grano despu�s del secado a causa del revenido, porque puede llegar a destino con una humedad mayor que lo convenido, con los consiguientes rechazos o descuentos.

El revenido se debe a las causas explicadas y no a otras que saetea argumentar algunas personas. Ellas dicen que no se pueden enviar granos en camiones o transporte en d�as muy h�medos o neblinosos, porque acumular�n agua. Si el grano est� bien secado no existe peligro en transportarlo en esas condiciones. S�lo se humedecer� una peque�a capa superficial y el resto no tendr� ning�n problema.

 

4. Medici�n de la humedad a la salida de la secadora

Es recomendable no tomar directamente la muestra dentro de la secadora, sino en una calda libre alejada de la m�quina, para que el grano est� bien mezclado. Si se extrae la muestra dentro de la secadora, es posible que el grano que est� en el costado donde pasa el aire caliente, est� m�s seco que el resto. La humedad del grano ver�a entre la entrada y la salida de la secadora, de manera que se aconseja medir la humedad en el grano que se baya mezclado durante el movimiento de transporte.

Si la muestra esta muy caliente, debe enfriarse antes de medir, pues en los humed�metros corrientes la correcci�n por temperatura no es exacta para valores superiores a 30�C. Se puede emplear un ventilador com�n para enfriarla en un par de minutos, ya que es imperceptible la perdida de humedad en ese tiempo, o tambi�n colocarla cerca de la boca de aspiraci�n del ventilador de la m�quina.

Otra recomendaci�n es no medir la humedad en muestras muy sucias, pues el humed�metro tambi�n mide la humedad de las impurezas, que puede ser bastante diferente a la del grano.


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